• Este sábado se cumplen 62 días desde las elecciones generales, el tiempo que le llevó a Aznar en 1996 ser investido. Ningún candidato tardó más.
• El Congreso lleva desde el 21 de octubre sin celebrar una sesión de control y limita su actividad al maratón de reuniones y ruedas de prensa de los líderes.
• Sánchez dispone de una semana para cerrar los acuerdos que presentará a su militancia y al Comité Federal.
• Iglesias da un nuevo ultimátum al PSOE: “El Gobierno de Pedro Sánchez será plural o no será”.

“Aparentemente pasan muchas cosas, pero en realidad no pasa nada”, escribía Lucía Méndez hace una semana sobre la hiperactividad -más lucida que práctica- que mantiene el Congreso de los Diputados estos días. El trajín de reuniones, ruedas de prensa, canutazos y corrillos produce mucho ruido, pero no ha traído hasta el momento más nueces que el insuficiente acercamiento de Pedro Sánchez a Ciudadanos, IU, PNV, Compromís y Coalición Canaria.

Aun traduciendo esos entendimientos en votos a favor de su investidura -lo cual es mucho traducir-, el candidato socialista no pasaría de 143 votos a favor. Descartado el diálogo con el PP, Sánchez necesita ganarse la abstención de Podemos para ser elegido, cuestión en la que se centrará la semana que viene, como ayer contamos en SABEMOS.

La operación es complejísima, pero la única con visos de poder materializarse. El Rey no postulará a otro candidato si el del PSOE naufraga, coinciden en apuntar letrados y constitucionalistas, a no ser que alguien le presente un proyecto viable. El propio Felipe VI se lo confirmó a Pablo Iglesias en su segunda ronda de contactos: a Zarzuela hay que ir con un plan “avanzado” para recibir el aval.

Si Sánchez fracasa, el Rey solo postulará otro candidato si le presenta un “proyecto avanzado” de Gobierno

Con Rajoy declinado y Sánchez rechazado por la Cámara baja, la única posibilidad de evitar nuevos comicios sería que PSOE y Podemos acabaran negociando un Ejecutivo respaldado por el independentismo -cosa inaceptable para Ferraz- o por C’s -impensable para Rivera-. Una última opción, exótica e inédita, viene haciéndose hueco en los mentideros políticos, como recurso final para evitar elecciones el 26 de junio: la solución creativa.

Dicha salida consiste en vaticinar que PSOE y Ciudadanos pactarán un programa de Gobierno detallado y prolijo, ante el que Sánchez exigirá el voto a favor de los 40 escaños de Rivera. La formación naranja necesita el aval de sus órganos de dirección para tal cosa -hasta ahora solo está facultada para negociar la abstención-, pero podría lograrlo en breve lapso de tiempo. El documento programático dispondría de 130 escaños -eso si no se suman también CC, PNV, Compromís y/o IU-, convirtiéndose en el proyecto mayoritario de España (superaría los 123 del PP).

Sobre esa base, y con Europa y los agentes económicos presionando para que España saliera de la interinidad, el Rey podría considerar la posibilidad de postular a otro candidato susceptible de defender tal programa y de sumar los apoyos necesarios para su investidura. Un político que despierte menos recelo entre los populares y se gane su abstención. ¿Albert Rivera? ¿Un independiente? ¿Un socialista percibido en Génova como estadista fiable? Esperanza Aguirre ya ha dejado caer el nombre de Felipe González. Otros han hablado de Javier Solana e incluso Joaquín Almunia.

Nuevo aviso de Iglesias

La teoría es pura especulación, pues el PSOE está entregado al plan Sánchez y el PP insiste en que se opondrá a cualquier presidenciable que no sea Mariano Rajoy. La mesa de izquierdas impulsada por Alberto Garzón para sentar a los socialistas con Podemos podría provocar un giro a partir del lunes, aunque ayer Iglesias volvió a dejar claras sus pretensiones, difícilmente asumibles por el socialismo: “El Gobierno de Pedro Sánchez será progresista o no será”.

Es decir, o el candidato permite que Podemos tenga un peso similar al del PSOE en su Gabinete, o tendrá el ‘no’ de los 65 escaños morados, posición a la que el partido del círculo trata de sumar a IU y Compromís. Iglesias “jamás” avalará un Ejecutivo “débil, inestable” que solo tenga el apoyo de 90 diputados. Mucho menos con C’s en la operación.

España tardaba 37 días de media en elegir presidente; esta vez superará al menos los 75

Así que todo sigue más o menos igual que estaba, en espera de que Sánchez y Rivera cuajen un pacto global, lo único que parece podrá presentar el PSOE a sus bases el próximo sábado. Mientras tanto, el país permanece en estado de semiparálisis, sin capacidad de legislar, con un Gobierno en funciones y los mercados pasando factura por la inestabilidad.

Hoy se cumplen dos meses desde las generales, alcanzándose el récord de interinidad que hasta ahora tenía la España de 1996. Los 62 días que Aznar tardó en ser investido se superan este domingo y llegarán hasta los 76 el 5 de marzo, jornada en que Sánchez se someterá a la segunda votación de investidura. Hasta ahora, la media de tiempo para formar Gobierno en España era de 37 días, como tiene estudiado el politólogo Pablo Simón. Nuestro país rebasará los parámetros de la convulsa Bélgica (70) y probablemente también los de Países Bajos (101).

Al margen de las reuniones más o menos productivas entre líderes y equipos negociadores, el Congreso permanece parado, con el hemiciclo yermo. No hay plenos -se especuló con la posibilidad de que se celebrara uno antes del de investidura, pero fue desechada- y las comisiones apenas han empezado a andar. Con el Gobierno en funciones tampoco pueden celebrarse sesiones de control, algo que no se da en la Cámara baja desde hace cuatro meses (21 de octubre). Cinco días después se disolvieron las Cortes y la nueva composición nacida del 20-D ha arrojado una atomización que los grupos son incapaces de gestionar. Como le dijo Rajoy a sus homólogos europeos, “un lío enorme”.