Salir a tomar cervezas es parte del pasado. A los hosteleros no les hará mucha gracia, pero las redes sociales han conseguido trasladar gran parte de las conversaciones al entorno digital. No obstante, lo que no han trasladado, de momento, han sido las leyes y normas que hay en la sociedad analógica.

Desde que las redes sociales, sobre todo Twitter y Facebook, se han convertido en algo cotidiano, una de las mayores preocupaciones tiene que ver con la ausencia de leyes. Es decir, no es que el entorno digital esté fuera del marco jurídico o sea un refugio sin orden (aunque a veces lo parezca), simplemente está en pañales. En ocasiones se ha buscado una trasposición de la vida analógica, y el resultado final ha sido extraño.

Estas cuestiones, así como asuntos de propiedad intelectual y “responsabilidad social”, se han tratado este jueves en la sede de Cuatrecasas, Gonçalves Pereira mediante una mesa redonda con la participación de diversos expertos en materia legal. El coloquio estaba formado por Borja Adsuara, profesor, abogado y consejero de Estrategia Digital y de Asuntos Públicos y Regulatorio; Albert Agustinoy, socio del área de Propiedad Intelectual de Cuatrecasas, Gonçalves Pereira; Jorge Monclús, abogado del área de Propiedad Intelectual de Cuatrecasas, Gonçalves Pereira; Ramón Puchades, director de Tecnología en Prisa; y moderado por Ana Aldea, social media specialist en El Huffington Post.

El primero en abrir fuego, de forma rotunda, fue Adsuara, asegurando que se debe hacer un esfuerzo interpretativo legal para ajustar las leyes al marco digital. Y solo en caso de que no den más de sí, crear un nuevo entorno legislativo para las redes sociales. Pero no cree que ese deba ser el primer paso, pese al aparente vacío que pueda existir.

Otro de los puntos importantes que expuso Adsuara en el debate tiene que ver con la libertad de expresión. Cree que últimamente, y sobre todo desde que las redes sociales han tomado tanta importancia en el contexto social y comunicativo, muchos confunden expresiones de odio con delitos. Asegura que los segundos son, por ejemplo, los que incitan a la violencia u otro tipo de acciones. Pero no cree que se deban coartar manifestaciones de odio sin más. “Quién no ha odiado alguna vez”, preguntaba se forma retórica.

¿Qué es un tweet?

Después de abordar ese límite de la libertad de expresión en las redes sociales, Albert Agustinoy introdujo el elemento de propiedad intelectual en las redes sociales. ¿Hasta qué punto un tweet es de cada uno? Puchades cree que se avanza poco a poco y que el concepto de autoría va calando. No obstante, el debate no se aclaró: ¿un contenido compartido en redes es una “obra original”? Adsuara cree que en parte sí. Por lo tanto, si se trata de algo “original” asegura que habría que protegerlo.

Entre opiniones compartidas y opuestas, igual que pasa en las redes, todos llegaron a la certeza de que las redes sociales se han convertido en “estructuras esenciales” para las empresas y la sociedad. De ahí que allá que tener un cierto control.

Por eso mismo, advirtió Adsuara, una de las últimas tendencias que se tiene de denunciar a los usuarios con los que uno no está de acuerdo puede sentar peligrosos precedentes en otras facetas de la vida, como por ejemplo que se denuncie públicamente a quienes cometen infracciones de tráfico. Estima que es mucho más sencillo dejar de seguir a la gente y punto. Piensa que todo eso puede terminar minando, en cierta forma, la libertad de expresión.

Más asuntos legales

Pese a que al inicio, como se ha señalado, Adsuara prefería que las redes sociales no tengan un corpus legal propio, lo cierto es que hay muchos temas a tratar. Por ejemplo, Monclús sacó el asunto de las parodias, la suplantación de identidad y demás. Cree que, en el caso de Twitter, hay algunas que van al límite del aprovechamiento de la imagen de alguna figura pública.

En este sentido, Adsuara estima que mientras no exista un peligro de confusión, no tiene por qué pasar nada. Además, apunta a que por fortuna una de las cualidades del sistema jurídico español, pese a lo que se pueda creer, es que el humor está bien visto.

El debate continuó girando sobre temas transversales como los comentarios en los diarios digitales y las propias redes, la autorregulación que llevan a cabo los usuarios y, como colofón final, una alusión a cuál era la mejor manera de estar dentro de las redes: el sentido común. Aunque todos coincidieron que esa tampoco es una solución.