En SABEMOS ya habíamos informado de cómo Movistar ha puesto en marcha toda una factoría de series a la americana , o de cómo Wuaki.tv está desarrollando fórmulas originales de producción propia, pero estaba aún por ver qué iba a hacer Netflix en nuestro país. A su llegada a España, sus máximos responsables, Reed Hastings y Ted Sarandos, afirmaron que habían tanteado el mercado y que esperarían a tener algo seguro antes de hacer ningún anuncio oficial. Pues bien, fuentes próximas al sector confirmaron a este periódico que la estadounidense está trabajando no en un proyecto de película, sino en varios, con distintas productoras, y que los primeros anuncios son inminentes.

“Serán coproducciones, pero con proyectos que no habrían visto la luz de no ser porque Netflix está adelantando mucho dinero. En España, normalmente para sacar una de estas películas adelante habría que esperar tres años. Esto cambia el juego para quienes han sido elegidos”, explican desde una de las productoras, que anunciará en breve su primer proyecto con la estadounidense.

¿Qué tipos de productos podemos esperar? Desde las compañías confirman que hay dos perfiles fundamentales. Por un lado, comedias comerciales con un tinte más local y destinadas a ganarse al público español, más del tipo Ocho apellidos vascos. Por otro, productos con temáticas más universales y que puedan ser disfrutados por los públicos internacionales de la compañía global de contenidos.

Desde el sector explican a SABEMOS que la fórmula elegida es la siguiente: A cambio de su apoyo, Netflix otorga a sus socios españoles los derechos para la comercialización en cines en España y se queda con los derechos del resto de ventanas en todo el mundo tanto para la hipotética distribución en cines -en algunos casos un requisito para optar a premios- como para el streaming.  

Beast of no nation

En el caso de la película de Cary Fukunaga Beasts of no nation, que tuvo un presupuesto de 8 millones de dólares y que Netflix compró por 12 para su distribución global online y en cines, se produjo una notable polémica. Netflix estaba obligada a estrenarla en cines, entre otras cosas, porque si no la cinta no podría optar a los Oscars, algo que ha intentado promocionar en balde. Si bien Idris Elba fue nominado en los Globos de Oro como mejor actor secundario por la cinta, la Academia le cerró el paso en los principales galardones de la temporada.

Hubo quien vio en este desplante (insólito, además, ya que Elba estuvo brillante y a la organización le hubiese venido bien nominar a algún actor negro en plena polémica del #OscarsSoWhite) una protesta industrial ante el nuevo modelo propuesto por Netflix. Las cuatro grandes cadenas de cine de EEUU (Regal, Cinemark, AMC y Carmike) habían pedido el boicot de la cinta, así como la Asociación Nacional de Propietarios de Cine. Pero lo cierto es que la temática de la película tampoco encajaba demasiado en los intereses habituales de estos premios. 

Donde Netflix sí recibió nominaciones fue en una categoría que se le da bien desde hace ya tres años: los documentales. Fue nominada, concretamente, por What happened Miss Simone, sobre la cantante Nina Simone, y por Winter on Fire, un relato de los 93 días de caos que vivió Ucrania entre 2013 y 2014. Hace dos años ya había entrado en liza el documental sobre las revueltas en Egipto de 2001 The Square, y en 2015 estuvo nominada Virunga, sobre la situación de los gorilas en República Democrática de Congo. Es muy probable, además, que la serie documental Making a murderer se alce con algún Emmy el próximo otoño.

¿Frente a una edad de oro de la producción en España?

Entre el notable éxito de las ficciones para TV en nuestro país, el espaldarazo que ha dado Movistar al sector y la llegada de Netflix al sector, podemos estar ante un renacer de la producción en España. 

Desde el punto de vista institucional se han puesto en marcha también iniciativas interesantes, como la Spain Film Commission, dedicada a atraer rodajes, y el renacer de su equivalente madrileño, que Cristina Cifuentes ha bautizado como Film Madrid.

¿Entre los motivos de los estadounidenses para rodar en nuestro país? Por un lado los incentivos económicos, con una deducción del 18% del largometraje o serie en el impuesto de sociedades, así como distintas ayudas y subvenciones del Ministerio de Cultura o de las distinas comunidades autónomas. Asimismo, destaca la enorme variedad de localizaciones, una industria de servicios e industria audiovisual experimentada, una red de hoteles gigantesca, algunos de los complejos cinematográficos más modernos de Europa, buen clima y calidad de vida, seguridad, comodidad e infraestructuras y transportes de primer orden. Además, el país está sembrado de obras de Santiago Calatrava, edificios que sirven tanto para rodajes futuristas como post-apocalípticos, depende de a quién preguntes.