Un estudio de la Fundación Alternativas apunta a que las empresas cada vez dan más importancia a la transparencia y a la rendición de cuentas. Sin embargo, todavía queda mucho camino por recorrer y no siempre nos creemos todo lo que cuentan las grandes compañías.

Los medios de comunicación todavía perciben, de acuerdo con el Informe sobre Transparencia Corporativa en cuya elaboración también ha participado la consultora Kreab, que las medidas para dotar de más claridad a las actuaciones de las empresas son campañas publicitarias para lavar la imagen de las grandes corporaciones.

El recelo es mutuo, tal y como recogen las conclusiones de este estudio: mientras los reporteros dudan de la veracidad de los datos que ofrecen las compañías, las empresas desconfían del tratamiento que los medios hacen de las informaciones que de sus firmas.

Quizá por ello varias empresas indicaron que hay “más prudencia” y “cierto medio” a la labor periodística, según se refleja en el estudio.

“Nos hemos vuelto más prudentes, no más transparentes”, ha resumido el profesor de Economía de la Universidad de Alcalá Óscar Montes.

Empresas y medios creen que la transparencia es algo más que el mero cumplimiento normativo

En lo que sí existe acuerdo es en la necesidad de que la transparencia corporativa supere el mero cumplimiento de las normas a las que está sujeta cada compañía. En el fondo, tanto medios como empresas están de acuerdo en que es necesario que las organizaciones públicas y privadas den información veraz, relevante, comprensible, completa, útil y accesible.

Todo ello redunda en la confianza y la credibilidad que percibe la sociedad.

En lo que también hay discusión es en la obligatoriedad y el alcance de la transparencia. Mientras las empresas defienden las restricciones para salvaguardar la confidencialidad de algunos temas y proteger su estrategia de los competidores, los periodistas creen que las compañías deben informar de absolutamente todo. El estudio también refleja algunas críticas por la opacidad en la comunicación de los sueldos que reciben los grandes ejecutivos.

Las políticas de relaciones con los agentes que rodean a la empresa suelen estar presentes en las memorias de responsabilidad social corporativa. Este informe es percibido como una de las herramientas más útiles para la transparencia de las compañías, aunque siempre se valora la existencia de otros canales más ágiles e inmediatos.

Como era de esperar, el principal enemigo de la transparencia es la cultura empresarial española, que no da toda la importancia que se merece a la responsabilidad empresarial. Desde las compañías se apunta a la falta de costumbre y se afirma que la transparencia sólo es posible si la alta dirección cree en ella.

Pero por mucho que existan barreras y desconfianzas mutuas, todos coinciden en que la transparencia no es una moda sino que ha llegado para quedarse en el mundo empresarial.

Foto: K2 space