El pasado viernes, durante la presentación de resultados de Telefónica, tanto el presidente del grupo, César Alierta, como su consejero delegado, José María Álvarez Pallete, hablaron de la posibilidad de establecer límites a la banda ancha fija, una medida que según Alierta se ha adoptado ya en Chile, Argentina y Alemania. Y, sin embargo, yo afirmo aquí y ahora, con el riesgo de que alguien pueda recordarme estas líneas en el futuro, que los azules no van a hacer algo así en nuestro país.

¿Por qué? Básicamente, porque sería un suicidio en un mercado tan competitivo como el español. 

En un mercado en el que las operadoras se van a gastar más de 3.500 millones en fútbol sólo por miedo a que otros lo tengan y ellas no, no tiene sentido alguno que, repentinamente, Movistar empiece a dispararse en su propio pie y comience a sorprender a propios y extraños. Una medida que, según la Asociación de Internautas, “iría en contra del desarrollo de la Sociedad de la Información”
 
En mi opinión, la clave de lo que se ha sugerido no tiene que ver con la limitación a los clientes normales de Fusión, sino con la creación de otros productos de coste más bajo y con restricciones a las descargas para un tipo de cliente muy particular. Y eso ya se ha hecho en España.
 
Hace ya casi una década, Movistar presentaba tarifas “baratas” con 1 mbps y una limitación de 20 Gb por unos 20€. Ya en su día vimos una polémica parecida a la que tenemos hoy, y el resultado fue el mismo que veremos ante cualquier movimiento de estas características: la creación de un producto marginal.
 
¿Podría repetir la jugada Movistar y, si es así, para qué?
 
Un producto de esas características tiene varias ventajas en el actual panorama competitivo. La primera es que si consigues crear un cliente con limitación de gigas de descarga, generas de inmediato un temor reverencial al consumo excesivo, lo que puede desalentar el consumo de contenidos en 4K que no sean los de la propia operadora (que nunca se incluirían en el paquete). Vamos, que crearías un cliente entregado a tus productos y asustado de Netflix. Una estrategia totalmente consistente con la voluntad de la compañía de convertirse en una video company, su nuevo anglicismo favorito. 
 
Pero Telefónica, por más que pueda hacer experimentos de “tarifas escalonadas”, buscando consumidores que realmente no estén interesados en descargar teras y teras cada año, sino sólo hacer usos medios o bajos, no va a migrar a sus clientes a una tarifa con límites ni va a hacer que este tipo de producto su principal argumento de ventas.
 
Sirve, sobre todo, como globo sonda para recordarnos el carácter deflacionista de la conexión a internet, un producto que ha tendido a ser cada vez más barato y con prestaciones cada vez más altas. 
 
Pero, ¿empezar a ponernos cartilla de racionamiento en la conexión?
 
No, eso no va a pasar. Y si pasa, ya sabéis de quién reiros. De mí por equivocarme y de Telefónica por entregarse a la competencia.
 
Actualización: Rubén Sánchez, portavoz de Facua, sugiere en Twitter la posibilidad de que todo esto sea el primer paso de un movimiento coordinado para terminar con la tarifa plana de Internet en España por parte de todos los operadores. Y no lo veo. Vodafone ha puesto muchos de sus huevos en Netflix, y creo que preparan un acuerdo similar con HBO. No les veo limitando el OTT artificialmente. Ni a Competencia admitiéndolo, porque cantaría la Traviata…