Fuerte, contundente, y con ganas de leer la cartilla a quien tuviera por delante. Si alguien pensaba que Rita Barberá comparecería acomplejada ante los medios por las últimas noticias publicadas en la prensa, la exalcaldesa de Valencia le ha sacado pronto de su error.

La actual senadora del PP no sólo ha negado cualquier implicación en escándalos de corrupción, ha asegurado que el aforamiento no es un privilegio, ha declarado que no ha faltado a sus obligaciones en el senado, y se ha remontado a FILESA y los GAL para hablar de la diferencia de trato hacia a ella y a Felipe González. Rita en estado puro.

Quizás Rita Barberá no ejerció demasiado el oficio de periodista, pero sus cuarenta años en política, 24 de ellos en la alcaldía de Valencia, le han convertido en una maestra a la hora de relacionarse con los medios. Por ello la exalcaldesa de Valencia, centro del huracán mediático que sacude desde hace meses la Comunidad Valenciana, ha dedicado la primera parte de su comparencia pública ni dar explicaciones ni someterse a preguntas de los periodistas, sino a atacar a medios y estamentos políticos y judiciales. Es la forma de Barberá de marcar territorio demostrando que lejos de estar debilitada se siente más fuerte que nunca contra cualquier ataque.

Para Barberá no sólo no ha existido ningún delito en el comportamiento de sus concejales en el ayuntamiento de Valencia —“todo lo que se ha dicho al respecto es absolutamente falso, todo es falso” ha llegado a asegurar—, sino que ha recordado a los periodistas que están especulando sobre un secreto de sumario.

“La carga de la prueba recae sobre quien acusa, y no sobre quien es acusada” ha declarado una Barberá que ha pedido “legislar muy seriamente” sobre las filtraciones que se producen de un sumario judicial. La exalcaldesa ha pedido a medios y jueces que se recupere “el principio de inocencia en toda su extensión”, ante lo que define como un linchamiento mediático. “¿Como es posible que una exalcaldesa de provincias, como se nos llama en la Meseta, haya llenado más espacio en prensa, televisión y radio, por haber donado 1.000 euros que un tema tan importante como la formación de gobierno en España? A lo mejor habría que ahondar ahí”, ha llegado a declarar la actual senadora.

El amable cordón sanitario que separa a Rita Barberá del PP de Valencia

Barberá ha comparecido ante los medios con una estudiada estrategia de defensa. La exalcaldesa se ha adelantado a cualquier ataque que pudiera hacerle la prensa, dando explicaciones que se adelantaran al turno de preguntas. De esta manera la exalcaldesa de Valencia ha asegurado que no puede comparársele con Esperanza Aguirre porque Aguirre ha dimitido de sus cargos en el partido, no en los institucionales, y como ella no tiene cargo político en el PP valenciano no puede dimitir del mismo; que no está cobrando sin trabajar en el senado puesto que según afirma, la cámara no tiene actividad al no haber aún gobierno, e incluso ha llegado a insinuar que su aforamiento más que un privilegio es un handicap.

“El llamado privilegio de aforamiento no es cierto, hay una voluntad de engañar con esto. El aforamiento es sencillamente que si me tienen que juzgar lo haría el principal tribunal de España, el formado por los juristas más acreditados y de mayor prestigio, que es el que juzga casi todos los casos de España porque los recursos los lleva hasta allí. En realidad lo que pasa es que el aforado pierde una instancia para recurrir al ser llamado allí directamente”.

Cuando los periodistas han preguntado a Barberá si confiaba en los concejales de su equipo de gobierno que están siendo investigados por la justicia, la senadora ha declarado que “pongo la mano en el fuego, desde mi conocimiento, por los concejales”. Ese matiz que otorga la introducción de la frase “desde mi conocimiento” no ha sido más que la consecuencia lógica de la tendencia de Barberá durante toda su comparecencia. La histórica alcaldesa ha defendido la inocencia de suya y la de su partido, pero siempre remarcándolo por separado.

Así pues, cuando ha hablado de la campaña electoral que se acusa de haber sido presuntamente financiada ilegalmente, Barberá ha recordado a los medios que la campaña no la hace el candidato sino el comité electoral, para añadir después que está segura de que fue completamente legal; cuando se ha hablado de la refundación del PP de Valencia, ha recordado que ella no ha tenido nunca ningún cargo orgánico, “ni a nivel local, provincial ni autonómico”, para luego asegurar que todo se ha hecho correctamente en el PP de la capital del Turia. En la rueda de prensa dada por Barberá esta mañana nada, ni siquiera la ausencia de Barberá de las reuniones mantenidas por los senadores valencianos con Ximo Puig, han sido culpa de Rita Barberá o del PP. Inocentes por igual, pero siempre por separado. Como en un cordón sanitario con el que la ex alcaldesa se ha ido separando de su grupo municipal y de su partido a la vez que lo defendía.

Filesa, los ERE, el GAL…y la financiación de Ciudadanos

Barberá no ha dejado pasar la oportunidad de cargar contra el resto de fuerzas políticas que están rentabilizando políticamente los escándalos de los populares valencianos. La exalcaldesa ha sacado todos los clásicos del Partido Popular, desde el caso FILESA del PSOE, hasta la corrupción catalana, pasando por los ERE de Andalucía o el GAL, donde ha comparado la exigencia de responsabilidades a Felipe González con las continuas peticiones de dimisión que sufre su persona. Pero ha sido especialmente dura con el PSOE, y con Ciudadanos permitiéndose poner en duda sus cuentas al declarar: “cuando hablan de pestilencia me suena a su financiación.¿Cómo puede ser que un partido que no tienen estructura de militancia para recaudar aportaciones suficientes, y no tenía aportaciones del Estado, haya podido hacer tres campañas seguidas con tan poco tiempo, con más medios que le primer partido España?”.