Ser emprendedor no siempre está bien visto; en algunas ocasiones tiene que ver con el misticismo que se arrogan los que abren una empresa, en otras se trata de una cuestión cultural. En cualquier caso, España ocupa el noveno puesto por la cola de países en cuanto a reconocimiento social y apoyo a los emprendedores, según un estudio de Amway.

Si la media global de empatía con el emprendedor está en el 50%, en España se queda en el 33%. Entre los 44 países analizados por el estudio anual sobre emprendimiento elaborado por Amway, la sociedad española sólo queda mejor que las de Japón, Colombia, Eslovenia, Hungría, Rumanía, Canadá, Portugal y Bulgaria, en orden decreciente.

Muy lejos está de Dinamarca, líder de la clasificación de países entrepreneurship-friendly, con un 84% de favorabilidad.

Ocho de cada diez españoles menores de 35 años están a favor del emprendimiento

No obstante, las cosas están cambiando. Ocho de cada diez jóvenes españoles -los conocidos como millennials, menores de 35 años- están a favor del emprendimiento, según este informe en el que han participado la consultora Gfk y la Universidad Técnica de Múnich.

De hecho, el espíritu emprendedor (si es que un estado de ánimo se puede medir) de los jóvenes españoles es un punto superior a la media europea, 53 frente a 52.

Los millennials apoyan el emprendimiento, en parte, porque no encuentran trabajo o porque no tienen un empleo adecuado, según la directora general de Amway para España, Mónica Milone. “En vez de estar trabajando en un empleo que no me satisface, cojo las riendas de mi destino”, asegura la directiva de esta empresa de venta directa de productos del hogar, cosmética y nutrición.

La brecha generacional es clara. Cuando los encuestados españoles para el estudio respondían si se sentían preparados para emprender, el 47% de los jóvenes respondía afirmativamente frente al 25% de los mayores de 50 años. Prácticamente el doble. Una diferencia que también se produce en la media mundial, pero con una brecha mucho más reducida (de 51% a 33%).

El 81% de los jóvenes reconoce que lo que les frenaría a la hora de emprender sería el miedo al fracaso

Pese al optimismo de los jóvenes españoles, un 81% de ellos reconoce que lo que les frenaría a la hora de emprender sería el miedo al fracaso. En la balanza se vería equilibrado por las principales ventajas que cualquier millennial le ve al emprendimiento: ser su propio jefe y sentirse realizado, de acuerdo con el estudio.

En el fondo, la actitud emprendedora también tiene que ver con el funcionamiento de las compañías tradicionales.

“Las empresas están cambiando y la sociedad ya no es la que era antes. Si tuviera que empezar ahora a trabajar preferiría contar con mis recursos, con mis capacidades, en vez de depender de alguien que de un día para otro puede decidir descentralizar la producción a otro país”, afirma Mónica Milone, quien indica que cada vez hay menos empresas grandes, capaces de proveer de puestos de trabajo de manera masiva.