La Administración española todavía tiene cesantes, funcionarios que ascienden y descienden según la afiliación política del Gobierno de turno. En otros casos los Ministerios se convierten en Secretarías de Estado, como le pasó al departamento de Vivienda. La supervivencia es cuestión de adaptación; de eso se ha dado cuenta el presidente de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), José María Marín Quemada, quien dice haberse reunido con todos los partidos políticos.

“Yo del Gobierno no necesito que me acompañe a ningún sitio; con que no nos estorben este o el otro o el que venga, con eso tenemos bastante”, aseguró el presidente del superregulador, en un alarde de equidistancia, cuando hacía balance del año 2015 en materia de Competencia.

La CNMC fue un invento del actual Ejecutivo, que concentró a varios reguladores y supervisores del funcionamiento de diversos mercados en un único organismo, lo que despertó los recelos de todos los sectores afectados. También desde el principio contó con la oposición de los partidos políticos de la oposición, incluido el PSOE, que se propuso disolver la Comisión en cuanto asaltara el poder.

Por obra y gracia de los votantes españoles esa circunstancia se podría dar en la actualidad, por lo que la Comisión –así como Marín Quemadatendrían que hacerse a la idea de que su mandato no sería renovado más allá de los 6 años que se le dieron al organismo.

Marín Quemada vio las barbas de su vecino cortar, así que contactó con el PSOE para abordar el futuro de la CNMC hace algunos meses.

Marín Quemada: “Mi agenda es transparente, está publicada en la página web”

Me he reunido con todos los partidos políticos. Es un síntoma de normalidad, y para nosotros es una satisfacción”, completó Marín Quemada ante las preguntas de los periodistas. “Mi agenda es transparente, está publicada en la página web”, añadió.

Para el presidente de la CNMC, las reuniones con los partidos políticos “son habituales”, ya que el superregulador no debe “estar alineado” con unas siglas u otras. Por ello en la institución mantienen una relación “normal” con “todas” las formaciones, según Marín Quemada.

Aunque el macroorganismo sea una invención del gobierno del PP, su presidente ha optado por desmarcarse. “A nosotros nos gusta pensar que no somos parte del Gobierno sino que somos parte del Estado. Nuestra dependencia es del Parlamento”, aseguró Marín Quemada.

Sin embargo, su manifiesta independencia del Ejecutivo tiene antecedentes que exceden lo ideológico.

Desencuentros

La resistencia de Marín Quemada a significarse políticamente viene de tiempo atrás pero su extrañamiento del Ejecutivo actual y en funciones, cuentan desde el mercado, se encendió a raíz de la operación de fusión entre Antena 3 y laSexta.

Fuentes del sector sostienen que no sentó demasiado bien que el Gobierno modificara las condiciones que la CNMC había impuesto para que la integración garantizara la competencia en el mercado de la publicidad.

“Ese duopolio es consecuencia de procesos de concentración que han tenido su origen años atrás y alguno de ellos pasó por el Consejo de Ministros”, recordó Marín Quemada durante el balance de Competencia, un departamento que multó a Atresmedia y Mediaset por incumplir las condiciones de su fusión en 2015.

También sacó el tema el director del departamento de Competencia, Eduardo Prieto, quien se refirió a la proliferación de sanciones a estos dos conglomerados. “La estructura es la que es y tenemos que convivir con ella”, indicó, al tiempo que subrayó que la creación de este duopolio se generó tras una autorización que “en su caso correspondió a quien correspondió”.

Marín Quemada aseveró que el organismo que preside ha conseguido aumentar la seguridad jurídica, así como enviar un mensaje “de transparencia y de rigor”.

Tras la defensa de su legado ahora habrá que ver si el nuevo Gobierno -si lo hay- quiere que la CNMC siga viva y continúe haciendo gala de ese espíritu camaleónico que le ha imprimido su presidente, con la independencia del Ejecutivo y con las reuniones con todos los partidos políticos como bandera.