• “Todo esto lo podríamos hacer la próxima semana”, repite el candidato a la investidura tras cada bloque de medidas expuesto.
• Pide a Pablo Iglesias que abra “la mente” y abandone “la obcecación” para hacer posible el cambio de Gobierno.
• Insiste en que mañana se vota “sí o no” a cerrar la etapa del PP e inaugurar la del “diálogo y el acuerdo”: “En ese momento sabremos dónde está cada uno”.
• Obvia la supresión de las diputaciones, punto clave del acuerdo con Ciudadanos, a quien agradece “su valentía y su coraje”.

La próxima semana. Ese es el horizonte en que el candidato a la Presidencia del Gobierno, Pedro Sánchez, ha querido situar a los diputados y a los españoles en general durante su discurso de investidura. En esa fecha inmediata, ha asegurado, podría hacerse realidad el cambio de Ejecutivo que propone y comenzarse a desarrollar las políticas “progresistas y reformistas” del acuerdo firmado por PSOE y Ciudadanos, “que no confronta, sino que convoca”. Para ello, es imprescindible el aval de Podemos, hasta ahora firme en su ‘no’ a un pacto que considera continuista con la gestión de Mariano Rajoy.

“A esta Cámara le toca decidir qué postura tomar: Nos quedamos parados o nos ponemos en marcha”

“¿Si la mayoría de los españoles y de diputados de esta Cámara quiere un cambio de Gobierno, por qué no lo llevamos adelante?”, se ha preguntado el líder socialista al cuarto de hora de intervención, lanzando por primera vez el mensaje que ya no pararía de repetir: la alternativa al presidente en funciones está sobre la mesa y quien impida que salga adelante tendrá que asumir su responsabilidad. “Tenemos sólo dos alternativas: o no hacer nada y dejar al señor Rajoy y su Gobierno en funciones durante los próximos meses, o apostar por un cambio nacido del diálogo y del acuerdo”, ha remarcado. “A esta Cámara le toca decidir qué postura tomar: Nos quedamos parados o nos ponemos en marcha”.

Sánchez ha intervenido durante más de hora y media para pedir la confianza de una Cámara que de antemano le tiene garantizado su rechazo. Conocedor de ello, se ha dicho “orgulloso” de haber cumplido su obligación institucional y conseguido los objetivos que se marcó: dejar patente su voluntad de cambiar el rumbo de la política española, “tender la mano” a quienes comparten dicha meta y asumir la decisión del Rey que le nominó. “Mi fracaso hubiera sido rechazar el ofrecimiento del Jefe del Estado”.

La izquierda “no suma”

La intervención ha estado vertebrada por esa letanía constante con que concluía cada bloque programático: “Todo esto lo podríamos hacer la próxima semana”. Un esfuerzo evidente por asediar a la bancada de Iglesias y hacerla responsable de que Rajoy siga en La Moncloa. Podemos considera que el entendimiento de Sánchez con Ciudadanos es inasumible para la izquierda, algo que el candidato ha tratado de desmontar recordando que los partidos de ese espectro “no suman” mayoría. “Lo siento, pero no suma”.

“El diálogo abre la mente; la obcecación, la cierra. El acuerdo, gratifica; la imposición, empequeñece”

A él también le hubiera gustado conformar un pacto como el que exige la formación morada, pero “no hay mayoría suficiente en este Parlamento para sumar un Gobierno de izquierdas”. Por ello, la alternativa al PP y a nuevas elecciones es el acuerdo transversal entre el PSOE y los emergentes al que lleva un mes entregado. Podemos se considera incompatible con Ciudadanos, extremo que el líder socialista ha abordado pidiendo a Iglesias que abra “la mente”.

“Estamos obligados a mezclarnos. Tenemos que hacer mestizaje ideológico. Tenemos que hacerlo bien. Y descubriremos que el mestizaje enriquece; mientras la uniformidad, empobrece. Que el diálogo, abre la mente; mientras que la obcecación, la cierra. Y que el acuerdo, gratifica, mientras que la imposición, empequeñece”, ha expuesto.

“Diálogo” y “acuerdo” han sido las palabras más repetidas en un discurso de 42 páginas leído casi íntegramente. Sánchez sólo se ha salido del guion para introducir la mencionada coletilla y para saltarse el punto más polémico de su pacto con Albert Rivera: la supresión de las diputaciones. El escrito dedicaba un párrafo a explicar esa transformación del ente provincial en “consejos de alcaldes”, pero el protagonista lo ha omitido. Era la medida que más críticas internas le había granjeado.

Sí ha dedicado buenas palabras a su aliado coyuntural. Ha dado las gracias a Ciudadanos “por su valentía y por su coraje” a la hora de afrontar la negociación, frase que ha recibido los irónicos aplausos de la bancada de Podemos. Sánchez se ha referido al documento como “un acuerdo lleno de esperanza en un futuro mejor para todos, lejos de verdades inamovibles, de planteamientos utópicos y de fórmulas mágicas”.

Reforma constitucional

Acto seguido, ha expuesto un prolijo compendio de medidas que impulsaría de llegar a La Moncloa, fruto casi en su totalidad del acuerdo mencionado. Cinco serían sus ámbitos de actuación: empleo, desigualdad, regeneración, política exterior y Cataluña. Además, propone una revisión de la Carta Magna para blindar derechos sociales, modificar el artículo 135, acabar con la preferencia del varón en la sucesión al Trono, reformar el sistema electoral y desarrollar una estructura federal del Estado.

“La peor de estas medidas es mejor que mantener al señor Rajoy”

“La peor de estas medidas es mejor que mantener al señor Rajoy”, ha proclamado mirando al grupo de Podemos. Sánchez sabe que Iglesias no se va a mover del ‘no’ mientras no presente un nuevo programa y negocie un Gobierno donde el partido morado tenga el mismo peso que el PSOE, pero busca ganar la batalla del relato y visualizar que en la dicotomía planteada -Rajoy o un presidente socialista-, Podemos opta por la primera opción. La trampa dialéctica es evidente, pero el aspirante pretende sortearla a fuerza de repetir una y otra vez la misma consigna.

En contra de lo que se pensaba y de lo que desde la órbita del candidato se había deslizado estos días, no ha habido golpes de efecto ni giros inesperados. Sánchez ha cumplido con el trámite de forma convencional y por momentos monótona, a la espera de tener en breve una segunda oportunidad de la que, entonces sí, salga triunfador.