La inversión extranjera en España elude el pago de tributos en España aprovechando las enormes ventajas fiscales que ofrecen los Gobiernos de ambos países. Empresas y fondos han invertido desde Holanda y Luxemburgo casi 100.000 millones en la economía española durante la última década.

La economía española sigue resultando atractiva -mal que bien y a pesar de la crisis- para empresas extranjeras de todas las latitudes. Compañías de las potencias económicas occidentales (Estados Unidos, Reino Unido, Alemania, Francia…) realizan tradicionalmente, y aún hoy, inversiones millonarias en España.

Sin embargo, son dos pequeños países –por superficie y por poderío económico real- los que se sitúan de manera sistemática a la cabeza del ránking de países origen de la inversión que llega a nuestra economía. Y es que Holanda y Luxemburgo concentran desde hace años cerca del 40% de toda la inversión extranjera que llega a España. Holanda y Luxemburgo concentran el 40% de la inversión que procede de todo el planeta.

Compañías de todo el mundo (también algunas grandes empresas españolas) utilizan Holanda y Luxemburgo como vehículo para ejecutar inversiones en otros estados de la Unión Europea aprovechándose así del tratamiento ventajoso que ofrecen ambos países a la salida y repatriación de inversiones y fondos, al tiempo que cuentan con una fiscalidad general más reducida y sus Gobiernos dan la posibilidad de alcanzar acuerdos fiscales específicos para reducir aún más los tipos impositivos. Y, con ello, las empresas eluden los impuestos en los países en que operan y en que desarrollan su negocio: esto es, España.

En la última década España ha recibido algo más de 260.000 millones de euros de inversión bruta del exterior. Holanda fue el origen de un total de 60.830 millones y Luxemburgo concentró inversiones por importe de 37.615 millones desde 2005, según los datos de Datainvex, la base de datos de flujos de inversión que elabora el Ministerio de Economía. En total, desde ambos países se ejecutaron inversiones en España por valor de casi 98.450 millones, más de un 37% del total de los flujos que llegaron desde el extranjero en los últimos diez años.

Unos datos que contrastan con las cantidades inferiores que procedieron de grandes economías como Reino Unido (con 31.780 millones de euros, una cifra también distorsionada al alza por el efecto City), Alemania (con más de 18.800 millones), Francia (con 14.685 millones) o Estados Unidos (con casi 13.330 millones).

Protagonismo creciente durante la crisis

Durante la crisis, la tendencia se mantuvo en la misma línea o incluso se intensificó ligeramente. Holanda (con más de 44.512 millones) y Luxemburgo (29.824 millones) sumaron conjuntamente inversiones en España por más de 74.300 millones de euros desde 2008 y hasta el tercer trimestre del año pasado Con ello, los dos países con que ofrecen atractivas ventajas fiscales concentraron un 39,3% de los más de 189.400 millones que ha recibido España durante la crisis.

A la espera de que se complete la estadística del conjunto de 2015 (los datos oficiales de Economía correspondientes al pasado año sólo están disponibles para el periodo entre enero y septiembre), Holanda y Luxemburgo dispararon aún más su peso en el conjunto de la inversión extranjera, con casi un 60% del total. Ambos países fueron origen en 2015 de más de 9.700 millones en inversiones, frente a los 16.420 millones de inversión total hasta el tercer trimestre.

Las ventajas de Holanda y Luxemburgo

Miles de empresas de medio mundo -singularmente centenares de grandes multinacionales procedentes de Estados Unidos y de dentro de la propia UE- y también fondos de inversión cuentan con filiales en estos países (también en Irlanda) para centralizar todas sus operaciones en Europa en ellos y beneficiarse de su atractivo régimen fiscal.

Además de la baja tributación general, la fiscalidad holandesa hace posible que los holdings empresariales no tribuyen y que además siquiera paguen impuestos por los dividendos y ganancias que obtienen sus filiales en otros estados. En paralelo, Holanda es uno de los países de todo el planeta con mayor número de acuerdos bilaterales de doble imposición, lo que permiten a las compañías con sede allí eludir el pago por partida doble de impuestos en los diferentes estados en que operan.

En Luxemburgo operan más de 1.200 fondos de inversión o fondos de pensiones y en el país tienen sede cerca de 10.000 holdings corporativos. Y es que el Gran Ducado, además de una fiscalidad general ya de por sí ventajosa, ofrece la posibilidad de reducir el gravamen prácticamente a cero y con acuerdos a la carta con las autoridades se puede mantener así durante años, al tiempo que se garantiza la confidencialidad de estos pactos. Según se desveló con la documentación de Luxleaks, grandes multinacionales como Pepsi, Amazon, Ikea, Burberry desvían a Luxemburgo sus beneficios para no pagar impuestos en otros países en que opera, como es el caso de España.

La Comisión Europa trabaja en una propuesta formal con medidas para evitar la elusión fiscal de las grandes empresas que operan en la UE. Una propuesta que aún debe contar con el respaldo de los Veintiocho (algunos de los cuales defienden sus idiosincrasias fiscales por razones obvias) y que contempla medidas para evitar la transferencia artificial de impuestos de unos países a otros; evitar la aplicación de acuerdos de doble imposición cuando no ha habido tributación en el país de origen de los fondos; desincentivación de la transferencia de activos cuando se hace sólo en búsqueda de menores condiciones fiscales…, entre otras medidas.