Toda España se prepara para el partido de la jornada, que disfrutará en una televisión en abierto y sin pagar nada de nada. Bueno, siempre y cuando consideres que el partido más interesante de la llamada Liga de las Estrellas es un Deportivo-Betis que terminará en empate a dos goles y que situará a ambos equipos en la zona media de la tabla.

Y es que el partido en abierto no interesa. Y no hablamos por hablar: las televisiones no quieren pagar por emitirlo. Ninguna ha ofrecido el precio de reserva ni nada que se le parezca. Cuando le preguntan, Javier Tebas, el presidente de la Liga, no duda en afirmar que, cuanto menos audiencia tengan los partidos gratis, mejor para los clubes. Cuando ha hablado de dichos encuentros el presidente de Mediapro, Jaume Roures, ha lamentado que su existencia no corra ningún peligro. No es ninguna sorpresa: eliminar el único encuentro sin coste de cada jornada es una antigua obsesión de los clubes, la Liga y los operadores de pago que ha terminado por cumplirse a base de puro desgaste.

Al principio se suponía que las cosas iban a ser diferentes. “El rumbo inequívoco del derecho europeo sobre nuevas tecnologías de televisión es defender el derecho de todos los ciudadanos a recibir en abierto, sin codificación, los principales eventos deportivos”. El profeta a quien corresponde esta predicción, hoy casi risible, fue Francisco Álvarez Cascos cuando en febrero de 1997, hace ya casi 20 años, anunció el decreto-ley por el que pasaría a imponerse la figura del partido en abierto. Una figura que la Ley General de Comunicación Audiovisual de 2010 mantuvo, al señalar como de interés general un partido semanal de la máxima competición nacional.

Sin embargo, ni la actitud de las cadenas ni las pobres audiencias recogidas hacen pensar que este interés sea general, y todo aconseja al próximo Gobierno revisar esta figura, una excepción entre los países europeos. Para los próximos tres ejercicios parece que el partido en abierto pervivirá como un órgano vestigial, como los pezones en los varones, el coxis, las muelas del juicio o el apéndice. Pero ¿qué pasará después?

Por el momento, ni siquiera se sabe quién lo emitirá esta temporada, dado que el concurso ha quedado desierto y ningún operador de televisión en abierto se ha mostrado interesado en comercializarlo. Tampoco es de extrañar. Recordemos que se trata de un partido que no podrá incluir a equipos que estén participando en competiciones europeas ni tampoco el Real Madrid, el Barcelona, el Valencia o el Atlético de Madrid. Para colmo, si RTVE tiene hoy una franja razonablemente atractiva, las 22:00 horas de los sábados, durante las próximas tres temporadas el partido en abierto pasa a los viernes a las 20:30.

Este mareo de fechas, horas y cadenas está perfectamente estudiado. Hasta la temporada 2012-2013, el partido incluía los mejores encuentros, clásicos y derbis incluidos, y durante años el partido en abierto de los sábados fue una constante de nuestro fútbol. Pero también un anacronismo que perjudicaba a los operadores de pago. A partir de dicho ejercicio la cosa cambió, y el partido en abierto comenzó su periplo por los lunes y por distintas cadenas.

La primera TV que comercializó el nuevo formato de los lunes fue Marca TV, la ya extinta joint-venture entre Unidad Editorial y Mediapro. En la 2013-2014 comenzó a retransmitir el partido Cuatro y, a finales de 2014, cuando el partido ya se emitía los sábados a las 22, comenzó, la cadena de Mediaset trasladó el partido a su canal Energy. Esta temporada, el partido lo está ofreciendo RTVE con unas audiencias muy decepcionantes cada sábado, generalmente por debajo del 8%, superando por los pelos el millón de espectadores y muchas veces sin ni siquiera figurar entre los 20 espacios más vistos de la jornada.

Con estos antecedentes, ¿quién le va a poner el cascabel al gato? Es difícil de predecir, especialmente cuando tanta gente quiere que el minino muera. El próximo Gobierno quizá tenga que hacer lo más humano y sacrificar, de una vez por todas, al pobre partido en abierto.