16:45 horas. Cuartel general de El Número Infinito. Suena el teléfono.

 
 
—¿Hablo con el responsable de la sección esa de los necios?
—El mismo. ¿Qué se le ofrece?
—Quería proponerle un necio para esta semana.
—Uriondo, sé que eres tú. Deja de poner voz de Christian Bale.
 
(Breve pausa desconcertada)
 
—¿Cómo demonios me has reconocido?
—Por el tono vivaracho de ciego e irracional optimismo. No entiendo por qué intentas este truco CADA SEMANA. Al fin y al cabo eres mi jefe.
—Bueno, pero quedaría raro que intentase imponerte el tema, ¿no?
—Menos raro que llamarme fingiendo voces.
—Vamos al grano. Quiero que hagas un necio de Pedro Sánchez.
—¡¿Otra vez!? Ya  le he sacado dos veces.
—Ya, bueno, pero es que quiere ser presidente.
—Ya, y yo querría medir diez centímetros más.
—No seas tonto. Los altos sufrimos mucho de la espalda.
—No me has entendido.
—¿Eh?
—¿Eh?
 
(Una pausa algo más larga de recuperación)
 
—A ver, Juan. Que tienes que hacerlo de Pedro Sánchez. 
—¿Qué ha hecho ahora? ¿Se ha afiliado a Izquierda Unida?
—Porque se presenta a la investidura.
—Podrían presentar a un pollo albino. O a una piedra con sombrero. Tendrían más posibilidades que él.
—No me vengas otra vez con ese rollo de que va a haber elecciones sí o sí. Yo creo que pueden llegar a un entendimiento con Podemos.
—Yo estoy convencido. Pasará treinta segundos después de que Merkel aparezca en el hemiciclo desnuda, untada en mostaza de Baviera y cantando La Internacional.
 
(Una pausa realmente apreciable mientras intenta sacudirse la imagen de las retinas)
 
—Escucha, imaginemos por un instante que no logra el apoyo necesario en la primera ni en la segunda investidura. Imaginemos que PP y Podemos se alinean para votar en contra.
—Todo un ejercicio de imaginación, ¿eh?
—Sabemos que tiene que presentarse. No le queda más remedio. Se lo ha encargado el Jefe de Estado.
—Lo sabemos. Sabemos muchas cosas. La cuestión es si las sabe él.
—Piensa que es un ejercicio de normalidad democrática. Alguien tiene que intentar formar gobierno.
—Sin duda. ¿Estamos a tiempo de presentar al pollo albino?
—Es el único líder que tiene posibilidades.
—Es el único líder que es lo bastante necio como para intentarlo.
—Entonces me reconoces que es un tema para la columna.
—La necedad de Pedro Sánchez da para un spin-off semanal. Pero no se trata de eso. No quiero sacarle de nuevo. Podrían pensar que tengo algo contra los políticos incoherentes y oportunistas.
—No use el sarcasmo conmigo, joven. ¿Dónde ves la incoherencia?
—Espera un momento. ¿Hablamos del mismo Pedro Sánchez? ¿El de “Ni morado, ni naranja”? ¿El de “Ciudadanos son las nuevas generaciones del Partido Popular”? ¿O han cambiado de candidato en el Partido Español y no me he enterado?
—Me temo que es el mismo. Pero no estás siendo justo. Esas son frases que se dicen siempre en campaña, al fin y al cabo si dijeran que tenían en el horizonte un pacto con otras fuerzas políticas, les hubiese votado menos gente.
—¡¿Menos aún?
—Confiesa que debe ser el tema de esta semana.
—Si no te falta razón. Pero no es eso por lo que no quiero hacerlo.
—¿Y cuál es el motivo?
—Para no cansar a los lectores.
—¿Y qué se te ocurre para darle una vuelta original?
—¿Qué tal transcribir esta conversación?
—¿Estás tecleando mientras hablamos?
—En absoluto.
—Te escucho teclear.
—Es la tele.
—No puedes transcribir esta conversación. La gente podría pensar que el necio soy yo.
—(…)
—¿Hola?
 
(Una pausa MUCHO más larga mientras se da cuenta 
de que se ha interrumpido unilateralmente la comunicación)
 
—Maldita sea.