La venta de Yoigo va para largo. Aunque todos están en sus puestos, tanto Zegona y MásMóvil como potenciales compradores; y Teliasonera como vendedor, la operación irá mucho más lenta de lo que parece.

El pasado mes de octubre, en una entrevista con SABEMOS, el consejero delegado de Yoigo, Eduardo Taulet, dejaba claro que su compañía seguiría en el mercado móvil compitiendo y metiendo presión a los tres gran operadores. En cada comparecencia pública, el CEO de Yoigo insistía en que la empresa no estaba en venta y que su objetivo es seguir creciendo.

Como avanza este martes el diario ‘Expansión’, la compra es un hecho, los precios que se barajan una realidad y solo es cuestión de tiempo. Pero cuánto. En principio Teliasonera ha manifestado no tener demasiada prisa en que la operación avance, pero al parecer no es la única.

En una entrevista con Efe, el consejero delegado de Zegona, Eamonn O’Hare, no ha querido especular sobre un posible interés por Yoigo. No obstante, en ningún momento ha descartado su compra, pero de forma tajante manifiesta que “no tiene ninguna prisa”.

Añade que “solo tenemos un año de vida y nuestro objetivo no es hacer muchas compras en poco tiempo. Lo que queremos es adquirir negocios gestionados por debajo de su potencial para mejorarlos, y eso lleva su tiempo”. Además, O’Hare añade que el calendario previsto es centrarse en Telecable en los próximos “dos o tres años” para después empezar a pensar en reconvertir otras empresas europeas, pues “no hay escasez de buenas oportunidades” en el continente. “Si vemos algo muy atractivo y podemos actuar, lo haremos, y si sucede este año, estupendo. Pero, si no, -sentencia- no tenemos ninguna prisa”.

Las dudas de Zegona

Alguien tendrá que poner sobre la mesa unos 500 millones de euros para comprar Yoigo. Quién y cuándo es una incógnita. Pero no la única. Zegona presenta una serie de singularidades. Esto provoca que, quizá, no sea el principal pretendiente.

La compañía, que recientemente se hizo con la asturiana Telecable, es un postor con dinero y al que le viene bien la compañía para reducir el coste fijo de su otra empresa en España y aumentar su huella en nuestro país. Pero tiene un problema: Es muy difícil para un fondo optimizar aún más la operativa de Yoigo, una empresa que se ha pasado toda su vida con un centenar corto de empleados y externalizándolo absolutamente todo.

Pero hay otros matices. Es una firma sensata y dada a pensar con la cabeza las adquisiciones y no sometida a impulsos, por lo que todo eso hará que el tiempo se dilate mucho y, pese a que Teliasonera se muestra paciente, a lo mejor no lo es tanto.

Por último, la aclaración de que quieren empresas por debajo de su potencial para luego hacerlas crecer, puede escenificar que esa empresa no sea Yoigo. Su crecimiento parece haber tocado techo una vez que no accedió a los remedies que se fijaron tras la fusión de Orange y Jazztel, y por lo tanto queda fuera de la batalla convergente.

Bien es cierto que la red móvil de Yoigo hay que ampliarla, y eso supondrá un gasto adicional de unos 200 millones de euros, más allá de competir por los clientes sobrantes de Movistar, Vodafone u Orange, no hay más donde rascar.

Todo esto deja, quizá, un poco más lejos a Zegona y algo más cerca a MásMóvil. Durante las próximas semanas se irá aclarando el panorama.