El programa revelación del periodismo estadounidense, Last Week Tonight, finalmente se ha lanzado a la garganta de Donald Trump ante la posibilidad de que gane el Super Tuesday , el día en el que tradicionalmente se celebran mayor número de primarias en distintos estados y cuyo ganador suele ser elegido para la nominación de su partido.

El miedo a Trump ha llevado a Oliver a arremeter duramente contra el candidato. “Es el lunar en la espalda de América. Parecía inofensivo hace un año, pero se ha hecho amenazadoramente grande y no conviene ignorarlo”, bromea el humorista inglés.

Oliver no duda en demoler, uno por uno, los cuatro pilares de su campaña. 

El primero, su supuesta honestidad. El sitio web Politifacts desvelaba en diciembre que el 76% de lo que dice Trump es algún tipo de patraña, en mayor o menor medida. Y él mismo lo reconocía en su best-seller de 1987 El Arte del Trato: “Mucha gente no tiene una buena opinión de sí misma, pero le gusta quienes sí la tienen. Y por eso una pequeña exageración nunca hace daño. La gente quiere creer que algo es lo más grande, lo mejor y lo más espectacular. Lo llamo ‘hipérbole verídica’. Es una forma inocente de exageración y una promoción muy efectiva”.

Para Oliver, el colmo de la mentira es que el propio Trump afirmó haber sido invitado a participar varias veces en el programa, cosa que el presentador niega de forma vehemente.

Otro de sus pilares es la supuesta independencia y la financiación autónoma de su campaña. “La frase ‘soy rico y por eso tengo dinero’ tiene la misma lógica interna que ‘soy vegano y por eso sé karate'”, se mofa Oliver, quien explica que Trump ha prestado, no regalado, a su campaña buena parte del dinero y que se puede devolver a sí mismo en el futuro ese dinero utilizando fondos del partido.

¿Es duro? Al menos, según Oliver, no tiene la piel dura. Especialmente si tenemos en cuenta su tendencia a amenazar con demandas a todo aquel que le supone algún problema.

¿Y es tan rico como dice ser? Esa es la última presunción de sus admiradores que Oliver aniquila. Desde luego, su carrera ha tenido altibajos y buena parte de la fortuna que declara es, como mínimo dudosa. Por ejemplo, valora su propio nombre en 3.000 millones de dólares, de los 10.000 que supuestamente tiene, y ha estado involucrado en muchos fracasos empresariales y bancarrotas. 

“El lema de la campaña de Trump debería basarse en una declaración de su hijo ante el juez: “No sé si la palabra Trump atrae estabilidad o viabilidad, pero imagino que ciertas personas lo creen”, indica el comediante. 

El ataque a Trump es tan duro que Oliver incluso admite que sus rivales Ted Cruz y Marco Rubio, le caigan bien o mal, tienen unas políticas coherentes, mientras que Trump ha sido notablemente volátil, lo que le ha llevado a defender cosas indefendibles, como que todos los mexicanos que llegan a EEEUU son unos violadores, o la idea de que EEUU debe cometer crímenes de guerra en el extranjero y acabar con las familias de los terroristas en el extranjero. 

“El día en que llegue al poder, en enero de 2017, sus opiniones sí importarán. Y recordarás el día exacto, porque será el día que los viajeros en el tiempo intentarán impedir”, lamenta Oliver.

¿La conclusión final? El éxito del candidato a la nominación republicana se debe no a su persona, sino a que lleva años consolidando la relación entre su apellido y una imagen de éxito empresarial que ya es imborrable. “Se ha convertido en la mascota de su propia marca”. 

¿La solución? A juicio de Oliver, está en eliminar esta relación entre el hombre y el apellido recuperando la raíz del mismo, Drumpf. De hecho, según la prensa germana el antepasado del candidato sería un inmigrante alemán que hizo fortuna ofreciendo prostitutas a los mineros durante la fiebre del oro.

Como colofón a su reportaje, Oliver no sólo ha registrado la marca Drumpf, sino que ha lanzado una campaña en Twitter bajo el lema #MakeDonaldDrumpfAgain, y ha presentado la página web www.donaldjdrumpf.com, en la que ha llegado a incluir una extensión para el navegador Chrome, el Drumpfinator que hace que cada vez que aparezca su nombre en Internet éste aparezca “traducido” en tu pantalla por ‘Drumpf’.