No deja de recibir malas noticias el grupo Quironsalud de Víctor Madera, el coloso sanitario privado controlado por fondos de capital riesgo con sede en paraísos fiscales que controla el mayor sistema sanitario de nuestro país, mayor que el de cualquier otra comunidad autónoma.

Acaba de llevarse un fuerte golpe, desde luego, al confirmar el conseller Antoni Comín ante la comisión de Salut de la Generalitat la tarjeta roja y expulsión de la Clínica del Vallès y el hospital General de Catalunya, del Siscat –Sistema Sanitari Integral d’Utilización Pública de Catalunya–. Más adelante, la idea es terminar con la actividad del Sagrado Corazón, gestionado por Quirón pero que pertenece a la aseguradora Divina Pastora. Sin embargo, según indica La Vanguardia, es un caso más complicado porque siempre ha pertenecido a la red pública, tiene un contrato a muy largo plazo y forzaría a una carísima indemnización.

La decisión se ha tomado en cumplimiento de los pactos con la CUP de no concertar servicios públicos con entidades privadas con ánimo de lucro. En todo caso, resulta paradójico que haya parado las privatizaciones un consejero de Puigdemont cuando fue su predecesor, del mismo partido, quien se las adjudicó. Los centros afectados tenían contrato hasta el próximo agosto con el Servei Català de la Salut para intervenciones extraordinarias.

Tomín ha sucedido a Boi Ruiz, expresidente de una patronal de sanidad privada (la Unió Catalana d’Hospitals), que durante su singladura actuó a favor de los intereses de Víctor Madera ampliando las ayudas para sus centros al tiempo que recortaba el presupuesto de Sanidad en más de 200€ per capita.

A este acuerdo, y los otros muchos que tarde o temprano le irán cayendo tras el cambio político, se suma otra frustración para Víctor Madera y los suyos. Los analistas consultados por SABEMOS coinciden en que la prevista salida a bolsa del grupo es inviable en las actuales condiciones de mercado, lo que sin duda afectará a su brutal plan de expansión para seguir apropiándose del sector español de la sanidad sin que el regulador se tome la molestia de hacer nada al respecto.