El último disco de Shoolins presenta agradables sorpresas. Casi una década después de su anterior trabajo ( Shoolins , de 2007, al que precedió en 2006 la maqueta Los hombres MSX contra el doctor Spectrum ), nos encontramos que no solo el sonido es mucho más maduro y contundente, como es lógico después de tantos años, sino que ha evolucionado hacia el metal.

El título del mismo, Metaliza tu culo, no solo es una divertida reivindicación del poder del heavy, sino una auto-observación teñida de entusiasmo: Shoolins han sido devorados por los ritmos frenéticos y pesados, las guitarras gordas y las letras satánicas, y están encantados.

Los fans del estilo punk-pop de vieja escuela de la banda pueden respirar tranquilos: la influencia de bandas como Airbag, Vegetales o Los Nikis está ahí, por no hablar de la Sábana Santa Ramoniana que lo cubre todo, pero es cierto que el metal ochentero empapado de thrash suave está sobre todo en los compases iniciales y los finales del disco.

De hecho, la primera canción de Metaliza tu culo, la breve instrumental Wrestlemania, hace gala de la nueva mezcla de estilos de Shoolins: arranca como un trallazo inesperadamente pesado para brincar levemente en los códigos del punk ramoniano y volver a los dobles bombos, los bajos distorsionados y los riffs incendiarios del metal brillante y orgulloso de los ochenta. Todo Metaliza tu culo jugueteará con ambos códigos, y hay gloriosos temas en ambos apartados: Los hipsters son idiotas tiene unos ominosos coros en clave de “Uooooh, uooooh” a los que Dio no habría hecho ascos; y la soberbia Adoramos a Satán repasa todos los códigos del heavy más negruzco gracias a una sección rítmica que brilla durante todo el disco, pero especialmente en temas como este. Y por otro lado, canciones como Mis huesos de Adamantium o Jugando al Bomb Jack recuerdan los orígenes de la banda, con sus guiños al surf, al rock clásico y, sobre todo, al punk chicloso que de un tiempo a esta parte está tan sobrepoblado en nuestra música.

Aunque donde está claro que triunfan los Shoolins es en el demoledor ingenio de sus letras: trufadas de referencias pop -algunas hasta el extremo de lo críptico-, tocan los temas propios del género (“En Malasaña han hecho un bunker / Con sus Samsung telefunken”, “Gran Vía ya no es lo mismo / Hay ropa en vez de de discos / No anuncian en Disco Cross / Ya nadie compra en Madrid Rock”), esta vez enriquecidos con los tópicos del metal más resultón (“Seiscientos sesenta y seis / Olor a azufre / Cruz invertida / Adoramos a Satán”, “Solo vamos al Retiro / A ver al ángel caído”). Una buena muestra del ingenio de estos madrileños, potenciado por una generosa caída en el heavy a todo trapo.

ficha

Shoolins
Metaliza tu culo
2016