En 1975, la esperanza de vida de un español medio se situaba en los 73,7 años. En 2014 ya íbamos por los 82,98 años. A nivel nivel global, entre 1990 y 2012, la esperanza de vida aumentó en 6 años. Así, en 1999 la Organización Mundial de la Salud (OMS) lanzaba la campaña El Abrazo Mundial con la que pretendía poner de relieve la importancia del envejecimiento activo.

Definamos primero el concepto “envejecimiento activo”, del cual la OMS dice que es el “proceso en que se optimizan las oportunidades de salud, participación y seguridad a fin de mejorar la calidad de vida de las personas a medida que envejecen.” ¿Y por qué es tan importante? Básicamente porque esto no consiste únicamente en vivir más, si no en vivir más con un estado de salud aceptable que nos permita disfrutar plenamente esos añitos que factores como los descubrimientos científicos y médicos o el fácil acceso a alimentos, medicamentos, sanidad, etc. nos están proporcionando.

Pero vivir más años también conlleva una población mayor más numerosa, de hecho se calcula que entre 2015 y 2050, el porcentaje de los habitantes del planeta mayores de 60 años casi se duplicará, pasando del 12% al 22%. De este modo, poco a poco, diferentes organismos internacionales como la propia OMS o el Comité de las Regiones de la Unión Europea, van destacando la necesidad de adaptar diferentes servicios a este sector poblacional, entre ellos, los servicios turísticos.

Desde el Comité de Regiones de la UE afirman que el poder de gasto del sector es de tres trillones de euros o dicho en otras palabras un potencial enorme, por lo que se hace cada vez más necesario promocionar e integrar diferentes políticas destinadas a un turismo más “age-friendly.” Entre estas políticas se mencionan la necesidad de una oferta más variada así como más adaptada a las necesidades y al bolsillo de los mayores.

El turismo “age-friendly” puede ayudar a los destinos a luchar contra la estacionalidad, a crear empleo y a estimular el crecimiento económico; por otra parte, el mayor que viaja sigue activo, llena su tiempo libre y puede continuar enriqueciéndose con nuevas experiencias. Es un trato justo y beneficioso para ambas partes.

En nuestro país no lo estamos haciendo mal, ya que numerosos touroperadores nacionales cuentan con programas especiales para la tercera edad con precios más asequibles y destinos interesantes, no solo sol y playa en temporada baja. Asimismo, el programa de viajes del IMSERSO, en funcionamiento desde hace años y perteneciente a la Seguridad Social, proporciona un amplio catálogo de viajes destinados a personas jubiladas a precios más que económicos. Entre los mismos se encuentran destinos de sol y playa, tanto en la costa peninsular como en los archipiélagos canario y balear; circuitos culturales y turismo de naturaleza; viajes a capitales de provincia; y turismo termal. Es uno de los programas más completos y posiblemente mejores de Europa y los mayores lo saben y lo utilizan.

Como bien dice la OMS, tendemos hacia un mundo “age-friendly”, amistoso con los mayores, esto no significa que se dé de lado a otros sectores poblacionales, si no más bien que se incluya a este grupo de edad. El turismo no puede desentenderse de esta tendencia, necesita aprovecharla desde un punto de vista económico y aceptarla y promoverla desde un punto de vista social.

Pero no puedo dejar de mencionar que nosotros, como futuros adorables abueletes, no debemos olvidar que por mucho que nos adapten ciudades, nos ofrezcan viajes económicos o nos faciliten el acceso a diferentes actividades, es nuestra responsabilidad cuidarnos y mantener hábitos sanos para llegar a la jubilación y seguir disfrutando de la vida. En España contamos con una Seguridad Social envidiable, sí, pero nadie puede asegurarte la salud, solo pueden cuidar de ella promoviendo e informando sobre hábitos de vida saludables, previniendo enfermedades o proporcionando cuidados una vez estamos enfermos, pero repito, nosotros somos los últimos responsables de nuestra salud. Tal vez ese destino que no puedes visitar ahora porque tienes hijos pequeños o porque tu ritmo de vida no te lo permite, puedas visitarlo a la tierna edad de 65 años, momento en el que dispondrás de suficiente tiempo libre y con suerte, recursos económicos. Que no te falle la salud para viajar entonces, depende en gran medida de ti mismo.

Imagen | Flickr – Mario Mancuso