Los fondos soberanos de los países de mayoría musulmana se han multiplicado y están entre los más activos en su estrategia de compras. Invierten dinero público por todo el planeta y lo hacen cada vez más respetando específicamente los preceptos del Islam.

Kuwait se convirtió en 1953 en el primer país en crear un fondo soberano que sirviera para invertir el superávit que generaban las exportaciones de petróleo. Hoy, seis décadas después, hay 92 fondos soberanos operativos en todo el planeta con activos de más de 7 billones de dólares, y otros 25 países tienen en estudio la creación de su propio vehículo inversor del dinero público.

Kuwait también abría el camino a la actividad, hoy muy intensa, de los fondos soberanos de países con población mayoritariamente musulmana. De ese casi centenar de fondos activos, un total de 36 entidades (un 39% del total) proceden de países de mayoría musulmana, y controlan más de 3,3 billones de dólares en activos, casi la mitad de la inversión global del conjunto de los fondos soberanos, según los datos recogidos en el informe Fondos Soberanos 2015, elaborado por el Icex, KPMG y Esade.

La gran mayoría de esos fondos se concentran en países de Oriente Medio, pero también se reparten por África, por la región de Asia-Pacífico y por Asia central. El fondo de Abu Dhabi es el mayor entre los de países islámicos, con 773.000 millones de dólares en activos (y también el segundo mayor de todo el mundo, sólo por detrás del fondo de Noruega, con casi 897.000 millones); le sigue el de Arabia Saudí, con 744.000 millones; el de Kuwait, con 548.000 millones; el de Catar, con 304.000 millones de dólares en activos; y el de Dubai, con 160.000 millones.

Estos fondos desarrollan una actividad inversora muy intensa y cuentan ya con participaciones en empresas de medio mundo. En España, IPIC –uno de los fondos de Abu Dhabi- es el propietario de Cepsa; el fondo de Qatar es el principal accionista de Iberdrola; el kuwaití KIA regresó el año pasado al país con la compra de los activos de E.ON en España y con la entrada en el capital de la filial de generación internacional de Gas Natural Fenosa…

Sin mandato, pero cumpliendo

En el mundo existen casi 1.200 fondos de inversión islámicos, que cumplen los preceptos de la Ley Islámica (Sharia) en sus inversiones y/o que invierten en proyectos o instituciones islámicas. Ninguno de ellos es un fondo soberano. Ninguno de los fondos soberanos constituidos en países de mayoría musulmana recoge en sus estatutos ni en sus principios de actuación el mandato de operar bajo los preceptos islámicos o invertir en productos ligados al Islam.

Sin embargo, según un estudio realizado por Icex, KPMG y Esade entre los fondos soberanos de países musulmanes, el 21% de sus billonarias inversiones se puede considerar islámicas, ya que o se trata de productos considerados Shariah compliant (respetuosos con la Sharia), certificados como tal o no, o se trata de inversiones en instituciones o proyectos islámicos.

“Esta cifra resulta sorprendentemente alta, teniendo en cuenta que las finanzas islámicas no constituyen para los fondos soberanos un mandato específico”, apuntan los autores del informe. “Sin embargo, se explica por la cantidad de operaciones de inversión doméstica o en otros países musulmanes, y por otra parte en industrias que entran dentro de la categoría de islámico (banca, emisión de bonos sukuk, industria agroalimentaria Halal, seguros takaful…)”.

Y es que, aunque ningún fondo soberano lo considere formalmente un mandato previo, un 28% de las entidades sí tiene definido como estrategia el apoyo a negocios islámicos, aunque sólo para sus inversiones domésticas. Y un 77% de todos los fondos soberanos de estos países ha expuesto en el seno de sus órganos de gobierno el deseo de incrementar significativamente las operaciones realizadas bajo las normas de las finanzas islámicas.

De los bonos ‘sukuk’ a la comida ‘Halal’

Los fondos soberanos han multiplicado su actividad con bonos sukuk. Inicialmente comprando emisiones que realizaban los denominados bancos islámicos y ahora cada vez lanzando sus propias emisiones de bonos respetuosos con la Sharia. La característica fundamental de estos bonos es que no permiten el cobro de intereses como tal (porque, según los preceptos islámicos, no es un bien en sí mismo y sólo puede multiplicarse mediante el intercambio de otros bienes). Así que los bonos sukuk, para ser rentables, suelen ofrecer a los compradores la compra de participaciones en compañías con una rentabilidad fija o la compra de bonos no intercambiables y que dan derecho a un importe prefijado en el momento del vencimiento.

En paralelo, los fondos soberanos están incrementando su presencia en la industria de la alimentación Halal, la que recibe un tratamiento conforme a la religión islámica. Un negocio que movió un billón de dólares en todo el mundo en 2013, según datos de la Organización para la Cooperación Islámica, y que se prevé que alcance los 2,5 billones en 2019.

El fondo soberano de Catar cuenta desde 2008 con un brazo especializado en comida Halal con inversiones que superan los 1.000 millones de dólares no sólo en su país, también en Sudán, Turquía, Australia… Los fondos soberanos de Bahréin y de Kuwait cuentan también con fondos de inversión específicos para la industria Halal, y los fondos de Dubai o el constituido por seis países del Golfo (Gulf Investment Corporation) tienen participaciones significativas en grandes grupos productos de este tipo de alimentos.