La televisión ha sido el centro de la casa desde que nació. Desplazaron a los transistores de radio a una esquina y se convirtieron en los niños mimados. Pero el nuevo siglo ha traído a la tele una doble amenaza. Por un lado, los operadores de telefonía se han hecho con los contenidos y quieren entrar en el negocio de vender televisores. Por otra parte, los dispositivos móviles se han convertido en una segunda pantalla (y a veces primera). ¿Cuánto protagonismo les robarán?

Hace unas semanas se confirmó la noticia de que Telefónica tendrá los derechos de todo el fútbol para las próximas tres temporadas. Además, su apuesta para que Movistar+ sea, en cierto modo, rival de las televisiones generalistas sigue su curso. En ese escenario, donde el operador azul combina su faceta de teleco y proveedor de contenidos, ha pensado que ellos mismos podrían vender (o regalar) sus propias televisiones. Es más, tienen una estrategia que lleva a una situación donde las teles bien podrían los nuevos móviles. Esto es que regalen televisores a quienes puedan decidir irse a la competencia. Todo muy de hace 10 años cuando un móvil era el reclamo para retener clientes.

En este escenario, los fabricantes de televisores se han encontrado con un nuevo competidor. ¿O realmente serán aliados? Por el momento, los otros dos grandes actores del sector, Orange y Vodafone, no venden sus propias teles, pero sí han entrado en el negocio, al menos los franceses. La filial de origen galo tiene acuerdos con Samsung y LG para ofrecer a sus clientes televisores a mejor precio que en el mercado. Por su parte, Vodafone, de momento no ha aclarado su estrategia al respecto. Fuentes de la compañía confirman a SABEMOS que por el momento no se posicionan sobre el asunto. No adelantan si tendrán ‘marca blanca’ como Movistar, o llegarán a acuerdos con fabricantes. Pero tarde o temprano tendrán que tomar partido.

En todo caso, no parece haber ningún tipo de miedo en el sector, compitan de forma directa o no. Nacho Monge, marketing manager de TV en Samsung, afirma que “como fabricantes estamos abiertos a colaborar con los operadores de telefonía, y no solo ellos, sino con prestadores de servicios también”. Parece bastante confiado por un motivo: “Creemos que puede pasar como en el mundo del móvil. Se intentaron crear dispositivos de marca propia y no fue ningún éxito. Sus ventas son realmente cortas”.

El recado a Telefónica, y lo que podría hacer Vodafone en un futuro, o incluso Orange, es bastante contundente. Monge cree que el consumidor, al menos en el segmento de televisores, tiende a comprar “productos de marca”. Además, añade, cree que la oferta que hay ahora mismo por parte de Movistar “está muy capada”. Asegura que “alguien cuando quiere un televisor, quiere uno abierto y de gran pulgada, cuando eso ahora mismo las marcas propias no lo hacen”.

Estas reflexiones son generalizadas dentro de la compañía coreana. Su VP en España, Celestino García, ya contó a SABEMOS sin ningún tipo de miedo, que sus televisores y los de Movistar serían compatibles en el mercado. Ni el menor atisbo de duda en su negocio.

Desde LG también tienen una visión optimista al respecto. El director de Marketing de Home Entertaiment de LG España, Miguel Ángel Fernández, cree que “en la medida en que el mercado de televisión y el consumo de contenidos audiovisuales están evolucionando, la incorporación de operadores y proveedores en el mercado de televisión supone una oportunidad para fabricantes y consumidores”. El responsable de LG pone sobre la mesa que si realmente las telecos han entrado de lleno en el mundo de los contenidos es por la gran tecnología que existe para ofrecer esos contenidos. Por lo tanto, cree que se trata de avanzar con sinergias conjuntas. Así pues, no piensa que vaya a existir una competencia entre una industria y la otra.

La falta de miedo en el posible conflicto parece evidente. El responsable de Sony Electronics, Jesús Gallego, va un paso más allá y afirma que al igual que la venta de terminales supuso un crecimiento para operadores y fabricantes, el ejemplo de las teles se puede extrapolar. Piensa que, más allá de rivalidad, “que los grandes operadores comercialicen televisores lo que crea es un nuevo canal de distribución. Así que para un fabricante de televisores esta acción es una buena noticia ya que abre nuevas posibilidades para que los usuarios puedan elegir el televisor que mejor se adapta a nuestras necesidades”.

Con esta visión por parte de tres de los principales fabricantes, no se intuye ninguna partícula de miedo en el ambiente. Tienen controlada, de momento, la amenaza de la ‘marca blanca’ de Movistar, y viendo como Orange ha recurrido a ellos para meter sus contenidos en casa de sus clientes, Sony, Samsung y LG tienen la sartén por el mango. Los operadores han apostado por la televisión y las ofertas convergentes. Usuarios al que pongan fibra, saben que es más difícil que se marche. Ahora bien, para ver a Cristiano Ronaldo, Messi y las series necesitarán de un ‘aparato’. Los fabricantes son consciente de ello y tienen los brazos abiertos. Igual que los tuvieron un día cuando tocaba llenar el mercado de móviles.

¿El príncipe móvil quiere destronar al rey?

En un smartphone de 5 pulgadas, o una tablet de 10, se puede ver perfectamente a cualquiera tomando Invernalia en Juego de Tronos. Aunque eso ya no supone ninguna dificultad, realmente. Por eso, cabe plantearse hasta qué punto sigue siendo útil un televisor. “Seguirá siendo el centro del hogar”. Nacho Monge, de Samsung, es muy claro. Cree que si un consumidor quiere calidad, termina usando un terminal de gran pantalla. Es decir, una televisión.       

En este punto los fabricantes arman sus argumentos con cifras y estudios. Miguel Ángel Fernández, de LG, dice que la mitad de los jóvenes sigue prefiriendo ver la televisión para el consumo de contenidos, según un reciente estudio de Havas. Aunque esto es un arma de doble filo, porque resulta que la otra mitad ya está buscando otro tipo de alternativas.

Para justiciar la respuesta, argumenta que el móvil sigue siendo un consumo individual de contenidos, mientras que el televisor escenifica mejor el carácter social de las personas para ver cosas en grupo. Con más datos aporreando sus opiniones, Nacho Monge pone sobre la mesa un estudio que llevaron de forma conjunta junto a Prisa el año pasado.

Hace referencia al consumo a través de Yomvi, plataforma de Movistar, en el que a través de móvil la media de visionado diario era de 3 minutos. En tablets, el consumo medio era de 25 minutos al día, y por último, en televisión, ascendía a más de una hora.

Tras estos datos parece oírse un “no hay más preguntas señoría”. La gente consume contenidos a través de su dispositivo móvil, pero cuando hay que estar mucho rato delante del aparato, mejor que sea grande, de calidad y se pueda estar cómodamente sentado.

El razonamiento desde Sony sigue esta línea. “El televisor se adapta a las nuevas tendencias, mejora la calidad, se hace más inteligente y más conectable, más actualizable para que siempre esté listo para utilizarlo cuando lo necesitemos. Ahí es donde el sistema operativo del televisor puede ayudar a interactuar de forma más fácil”. Y es que este punto es muy importante. Que los contenidos del móvil puedan verse de manera sencilla en la televisión y viceversa, promueve el adiós a la manera tradicional de ver contenidos. Ya no hay que esperar a una hora concreta para disfrutar de una película o una serie. La omnicanalidad, refuerza la sensación de que lo importante son los contenidos. Sea cual sea el dispositivo final sobre el que se ven.

¿Valen todas las innovaciones para vender?

Los fabricantes han dejado claro que el televisor es el rey de los contenidos (y la casa) y, además, no tienen miedo a la competencia de los operadores. Todo muy lógico, es su negocio. Ahora bien, ¿están acertando con las innovaciones que llevan a cabo?

Parece que a medias. Que el negocio de las televisiones tiene mucho de marketing es una realidad. De lo contrario no se explicaría que mucha gente quisiera aparatos con 3D cuando su utilidad es nula. No porque sea mejor o peor, sino porque quienes desarrollan los contenidos televisivos no han invertido para ofrecer este tipo de programación.

El 3D, por ejemplo, ha sido un problema de la industria. No ha habido buenos contenidos y el usuario ha rechazado pagar más por que un televisor lleve 3D. Hay una tendencia de que el 3D en la televisión desaparezca, porque no hay contenidos de calidad”. ¿Patinazo de la industria? La justificación se remite a echar balones fueras, aunque en gran medida es cierto.

Jorge Gallego, de Sony, tampoco valida al 3D como algo imprescindible. De hecho, cree que no se trata de algo que se desarrolló para el día a día, sino en momento puntuales. ¿Pero cómo se conjuga crear un aparato de consumo masivo para momentos eventuales? Desde LG afirman ser de los primero que apostaron por el 3D, y pese a que hablan de un éxito de ventas, las cifras parecen estar alejadas de esta sensación.

Otra historia es el UHD (Ultra Hi-Definition), que este año representará un importante crecimiento con respecto a otro tipo de televisores. El motivo, como cuenta Nacho Monge, es que la industria de contenidos sí ha apostado por producir en este formato. Eso, sumado a la rebaja de precios, provoca que el mercado coja impulso para 2016.

sin magia para los jjoo

Se estima que este año se venderán globalmente unos 230 millones de televisores, en el mejor de los caso el 1% menos que el año anterior. Sin duda es un gran alivio si tenemos en cuenta que en 2015 la caída fue del 7% al pasar de 249 a 232 millones.

No obstante, y pese a los buenos augurios y el optimismo entre los fabricantes, la realidad es bien distinta. En los últimos años de Juegos Olímpicos, tanto en 2008 como 2012, el aumento en la venta de televisores se disparó. Además estaba la Copa de Europa de Fútbol, que también es acicate.

Pero este año no se espera tan magno crecimiento, y el mercado simplemente espera guardar los muebles. Demasiada competencia por muchos frentes.

Imagen | Flickr – Santi Villamarín