Gerard Piqué populariza en España Periscope, una herramienta para emitir vídeo en directo con la que congrega a decenas de miles de aficionados en todo el mundo.

“La gente quiere Periscope… ¡Lo haremos!” El primer tuit de Gerard Piqué tras la goleada del Barça al el Getafe (6-0) este sábado no fue el típico “Tres puntos muy importantes, más cerca del objetivo” con el que los futbolistas suelen despachar a sus seguidores. Piqué se sigue saltando el protocolo, en forma y fondo, en español e inglés, y ha encontrado una herramienta a su medida para estrechar su relación con ellos. Según su fundador, Kayvon Beykpour, “Periscope tiene el potencial de ser una herramienta poderosa que permite ver el mundo a través de los ojos de otros”. ¿Y a qué culé no le gusta verlo durante unos minutos a través de los ojos de un jugador del Barça? Este sábado la emisión fue seguida por 66.000.

Tras la ducha, y antes de salir a la zona mixta del Camp Nou, Piqué tuvo tiempo para retuitear a siete aficionados que le preguntaban si iba a hacer un Periscope, o directamente se lo pedían. Ya se ha convertido en costumbre. A diferencia de emisiones anteriores, en ésta no respondió a las preguntas de los fans sino que cedió el smartphone a un amigo para que le acompañara por las tripas del estadio; un recorrido de unos diez minutos hasta el coche en el que se fotografió con decenas aficionados a los que animó saludar a la cámara. En su recorrido, la palabra ‘Periscope’, mejor o peor pronunciada, era la más repetida. Todo el mundo sabía que el defensa del Barça estaba emitiendo para sus fans.

Piqué es una gran campaña de publicidad para Periscope, la herramienta para transmitir vídeo en directo mediante streaming propiedad de Twitter, que la adquirió cuando aún estaba en fase de desarrollo. Es una aplicación joven pero no nueva -este mes cumple un año- que alcanzó los diez millones de usuarios en apenas cuatro meses y fue distinguida como la mejor del año por Apple. Pero, como en muchos casos, necesita un prescriptor popular. Jack Dorsey, el mismísimo @Jack fundador de Twitter, ha compartido en su cuenta la emisión de este sábado. Es un dato importante a la hora de valorar el revuelo que está armando Piqué, más allá de las columnas y tertulias de la semana en la prensa deportiva.

Esta semana, después de que Piqué emitiera desde el avión, de regreso del partido contra el Eibar, varios medios se hicieron eco del presunto malestar del FC Barcelona, así como de algunos empleados y jugadores. El propio Piqué lo desmintió con un simple retuit, sin necesidad de hablar con ningún periodista. Su entrenador, Luis Enrique, que tiene por costumbre rechazar las preguntas que puedan levantar la más mínima polémica, respondió que le parece “maravilloso” que Piqué, “un tío avanzado a su tiempo”, pueda transmitir a los aficionados “la normalidad que existe en un viaje o en una zona común”. La prensa no ha tardado en reprochar al técnico que meses atrás impidiera a los reporteros viajar en el mismo avión que el equipo para proteger una intimidad que ahora queda al descubierto, si bien en los términos que establece Piqué, y no los periodistas. “Los periodistas son buena gente y hay que atenderlos”, dijo el defensa cuando le preguntaron por su nueva afición, “pero a veces contestas y cortan y emiten lo que quieren, solo las palabras que interesan para vender más. Prefiero hacerlo aquí que no hay malentendidos y está todo entero”.

Vicente del Bosque tampoco piensa prohibirle nada. El seleccionador nacional apela a la “buena cabeza” y “sentido común” de Piqué, al que considera una persona “responsable”: “Entiendo que la utilización de la herramienta será positiva”, ha dicho en Eurosport. Sin embargo, el presidente de LaLiga, Javier Tebas, anuncia que tendrán que estudiar la práctica por si entra en conflicto con los acuerdos vigentes en materia de contenidos y derechos. De momento, el Comité Olímpico Internacional se ha apresurado a prohibirlo en la Villa Olímpica de Río 2016.

Un puente sobre los periodistas

Tanto Luis Enrique como Del Bosque hablan de Piqué como de “un adelantado” en asuntos tecnológicos. No es ningún secreto que Piqué, aparte de un entusiasta de las redes sociales, es el principal accionista de Kerad Games, una empresa de videojuegos cuyas oficinas también mostró recientemente en directo.

Pese al revuelo que ha formado, el uso de herramientas 2.0 lleva ya años instaurado en el deporte profesional español, en detrimento de los canales tradicionales. Quizá el primer gran reguero de pólvora lo prendió el Kun Agüero en 2011. Tras varios años repitiendo a cada periodista que no pensaba salir del Atlético de Madrid, utilizó Twitter para anunciar que deseaba cambiar de aires. Luego vinieron muchos ejemplos más. Xabi Alonso hizo oficial su renovación por el Real Madrid antes que el propio club y de una forma original: con una foto de sus pies en el Santiago Bernabéu; Javi Martínez anunció compungido en Facebook que acababa de sufrir una grave lesión… Sin necesidad de periodistas. A fin de cuentas, todos estaban replicando estas noticias sólo unos minutos después.

Los vídeos de Piqué tienen un precedente en el Barça con Víctor Valdés, que en 2014 decidió expresar en YouTube sus impresiones después de algunos partidos. La medida provocó las críticas de muchos periodistas puenteados, ya que la práctica le permitía evitar preguntas incómodas y crear un mensaje a su gusto, como sucedió tras una sonrojante derrota en Valladolid.

Ahora Piqué -que en los meses decisivos de la temporada prefiere aparcar los dardos en Twitter al Real Madrid- ha dado un paso más. A diferencia de aquellos vídeos de Valdés, Periscope permite al usuario interactuar en vivo con los seguidores. Piqué, teléfono en mano, recibe el flujo de ‘likes’, comentarios y preguntas, que puede ir respondiendo en directo. El vídeo, eso sí, tiene una caducidad de 24 horas, tras la que desaparece de los servidores de Periscope; tiempo suficiente, en todo caso, para los actuales plazos del periodismo deportivo.