El Día de San Valentín es tan bueno como cualquier otro para celebrar el amor y para quedar bien no es necesario pasar por la caja de El Corte. Con esto aclarado, resulta que este año el 14 de febrero cae en fin de semana, así que ¿por qué no hacer algo especial? Fuera flores, bombones y tarjetas con corazones. Para encontrar la sorpresa adecuada lo primero es definir nuestra relación de pareja. Porque amores, como colores, hay para todos los gustos. Estos son nuestros ‘plan-consejos’ para que tu Día de los Enamorados no acabe como el rosario de la aurora.

Recién casados

Sois el target de Cupido. Las flechas van a ir dirigidas a vosotros este domingo y no os está permitido esquivarlas. Para aprovechar el subidón romántico que provoca una boda reciente, el adults only Illetas Albatros propone recorrer las calas de Mallorca en Vespa y descubrir los rincones de la isla balear con la brisa marina en el rostro… sin tener que esperar al verano.

Matrimonio feliz

Vale, hay cosas que se van quedando por el camino con el paso de los años pero, ¿qué mejor día para recuperar la chispa? Si nunca encontráis tiempo para daros un homenaje y os olvidasteis de vuestro aniversario (otra vez) puede que San Valentín sea la excusa perfecta para hacer una escapada de lujo a la siempre agradecida Granada. El hotel Barceló La Bobadilla propone la experiencia definitiva para casados: el programa ‘Just married (again)’, mediante el cual las parejas pueden renovar sus votos en una espectacular capilla de estilo mudéjar, capitaneada por un imponente órgano de 1.595 tubos.

Comprometidos

Llevar unos añitos de novios y hacer vida de matrimonio (con o sin anillo de por medio) se llama compromiso, os guste o no. Así que coge a tu pareja y… apadrina una cepa. Sí, has leído bien. Se trata del proyecto solidario de Bodegas Emilio Moro, un pack para regalar el día de los enamorados que incluye un año de tutela de una cepa, una botella de vino de la misma y una jornada de enoturismo con visita y almuerzo en la bodega. Un momento y un lugar mágico que más de uno ha elegido ya para pedir matrimonio a su pareja. Quizás sea el momento de hincar la rodilla…

Si quieres ir ensayando el ‘sí quiero’, Saporem se ha propuesto casar a las parejas en sus restaurantes al estilo de ‘Vacaciones en el mar’ (oficiales y marineros incluidos). Su singular Love Boat zarpa la noche de San Valentín, ¡no lo pierdas! 

Amigovios

También conocidos como amigos con derecho a roce o ‘fol..amigos’. Vosotros también lo podéis celebrar, ¿por qué no? Pero nada de velas, rosas y tarjetas con palabras cursis. Lo vuestro es un plan más canalla… ¿Qué tal un curso de coctelería para seducir? El restaurante Diurno desvela las armas de seducción de algunas de las parejas con más química del cine: Bergman & Bogart, Romeo & Julieta, Monroe & Kennedy, Pe & Bardem, Pitt & Jolie. Pasión y sensualidad en copa de cóctel para poner en práctica más tarde, en tu casa o en la suya.

 

Más que amigos

Parejas que usan frases como “nos estamos conociendo” o “sólo somos amigos” cuando los demás les preguntan, este es vuestro plan. Microteatro dedica su programación hasta el 6 de marzo al amor. Amor materializado en comedia romántica, futurista, danza aérea, musical, cafre, fiestera o microculebrón. 15 minutos en los que reiréis, soñaréis o cantaréis, según lo que toque.

Solteros orgullosos

Solteros y sin compromiso, para algunos lo mejor sería desaparecer de la faz de la tierra este día, quedarse en casa acariciando al gato o contar hasta diez antes de salir a la calle y liarse a romper corazones… con un bate. Pero no, los singles también son personas y tienen derecho a celebrar el día del amor. Del amor propio, claro que sí. Pero mejor un día antes, por si las moscas. Fiel a su espíritu rebelde, Museo Chicote vuelve a celebrar el 13 de febrero el santo del hermano gamberro de San Valentín, San Golfín. Todos los solteros que se acerquen el sábado al popular bar podrán probar los cócteles inspirados en algunos de los singles más famosos de la historia. Cleopatra, Matahari y Coco Chanel nunca encontraron a su media naranja, ¿y a quién le importa?