• Los equipos negociadores de Sánchez y Rivera afrontan este miércoles la reunión decisiva para el devenir de un pacto de Gobierno.
• El entendimiento está avanzado en política económica y regeneración democrática y encuentra obstáculos en fiscalidad, educación y reforma laboral.
• C’s confía en que el acercamiento -que podría ser total el lunes o el martes- mueva a Rajoy a negociar su abstención.
• El programa de máximos y la actitud de Podemos favorecen el giro al centro de Sánchez, que ensalza la “disposición” de Rivera.

Al dente. Las conversaciones entre PSOE y Ciudadanos van viento en popa y este mismo miércoles podría haber fumata blanca en varios bloques sectoriales, el preludio de un acuerdo global de Gobierno y la consecuencia natural de una consonancia programática ya subrayada en este diario. “El lunes o el martes” de la semana que viene es el horizonte contemplado por el partido naranja para que, si nada se tuerce, se rubrique la alianza. Fuentes de la dirección indican que el entendimiento es prácticamente total “en regeneración democrática y modelo económico”, pero remarcan que se mantienen diferencias en aspectos nucleares -educación, política laboral y territorialidad- sobre los que hoy debatirán.

Los de Rivera creen que la “inercia” lleva a Sánchez a descartar a un Podemos que pone imposible el diálogo

El estado de la cuestión llevó a Juan Carlos Girauta a proclamar que “esta va a ser una semana decisiva”. El portavoz parlamentario de C’s compareció resuelto ayer en el Congreso y se felicitó por los “materiales de consenso” detectados entre su partido y el socialista. Los flecos pendientes, abundó, obligarán a Pedro Sánchez a decantarse definitivamente entre “más paro, más impuestos y menos España” o el “reformismo regenerador europeísta”. Es decir, entre buscar a Podemos o cerrar un acuerdo transversal con Ciudadanos.

Desde el partido naranja explicarían luego que la “inercia” de los acontecimientos lleva inexorablemente a la segunda opción, pues el programa de máximos y la actitud arrogante de Iglesias no favorece precisamente la alianza de izquierdas. Pese a todo, Sánchez seguirá buscando el apoyo o abstención de Podemos a su investidura y en breve responderá al documento morado con una contraoferta.

Mientras tanto, saluda la buena sintonía con C’s. Este martes, ya al término de la jornada, el líder socialista agradeció a Albert Rivera su “disposición” al diálogo constructivo y ensalzó la buena lectura que ha hecho del mandato ciudadano. El candidato a la Moncloa dedicó buenas palabras a Ciudadanos y a los otros partidos que se han sentado con él a negociar -IU, Compromís y PNV-, una forma velada de criticar a Podemos, con quien aún no se ha puesto de acuerdo ni en cómo empezar las conversaciones.

Involucrar al PP

Los de Rivera, por su parte, siguen convencidos de poder involucrar al PP en el pacto, único movimiento que lo haría práctico y no meramente simbólico. “Cuando vean que hay sobre la mesa un programa de Gobierno que podrían asumir, tendrán muy difícil explicar que no lo avalan solo porque el presidente será de otro partido”, explicaba otra fuente del equipo negociador naranja. El hecho de que Rajoy haya renunciado a la investidura deslegitima aún más ese enroque, en opinión de la fuente.

Ciudadanos pretende negociar de tú a tú con los populares una vez se concrete el acuerdo con el PSOE, lo que le dejaría una semana de margen para ganarse sus 123 abstenciones. Rafael Hernando, portavoz parlamentario del PP, se dijo ayer dispuesto a entablar ese diálogo, aunque siguen reclamando la presidencia.

Coinciden en favorecer la transferencia tecnológica a la empresa, ayudar a las pymes e impulsar la I+D

Los negociadores naranjas se reunirán hoy a las 8.30h para coordinar posturas antes de abordar nuevas citas sectoriales con los socialistas. Ya por la tarde, se verán ambos equipos en pleno y podrían acabar la jornada anunciando los antedichos acuerdos en dos o tres bloques. Las entrevistas y conversaciones mantenidas por miembros de uno y otro partido han producido entendimientos notables, por ejemplo, en asuntos como ayuda a las pymes, facilitación de la transferencia tecnológica de la universidad a la empresa o aumento de la inversión en I+D. Jordi Sevilla y Luis Garicano han sido los hacedores de estos acuerdos.

En cambio, las divergencias se mantienen en el régimen de relaciones laborales y en fiscalidad. C’s defiende el contrato único para combatir la precariedad y temporalidad, mientras los socialistas reniegan de la medida y proponen tres modalidades de contratación. En el sistema tributario, el partido de Rivera ve una diferencia de “filosofía” con el PSOE: defienden por principio la rebaja -o al menos el mantenimiento- de la presión fiscal a las clases medias y los socialistas plantean subidas.

En el Impuesto de Sociedades sí están en línea: proponen bajar el tipo y eliminar las deducciones para la gran empresa. Actualmente, el IS para esas compañías está en el 30%, pero las bonificaciones hacen que en la práctica se les grave por bastante menos -de media en torno al 7%-. Con la política de PSOE y C’s, el tipo se situaría en el 15%-20% y no habría lugar a rebajas ulteriores. Sobre el concierto vasco y el convenio navarro las posiciones son opuestas -Rivera quiere eliminarlos o renegociar el cupo- pero es un asunto que ha quedado en segundo plano. Ponerlo en cuestión alejaría a un PNV cuyos seis escaños pueden ser decisivos en la investidura. 

Consenso en regeneración

Regeneración democrática es el apartado donde más se han entendido. La reforma del sistema electoral, el endurecimiento de las medidas anticorrupción, el impulso de la lucha contra el fraude o la eliminación de privilegios políticos encuentran amplios espacios de acuerdo entre ambos proyectos. Como consecuencia de ello, se está ultimando un detallado paquete de propuestas que hoy mismo podría difundirse. Sobre el Senado y las Diputaciones -Ciudadanos plantea suprimirlos- todavía no hay acuerdo.

C’s no se plantea aún el voto a favor de Sánchez: sólo contemplan la abstención

Sintonía absoluta impera en la apuesta por el europeísmo y la articulación de un pacto nacional por la educación. Este último punto, en cambio, está muy verde en los “principios” que deberían guiarlo, apuntan desde la formación naranja. Sí coinciden en propuestas concretas como la universalización de la enseñanza de 0 a 3 años y la instauración de un MIR de profesores. En cuanto al conflicto catalán, Ciudadanos quiere un compromiso expreso con la unidad de España y la soberanía nacional que queda en gran parte satisfecho con la negativa al reférendum que ayer dio Sánchez a ERC y DiL. “Nunca, nunca, nunca” aceptará una consulta de autodeterminación, les dijo a los independentistas.

Todas estas concordancias, en todo caso, no colocan a Albert Rivera cerca de votar a favor de Sánchez. Su postura sigue siendo la de abstenerse siempre que fragüe una agenda de legislatura reformista y regeneradora. “De momento, el ‘sí’ no nos lo planteamos”, apuntan desde el partido. Tampoco han hablado de entrar en el Gobierno, ni el PSOE les ha sondeado al respecto. El momento de tener esa conversación llegará, muy probablemente, en unos días.