El gigante tecnológico ZTE se lo ha puesto muy fácil a Estados Unidos para que le pueda reprochar lo que quiera. En este caso se trata de su relación comercial con Irán. Aunque China ha salido rápidamente al rescate de una de sus empresas más internacionales.

Huawei, Lenovo, ahora ZTE… Estados Unidos siempre tiene los argumentos necesarios, ya sea por seguridad o relaciones comerciales, para reprochar a las empresas chinas su labor. Aunque en este ocasión el Gobierno chino ha dejado muy clara su postura. Así, han trasladado su protesta por las sanciones que el Departamento de Comercio de EEUU prepara contra ZTE por presuntas violaciones a las normas estadounidenses de control de exportaciones a Irán.

China siempre está contra las sanciones estadounidenses a empresas chinas escudándose en sus leyes nacionales, señaló como reacción a estas medidas el portavoz Hong Lei, del Ministerio de Asuntos Exteriores chino. “Esperamos que detenga estas prácticas erróneas, con el fin de que no haya mayores daños a la cooperación y el comercio bilaterales entre China y Estados Unidos”, añadió.

Con las sanciones, ZTE, fabricante de móviles, fibra óptica y otros equipamientos de telecomunicaciones, deberá solicitar una licencia para cada cualquier envío de equipos o partes fabricados en suelo estadounidense con destino a la firma china.

A raíz de esas limitaciones, que podrían comenzar a aplicarse mañana, martes, la firma con sede en Shenzhen (sur de China) suspendió hoy su cotización en la Bolsa de Hong Kong y señaló que esta suspensión durará hasta que se divulgue más información al respecto.

Estas medidas se producen a raíz de que ZTE fuera investigada por presuntos contratos con la mayor firma telefónica iraní, TCI, para el envío de material de software y hardware de conocidas firmas estadounidenses como Microsoft, Oracle, Dell o IBM valorado en varios millones de dólares.

Los contratos, difundidos primero por la prensa y después investigados por el Departamento de Comercio norteamericano, violaban las leyes estadounidenses, que desde hace largo tiempo prohíben la venta de alta tecnología de ese país a Irán.