Sacyr se ha anotado un ajuste de 655 millones de euros en sus cuentas de 2015 por las pérdidas registradas por Repsol, compañía de la que es segundo accionista, y por el ajuste que la constructora ha realizado en el valor al que tiene contabilizada su participación del 8,7% en la petrolera.

La compañía que preside Manuel Manrique evita que este impacto le genere pérdidas y logra cerrar el ejercicio con un beneficio de 370 millones gracias a las plusvalías brutas de 1.280 millones logradas con la venta de su filial de patrimonio Testa a la socimi Merlín.

Del impacto total que Repsol ocasiona en las cuentas de Sacyr, 105 millones corresponden a la parte de los ‘números rojos’ contabilizados por la petrolera en 2015 que la constructora debe anotarse en virtud de su participación.

El grueso del ajuste, 373 millones de euros, deriva de la nueva revisión a la baja que Sacyr ha hecho en el precio por acción al que tiene contabilizada su participación en Repsol.

La compañía que preside Manuel Manrique ha reducido un 10,8% este precio, hasta los 15,6 euros por acción, desde los 17,5 euros por título al que lo tenía establecido hasta ahora. No obstante, el nuevo precio está un 69% por encima de la actual cotización de Repsol en Bolsa (en el entorno de los 9 euros).

Los 177 millones de euros restantes del ajuste corresponden a distintos efectos fiscales, también relacionados con la inversión en Repsol.

La venta de Testa también ha permitido a Sacyr recortar en un 34% (en 2.157 millones de euros) su endeudamiento neto, que se sitúa así en 4.180 millones de euros. El 38% de este pasivo correspondie a la deuda de 1.613 millones que tiene asociada a su participación en Repsol.

En el plano operativo, Sacyr elevó un 8,5% su cifra de negocio durante el pasado año, hasta los 2.948 millones de euros, de los que más de la mitad (el 54%) proviene del exterior. El beneficio bruto de explotación (Ebitda) se disparó un 33% y cerró en 318 millones.

La nueva división industrial, la que más crece

Por áreas de negocio, la de construcción cae un 1,9% afectada por la caída del negocio en España, si bien se mantiene como primera fuente de ingresos, al generar 1.665,6 millones.

Por contra, la nueva división de construcción e ingeniería industrial es la que más creció, un 49,8%, hasta los 289,9 millones, seguida de la de concesiones, que elevó un 34,5% su facturación, hasta los 563,7 millones. De su lado, el negocio de servicios aportó 763 millones, un 4,2% más.

A cierre del pasado año, Sacyr contaba con una cartera de contratos de obras pendientes de ejecutar por valor de 5.062 millones de euros, el 83% ubicados en el exterior. De su lado, el nuevo negocio industrial ya cuenta con una cartera adicional de 2.413 millones.