El boom de llegadas de turistas extranjeros deja en el país más de 50.900 millones de euros por primera vez en la historia. 2015 es el quinto año consecutivo con récord en entrada de divisas por turismo.

Un directivo del sector turístico patrio lleva años poniendo el mismo ejemplo cada vez que puede, y pese a la persistencia sigue siendo clarificador: “A Carrefour no le importa cuántos clientes entran en sus centros comerciales, sólo le preocupa cuánto gastan. Pues en el turismo parece que hay gente más preocupada de cuántos vienen que en realmente cuánto gastan aquí”.

Y así es. El directivo podrá seguir haciendo el mismo comentario en cada corrillo, porque probablemente el dato que se seguirá llevando los grandes titulares es el aluvión de turistas extranjeros que viene cada año. Y es que la estadística que genera furor para nosotros los periodistas, para el ciudadano medio y paro casi todos los políticos del ramo, es la que mide cuántos vienen… cuando la verdaderamente importante –con algunos matices- es la que contabiliza cuánto gastan.

España hizo de 2015 su tercer año consecutivo con récord de llegadas de turistas extranjeros. Se superaron los 68 millones de viajeros, y se pulverizaron los anteriores récords con 65 millones de llegadas de 2014 y los algo más de 60 millones de 2013. Pero el volumen de turistas no puede ser la principal medida para calibrar el éxito.

Las empresas del sector saben que su éxito se mide por la mejora de sus resultados (y la rentabilidad empresarial también lleva más de un año al alza) y los que velan por cuadrar las grandes cuentas públicas están más interesados, no en cuántos vienen, si no en cuánto gastan mientras están aquí. Y por suerte en este último aspecto, el sector también va de récord en récord.

El récord

España superó en 2015 por primera vez en su historia la cota de los 50.000 millones de euros en ingresos por turismo, un 3,8% más que en el ejercicio anterior, según recoge la balanza de pagos elaborada por el Banco de España. A todos los efectos, los ingresos por turismo tienen en la economía española y en su balanza de pagos el mismo efecto que las exportaciones: dinero de fuera que entra y que se inyecta directamente a la economía nacional.

Con este nuevo récord, España acumula cinco años consecutivos con máximos históricos en ingresos por turismo. La senda alcista arrancó en 2011 (cuando el sector ya empezó a beneficiarse del desvío de turistas que dejaron de ir al norte de África por la inestabilidad), con algo más de 43.000 millones; en 2012 se superaron los 43.300 millones de euros; en 2013 los registros escalaron hasta los 47.100 millones y el año pasado se alcanzaron los 48.900 millones.

[No obstante, en los dos últimos ejercicios los registros se han disparado también gracias a un cambio metodológico en el cálculo de la balanza de pagos por parte del supervisor. Antes de la revisión, el dato de 2013 era de algo más de 45.000 millones].

Los matices

Que el montante de ingresos por turismo es un parámetro más relevante para los intereses de España como destino y como economía que las llegadas de viajeros parece obvio. Pero la relevancia del mismo tiene matices.

Uno, porque la marcha del sector turístico en su conjunto no sólo depende del negocio que generan los turistas extranjeros, sino que la mitad de la actividad de toda la industria está ligada al consumo que hacen los propios viajeros españoles. Aproximadamente la mitad del negocio depende de la demanda del turista nacional y la buena noticia en este aspecto es que el consumo doméstico se ha recuperado y registra incrementos desde hace más de un año.

Dos, porque la recuperación de la demanda del turista español se ha traducido en un mayor gasto fuera de nuestras fronteras, lo que en la práctica está reduciendo el impacto neto del turismo en la economía española. Y es que, aunque los ingresos por turismo de España crecen un 3,8%, los gastos de los españoles en sus viajes al extranjero se dispararon un 15,4% el año pasado, hasta los 15.700 millones de euros.

Así que el saldo de la actividad turística en la balanza de pagos española sigue siendo, con mucho, la principal partida positiva, en 2015 descendió, ligeramente, pero descendió El superávit en la balanza por cuenta corriente del turismo fue el año pasado de 35.300 millones, un 0,3% por debajo de los niveles del ejercicio precedente.

Y tres, aunque crece el montante total de ingresos por turismo, la única razón del incremento es el boom de llegadas de turistas. Vienen más, sí; entre todos gastan más, sí; pero cada uno de ellos gasta un poco menos, y eso es un problema para el sector por sus implicaciones en la competitividad. El ingreso medio por cada turista extranjero cayó un 1% el año pasado (y un 2,1% si se descuenta el efecto de la inflación), hasta el entorno de los 740 euros. Una tendencia a la baja, ojo, que persiste desde hace quince años.