El presidente del Gobierno y el líder de la oposición se reúnen durante apenas media hora y ni se saludan en público. Sánchez explota su perfil institucional y anuncia que incluiría a “independientes de prestigio” en el Gabinete.

Han durado más las comparecencias ante la prensa que la reunión. Ni siquiera ha habido apretón de manos en público, aunque aseguran que sí en privado y que la ‘cobra’ de Rajoy no ha sido tal, sino solo una anécdota malinterpretada y sacada de contexto. “No le dé más importancia porque creo que no la tiene”, ha dicho Sánchez al ser preguntado por esa presunta negativa del presidente del Gobierno a saludarle. Según el líder socialista, la polémica escena que ha marcado el encuentro no ha sido más que un malentendido: Rajoy estaba mirando a alguna cámara y no vio que su interlocutor le tendía la mano, al contrario que el resto de presentes –el community manager del PSOE ha sido menos condescendiente en Twitter, al dudar de la buena educación del Presidente e insistir sobre su falta de decencia.

Sánchez asegura que Rajoy no vio su mano tendida y niega que le rechazara el saludo

En lo que no caben lecturas alternativas es en la duración de la entrevista. Apenas media hora han estado reunidos en la antesala del comedor de la Presidencia del Congreso, el espacio neutral negociado por sus equipos. Es el encuentro más breve de todos los mantenidos por Sánchez en su ronda de contactos. El jueves, Rajoy departió el triple de tiempo con Rivera. El líder de Ciudadanos suele hablar de ‘guerra fría’ para referirse a la relación de PP y PSOE, erigiéndose en el mediador encargado de tender puentes entre ambos. A la vista de los acontecimientos, cada vez le asiste más la razón.

Sin embargo, tanto Rajoy como Sánchez han eludido ese diagnóstico en las explicaciones ante la prensa. El jefe del Ejecutivo, primero en comparecer, ha explicado que el diálogo ha versado principalmente sobre asuntos institucionales ajenos a las negociaciones para formar Gobierno. El Consejo Europeo que la semana que viene abordará la solución que se propone al Reino Unido para evitar su salida de la UE se ha llevado la mayor parte del tiempo, mostrando ambos partidos posiciones equivalentes.

Además, han hablado de los objetivos de déficit -Rajoy ya se abrió el jueves a pedir una flexibilización de los mismos, como demandan PSOE y Ciudadanos- y de la crisis de los refugiados, asuntos ambos a abordar en el ámbito de la política comunitaria.

Después de eso, el líder del PP ha vuelto a insistirle a Sánchez en que un Gobierno apoyado por los dos grandes partidos más el de Albert Rivera es la solución que conviene a España. Dicho Gabinete desarrollaría una gestión consensuada a partir del documento de mínimos hecho público el jueves por Rajoy. Su interlocutor no ha emitido “ningún juicio de valor sobre el mismo”.

Rajoy mantiene su candidatura

El jefe del Ejecutivo ha recordado una vez más que su alternativa “no ha sido votada en la Cámara” y que no renuncia a presentarla si el PSOE fracasa. El secretario general socialista no le ha pedido ni el apoyo ni la abstención del PP porque sus planes son otros. Sánchez sigue convencido de que puede poner de acuerdo a Ciudadanos y Podemos para que le invistan presidente y juntos designen un Gobieno de “las fuerzas del cambio”. Dicho Gabinete, ha abundado, podría ser de coalición -“no me cierro a ninguna posibilidad”- e incluiría ministros sin filiación partidista.

“Mi voluntad es incorporar a independientes de prestigio, con esa naturaleza transversal que le quiero dar”, ha proclamado con solemnidad el candidato socialista. Sánchez lleva diez días explotando su perfil más institucional, siguiendo la máxima de que para ser presidente primero tiene que parecer que lo es. Da por hecho que logrará el objetivo -“tenemos los mimbres para formar ese Gobierno y espero que a finales de mes esté maduro”- y espera la contraoferta de Podemos para sentarse al fin a negociar un programa.

El líder del PSOE se muestra convencido de poder gobernar y pide al PP lealtad en “los ausntos de Estado”

En esa estrategia, no le interesan las disputas descarnadas y por eso hasta niega la pésima relación que mantiene con Rajoy. “Ha sido una reunión útil”, ha dicho sobre el encuentro exprés, y permite “visualizar” que los principales partidos de España se entienden en “asuntos de Estado”. En este punto ha puesto Sánchez especial énfasis, remarcando que espera del PP la misma “lealtad” que ha tenido el PSOE cuando le ha tocado pasar a la oposición.

Tres son esos temas de importancia capital para el candidato, le ha dicho a Rajoy: la lucha contra el terrorismo, la garantía de la unidad territorial y la reforma constitucional. Tenderá “la mano” al PP para mantener esos consensos, al tiempo que le pide que acabe con “la campaña del miedo” a un cambio de Gobierno. “Que no se traslade la idea de que la salida del PP va a traer el origen de muchos problemas”, ha pedido con el mismo tono contenido que ha marcado toda la intervención. De corrupción, ni han hablado: “No he querido ahondar en la situación que atraviesa [la formación de Rajoy]”. Tampoco de Cataluña, más allá de la tímida referencia a la unidad nacional.

Salvado este trámite, Sánchez puede centrarse exclusivamente en la negociación con los partidos cuyo apoyo sí demanda. Ciudadanos, Compromís, IU y PNV serán de nuevo protagonistas la semana que viene en la agenda de un PSOE que confía en sumar a Iglesias a las reuniones. Lo que parece que no habrá más, al menos a corto plazo, es cumbres PP-PSOE. Y es que ha cobrado todo el sentido la frase elegida por Rajoy para resumir el ánimo con que encaraba la cita de hoy: “No sé exactamente a qué voy”.