El gigante del bajo coste lanza un servicio de alquiler de vuelos chárter para empresas con aviones equipados sólo con asientos de ‘clase business’.

Ryanair inició hace un par de años una reinvención total. El gigante del bajo coste consiguió serlo gracias a un modelo que sólo ofrecía bajos precios y una garantía más o menos firme de puntualidad. Nada más. El resto era… selva. Con un servicio espartano, con trampas en su web a la caza de comisiones, con castigos a los clientes que no imprimían su tarjeta de embarque o se pasaban dos centímetros del máximo del equipaje. Ustedes se acuerdan.

Pero la aerolínea dio por terminado ese modelo ultralowcost (según la propia terminología de la compañía) porque, asediada por su mala imagen, la compañía veía cómo competencia empezaba a amenazar su posición en algunos mercados clave, entre ellos España. Ryanair inició a finales de 2013 un giro copernicano en su relación con el cliente y comenzó a escuchar las grandes quejas del viajero para mejorar el servicio.

Entonces empezó a eliminar los aspectos que más molestaban a sus clientes: rebajó los enormes suplementos por olvidar la tarjeta de embarque o por el equipaje que no cumple sus exigencias, permitió a los pasajeros llevar un segundo bulto pequeño en cabina, eliminó la estruendosa megafonía en los vuelos de primera y última hora del día… Y empezó a vender sus billetes en agencias de viajes online, y se volcó en captar pasajeros de negocios, y extendió su red para priorizar los aeropuertos principales…

La actual es una ‘nueva Ryanair’. Es otra compañía. Con el mismo logotipo en sus aviones, pero que ha cambiado su negocio. Y tanto ha cambiado que Ryanair, ese gigante ‘low cost’, ahora también se atreve a comercializar vuelos… de lujo.

Ryanair se introduce en el negocio del alquiler de vuelos chárter privados. La compañía ha customizado por completo un avión Boeing 737-700 para alquilarlo como un jet corporativo para operaciones chárter para expresas.

Una aeronave que en nada se parece a los tradicionales aviones con que Ryanair ofrece sus servicios al resto de viajeros. La mayoría de la flota de la compañía irlandesa cuenta con 189 plazas en cabina, y los nuevos aviones que la aerolínea está incorporando cuentan con 197 asientos. Sin embargo, el Boeing para vuelos de lujo sólo cuenta con 60 butacas, a razón de dos por fila, y todas son asientos propios de una ‘clase business’.

El objetivo de Ryanair es hacerse con un hueco en el negocio de los viajes privados corporativos, tanto para empresas como para equipos deportivos, en vuelos de corto y medio radio (de seis horas de duración como máximo). Una nueva era para la nueva Ryanair.