• Los socialistas se avienen a negociar con el PP tras dos meses de veto, aunque creen que “no es posible” que asuman su programa de Gobierno.
• Ciudadanos redobla sus ataques al presidente en funciones, que empieza a ser cuestionado también internamente.
• Un cambio de liderazgo en Génova es imprescindible para que el pacto a tres tenga opciones.

Las opciones de desbloqueo se han ido reduciendo hasta dejar solo dos: algún tipo de entendimiento entre PP y PSOE o nuevas elecciones. Las posibilidades de que Podemos forme parte de un acuerdo de Gobierno se han diluido y ya son prácticamente inexistentes. Los ataques de Pablo Iglesias al socialismo, a su historia y a su actual cúpula volaron los puentes de diálogo, aunque tanto la formación morada como la de Sánchez insisten en decir que la mano sigue tendida. La reedición del pacto PSOE-Ciudadanos, unidos ya en cada movimiento, ha interpuesto un océano de distancia entre Iglesias y los socialistas. Porque Podemos no quiere hablar sobre esa base programática y ni siquiera se sentará en la mesa si Albert Rivera forma parte de ella.

Sánchez se hizo con la iniciativa y ya no la suelta: pide reuniones a PP, Podemos, PNV, IU y Compromís

Al tiempo, se van abriendo ventanas de oportunidad para una gran coalición hasta hace poco inverosímil. O para un sucedáneo de ella. El apoyo al PP fue descartado por el Comité Federal del PSOE del 28 de diciembre, cerrando el camino a la reelección de Mariano Rajoy. La negativa de éste a ser candidato a la investidura dio la vuelta a la tortilla y entregó la iniciativa a un Sánchez que ya no la suelta: se aferra al apoyo de los 40 escaños de Ciudadanos y el de Coalición Canaria para reivindicarse como líder del proyecto mayoritario del Parlamento. Y se aviene -ahora sí- a dialogar con el PP.

Por primera vez, ha incluido a la formación de Rajoy entre los interlocutores válidos. PSOE y Ciudadanos, en su calidad de socios, enviaron ayer una carta a PP, Podemos, PNV, IU y Compromís para solicitar reuniones al objeto de “sumar esfuerzos y alcanzar acuerdos para hacer posible un Gobierno y una legislatura estables”.

Cuando Sánchez fue nominado por Felipe VI, inició una ronda de contactos que excluyó a los populares, además de al independentismo catalán y a EH Bildu. Tan solo mantuvo él una entrevista personal con el presidente en funciones, donde se trataron temas de Estado y la frialdad fue la nota dominante. Ni siquiera se saludaron ante las cámaras.

Las circunstancias, la puesta en marcha de lo que el líder socialista llama “el reloj de la democracia”, le han hecho moverse. Haber sumado 131 votos en torno a su proyecto le lleva a considerar que sería aceptable empezar a desarrollarlo gracias a una abstención del PP. Aunque todavía no sea tan explícito en público.

Sin problemas para dialogar

El PSOE “no tiene ningún problema en reunirse con el PP”, afirmó ayer por la tarde Antonio Hernando. En declaraciones a Onda Cero, el portavoz parlamentario socialista consideró inviable un pacto programático con el partido de Rajoy, puesto que éste “descalificó el acuerdo en su conjunto, dijo que era una contrarreforma”. Además, los populares representan en opinión de Hernando “continuismo, no cambio”. Y ellos siguen defendiendo un relevo de personas y de políticas en el poder.

Rivera, sobre el cambio de liderazgo en el PP: “¿A qué esperamos?”

Pero en esa mesa también estará Ciudadanos defendiendo los mismos intereses que el PSOE. Y Rivera sigue firme en su posición de buscar un pacto de las fuerzas constitucionalistas. Eso sí, asume que con Rajoy al frente será imposible. Tanto que el PP se avenga a hablar de ninguna propuesta que no lidere como que los socialistas acepten el entendimiento. Es la segunda parte de la jugada: eliminado el veto del PSOE, ahora toca liberarse del presidente en funciones. Y en forzarlo se empeña cada día con más ahínco el líder de Ciudadanos.

Desde que en el debate de investidura le espetara que no puede encabezar una nueva etapa política, Rivera ha ido intensificando su acoso y derribo a Rajoy. El lunes le acusó de luchar solo por “su silla, no nos engañemos, no hay nada más” y ayer proclamó que “es incapaz de llevar a cabo las reformas” que según él necesita España.

“Si hay otro candidato, cambia todo. El PP enmendaría todo lo que ha hecho en los últimos años. ¿A qué esperamos entonces?”, urgió. El líder naranja sabe que el PSOE tendría imposible vender un acuerdo con Rajoy y que es igual de impensable que éste se avenga a negociar nada que implique relevarle de la presidencia. Por eso pide a las claras el relevo del político gallego.

Y no es el único. En Génova no hay movimientos para descabezarle –tampoco el PP tiene mecanismos internos para ello-, pero la unidad de discurso está lejos de lograrse. Ayer, Javier Maroto, dirigente de la nueva hornada, volvió a pedir una “purga, caiga quien caiga” para recuperar la credibilidad. En materia de corrupción, “aquel que la hace la tiene que pagar, no hay que andar con paños calientes, no se trata de buscar excusas”.

“Oímos de todo”

En entrevista con la Cadena SER, Maroto fue preguntado directamente por el debate sobre el liderazgo de Rajoy. “He escuchado muchísimas cosas, he escuchado sobre todo a muchísimos afiliados, ahora que en la dirección tratamos de estar muchísimo más cerca todavía de las bases, lo que hay que hacer es escuchar y oímos de todo, especialmente lo que oímos es que es necesario medidas muchísimo más contundentes contra la corrupción y que hay que realizar esa purga”, respondió. Elocuente.

¿Ha presenciado Maroto críticas internas a Rajoy? “He escuchado muchísimas cosas”

También Pablo Casado mostró hace unos días su malestar por la tibieza frente a la corrupción. El think tank Floridablanca, próximo al PP, pidió este martes directamente un congreso para cambiar al presidente. Esa es la solución, argumentan, “para volver a conectar con la mayoría de la sociedad española y devolver la ilusión a sus bases”, tanto si hay elecciones como si no. Dicho cónclave, además, debería ser “abierto” para que los afiliados votaran sin tutelas. Opinión que ya fue expresada por José María Aznar el día siguiente a las elecciones.

Una voz más ha surgido pidiendo desde el PP el relevo de Rajoy. Poco importante y autorizada, pero precisamente por eso también más libre. El vicepresidente de la Diputación de Alicante, Alejandro Morant, reclamó a través de un mensaje en Facebook que el jefe del Ejecutivo “deje paso a otras personas”, siguiendo el ejemplo de Adolfo Suárez en 1981: “hay momentos en la vida en que una persona tiene que tomar decisiones duras y difíciles, quizás injustas”. A Rajoy le quedan por delante dos meses muy largos.