Hace unas semanas un informe apuntaba que ya existían más líneas de móvil que personas había en el mundo. Pero aunque la conectividad tiene un enorme potencial, en parte gracias al Internet de las Cosas, el crecimiento en número de terminales se complica, al menos en los mercados más maduros. El fabricante Bq o la cadena de tiendas The Phone House son algunos ejemplos.

Esta semana arrancaba con la polémica suscitada en torno al fabricante de dispositivos móviles Bq. Trabajadores que acusan a la empresa de un ERE encubierto, según publicaba ‘El Confidencial’; y desmentido por parte de la empresa achacando la situación al mercado y su estancamiento.

Concretamente, el Comité de Empresa había convocado para este este jueves una serie de paros, que finalmente han anulado al haber llegado a un acuerdo con la dirección de la empresa. El fin era manifestarse ante los continuos recortes de plantilla que está llevando a cabo la compañía, bajo su punto de vista, y la posible externalización de servicios que se podría llevar a cabo de producirse estas bajas.

Por su parte, el cofundador de Bq, Rodrigo del Prado, ha manifestado al diario ‘Cinco Días’ que la compañía no tiene preparado ningún ERE. No obstante, no niega que haya habido bajas en la empresa y lamenta que este año la campaña de Navidad no haya sido tan fuerte y, por lo tanto, no se hayan producido contrataciones.

De este conflicto laboral, quizá lo más negativo se encuentra en los motivos que ofrece Bq para ejecutar estas bajas. Según afirma el propio Del Prado, el mercado móvil se ha desacelerado. Argumenta que ahora ya la gente no compra tantos terminales nuevos y, por eso, la tasa de renovación está bajo mínimos. Se escuda en que compañías como Apple o Samsung también han notado en su cuenta de resultados este impacto, pero sobre todo trasluce una problemática, efectivamente, de dicho mercado.

¿Caso aislado? Parece que no. Desde la fabricación a la distribución, muchas compañías están sintiendo en sus carnes esa desaceleración. Bq no es la única.

Los distribuidores también ceden el paso

No parece puntual esa dinámica. Durante los últimos años, debido a la subvención de los dispositivos móviles por parte de los operadores, las novedades tecnológicas de los smartphones y un ansia por probar cosas nuevas, todo el mundo consiguió tener en su bolsillo el último modelo.

Cuando las subvenciones desaparecieron, el mercado libre ganó peso e, incluso a pesar de la crisis, la gente siguió cambiando de teléfono con frecuencia pasándose a segmentos más bajos. Pero cada vez hay menos diferencias entre los terminales nuevos que salen al mercado y los que tienen uno o dos años. Por lo tanto, ha llegado la hora de que los usuarios aguanten más tiempo con ellos. El mercado ha madurado.

De este cambio de tendencia dan buena cuenta empresas como Phone House o Telecor. Hace unas semanas SABEMOS se hizo eco de las abultadas pérdidas que presentó el año pasado la primera en España. Además de cerrar más de 60 tiendas, sus números se han teñido de rojo.

Lo más curioso es que el apartado de reparaciones fue uno de los segmentos que más evolucionó. Es decir, pone de manifiesto que la gente ha dejado de comprar nuevos móviles y prefiere aguantar con lo que tiene. Así, la situación de otro de los distribuidores más importantes de España, Telecor, también ha sufrido un fuerte golpe en su facturación y nota en primera persona esa traída “desaceleración”.

Afecta a todos los negocios

Otro aspecto que tiene este parón es que afecta a las empresas y fabricantes como un castillo de naipes.

Hace unos meses, SABEMOS publicó la historia sobre Brightstar 2020. Se trata, también, de un distribuidor de telefonía móvil y logística que a finales del año pasado se vio afectado por un ERE que dejó a más de 60 trabajadores fuera de la empresa.

Lo curioso, en ese caso, es que gran parte de su recuperación debía llegar de la mano de Bq. Pues bien, ahora que el fabricante español nota el parón del mercado, de manera directa afecta a Brighstart 2020 que verá como la parte logística, en lo que se refiere a la distribución y demás, se verá cortada en seco. Y no solo eso. Ellos también están dentro del negocio de las SIM, las carcasas, fundas, etc., y todo eso tiene una ecuación sin vuelta de hoja: si hay menos smartphones en el mercado, hay menos negocio. En todo esto, muchos miran el pequeño oasis que está generando Huawei con su gran inversión en España en todos los segmentos del mercado, aunque habrá que ver si es suficiente.

Lo de Bq puede ser un simple conflicto laboral. Una empresa que ha pasado una mala racha y ha tenido que prescindir de algunos trabajadores. Pero todo hace indicar que es un patrón del mercado. Un 2016 duro para los fabricantes y todo el sector en general. Habrá que estar atentos.