Es lamentable que, con la cantidad de producciones de cine de terror altísimo nivel que se ruedan sin descanso para todo tipo de público (desde el aficionado hardcore radical al apasionado del palomiterismo gamberro), las que nos llegan a salas y en cuentagotas sean de una medianía aplastante.

El bosque de los suicidios no es una mala película, pero sí que hace suspirar al espectador con cierto callo, pensando en tantas y tantas películas de género que permanecen inéditas o tienen indignos estrenos domésticos de tapadillo (de Bone Tomahawk a The Mind’s Eye, de Southbound a The Final Girls).

El bosque de los suicidios, como era de esperar, basa buena parte de su parafernalia publicitaria en que su trama se inspira en un bosque real que hay en la falda del monte Fuji: se dice que Aokigahara está encantado y que quien quiere morir acude allí a suicidarse.

Nuestra heroína tiene una hermana gemela que parece haber sufrido este destino, y no terminándoselo de creer, viaja hasta Japón para encontrarla. Con esos escasos mimbres, el debutante Jason Zada (debutante en cine, porque es el creador de la crispante aplicación informática navideña Elf Yourself, así que ahora le odiamos todos un poco más) plantea una historia de aparecidos, espejismos y traumas infantiles.

Todo El bosque de los suicidios se desarrolla casi sin estridencias, y aunque es de agradecer que va al grano de una forma poco usual (a los pocos minutos de arrancar la protagonista ya está en Tokyo), posee una irritante tendencia a dejar escapar ideas de interés (¿por qué la protagonista y su hermana son gemelas? ¿Solo para que sepan de forma ridículamente paranormal que la otra está viva?), y ni siquiera el inquietante escenario del bosque se aprovecha a fondo, a diferencia de producciones recientes como Backcountry.

Demasiado pendiente de los sustos baratos y por sorpresa, en los que incide una y otra vez, El bosque de los suicidios tiene cierta solemnidad heredada del escenario japonés salpimentado con algún giro de guion interesante en su tronada ansia por epatar, pero no es suficiente para dotarla de una personalidad única. Poco hay esta historia de fantasmas para todos los públicos que no se haya visto elaborado con mayor precisión en una buena cantidad de historias de fantasmas nipones. Una lástima.

ficha

El bosque de los suicidios
Jason Zada
2016