Felipe VI encomienda a los líderes la tarea de ponerse de acuerdo antes de postular otro candidato a la investidura. Pedro Sánchez fue el primero de la democracia en ser rechazado por el Congreso.

No habrá nuevas consultas entre el Rey y los líderes políticos “por el momento”. Felipe VI ha tomado la decisión de posponer sine die la que sería tercera ronda de audiencias con los distintos Grupos del Congreso de los Diputados, en espera de que estos articulen algún tipo de acuerdo que despeje el camino a un candidato a la investidura. 

Zarzuela lo ha hecho saber a través de un comunicado difundido minutos después del encuentro que este lunes han mantenido el Jefe del Estado y el presidente de las Cortes, Patxi López. Durante la recepción, Felipe VI había respondido con un lacónico “bueno, ya veremos” al ser preguntado por esta hipotética nueva sucesión de consultas.

“Su Majestad ha comunicado al señor presidente del Congreso su decisión de no iniciar, por el momento, nuevas consultas con los representantes designados por los Grupos políticos con representación parlamentaria”, reza el escrito de la Casa del Rey. De esta manera, los partidos pueden “llevar a cabo las actuaciones que consideren conveniente” para que sea posible investir a un Jefe del Ejecutivo. Felipe VI ha pedido a Patxi López que traslade esta información “a los Grupos políticos con representación parlamentaria”.

Casi simultáneamente al envío del comunicado, Pedro Sánchez se ha reafirmado en su voluntad de seguir intentando el acceso a La Moncloa. Pese a que hace tres días se convirtió en el primer aspirante que fracasa al pedir la confianza de la Cámara, el líder del PSOE defiende que su proyecto es ya el mayoritario –al haber logrado el ‘sí’ de 131 diputados– y que otras formaciones deben avenirse a negociar su apoyo o abstención al pacto que él firmó con Albert Rivera.

La decisión del Rey tiene el efecto inmediato de tumbar las aspiraciones de Mariano Rajoy, que pretendía defender su alternativa y ya solo podrá hacerlo si se hace con el aval de otros partidos. Una tarea que se antoja imposible desde que PSOE y Ciudadanos rubricaron su alianza.