El gran libro de los récords emplea los números y sus curiosidades para ilustrar la historia del fútbol español.

“Los números no engañan. Las estadísticas están ahí”, dijo Cristiano Ronaldo el pasado sábado, en plena reivindicación de su figura como modelo a seguir por el resto de jugadores del Real Madrid. El delantero portugués lleva 22 goles en la Liga, ocho de ellos a un solo equipo, el RCD Espanyol (cinco en la ida y tres en la vuelta). En cambio, no ha sido capaz de batir a los porteros de FC Barcelona, Atlético de Madrid, Villarreal, Sevilla o Paris Saint-Germain en siete partidos, de los que el Real Madrid ha ganado uno. Sin perspectiva, la estadística es la ciencia que establece que Cristiano Ronaldo está firmando una gran temporada y que, entre usted y él, poseen una media de dos Lamborghinis por cabeza.

Cualquiera puede acumular datos. Cualquiera que sea lo suficientemente trabajador y metódico, claro. Lo complicado es interpretarlos, enlazarlos, utilizarlos para sacar conclusiones. Como sucede con el de investigación, hay muchos partidarios de suprimir el apellido “de datos” cuando se habla de periodismo. Se supone que la práctica de este oficio conlleva siempre un estudio y debe apoyarse en hechos. Los datos son “puntos de referencia que sirven para valorar mejor los acontecimientos presentes y futuros”, escribe Pedro Martín al inicio de El gran libro de los récords. En este volumen con nombre de Guinness, el hombre de los números en los programas deportivos de la Cadena Cope reúne 281 historias del fútbol español. Todo un desafío a las cifras redondas.

Comprar un libro de estadísticas de fútbol y luego intentar leerlo ya demuestra una fuerza de voluntad poco común”, asume el propio Martín en el prólogo, consciente de escribir para un público reducido pero especial. Por supuesto, para acercarse al libro es necesario sentir curiosidad por los datos y la historia del fútbol nacional, y ninguna exigencia literaria. La estructura del texto está pensada para facilitar la digestión: un par de epígrafes por página, que rara vez superan los dos o tres párrafos. El lenguaje es sencillo y los temas están bien hilados. En cada una de cuatro partes -torneos, equipos, entrenadores y jugadores- hallamos de postre 50 preguntas y un acertijo para poner a prueba la cultura futbolística del lector.

“Gracias a que conocemos el pasado podemos evaluar en su justa medida, por ejemplo, la magnitud del altísimo rendimiento que están ofreciendo en los últimos años dos jugadores como Messi y Cristiano Ronaldo”, avisa Martín, que no obstante es partidario de esperar unos años para evaluar su verdadera huella histórica; “ambos, relacionados con futbolistas contemporáneos, no tienen parangón, pero en la historia del fútbol casi siempre aparecen figuras que pueden aguantar la comparación”.

El récord que nunca batirán Messi ni Cristiano

Aunque un célebre meme sobre el fútbol antes y después de Messi parece quitarle la razón, leyendo El gran libro de los récords observamos que aún quedan territorios por conquistar para él y para Ronaldo (cuyo rendimiento en los últimos meses no menoscaba una carrera impresionante).

Ninguno de ellos ha conseguido, por ejemplo, marcar siete goles en un partido. Tal honor corresponde a sólo dos jugadores: Agustín Sauto ‘Bata’, delantero del Athletic, se los hizo al Barça en 1931; Ladislao Kubala, del Barcelona, se los marcó al Sporting en 1952. El propio Bata tiene aún el mejor promedio de máximo goleador en la Liga: un gol cada 56 minutos. Además, Isidro Lángara, delantero del Real Oviedo en vísperas de la Guerra Civil, es el único que ha logrado marcar tres goles o más durante tres jornadas de Liga seguidas.

Pero si existe un récord que Messi y Ronaldo dejaron escapar de forma ya irremediable es el de Vicente López Barberá. Más conocido futbolísticamente como ‘Manolet’, necesitó 24 partidos en Primera División -repartidos entre cuatro temporadas y dos equipos, Granada y Real Oviedo- para conseguir su primera victoria en Primera después de 4 empates y… ¡19 derrotas!