Pedro Sánchez, el hombre que pasó del gallinero del Congreso a la primera fila de la bancada socialista. Al principio todo era bonito: “el deportista, guapo y atractivo” Pedro Sánchez se hacía sorprendentemente con la secretaría general del PSOE. El Partido Socialista iniciaba así una etapa ‘rejuvenecida y moderna’ ante el inmovilismo partidista. Hasta que Pedro comenzó su propia ‘guerra’ abierta por tres Frentes: PP, Podemos y su propio partido.

Por Alberto A. Pérez Mesa (@kibA_OP), lector de SABEMOS

El “Frente Popular” está atacando con balas de fogueo, un ejército debilitado que pretende firmar la paz al estar sin aliados. El “Frente Podemita” es una fusión de ejércitos, que puede dividirse en cualquier momento, pero mientras tanto están juntos. Iglesias mantiene una ‘estrategia de guerra’ (campaña) desde el 20-D para eliminar al PSOE. Ya lo dijo Julio César: “divide et impera” (divide y vencerás).

Iglesias le propone una paz a Sánchez que sabe que no puede firmar, aunque incluso el propio Pedro quisiese. Vamos a ser claros: Iglesias no quiere paz, todo lo contrario, quiere sacar al PSOE de esta guerra y ocupar su puesto. Por último, y más importante, el “Frente Socialista”. No hay nada peor que una casa dividida. División provocada,  en parte, por el estratega Iglesias y el ansia de poder de Sánchez de querer ganar esta guerra a cualquier precio. Fuera de este conflicto, pero afectados directamente, se encuentran los partidos neutrales que esperan su momento de actuación.

Pedro deberá tomar una decisión, en este caso, no la decisión correcta, sino la decisión menos mala. Haga lo que haga va a salir perdiendo y existe constancia de ello. Quizás lo único que pueda hacer es esperar una operación, ‘Salvar al soldado Sánchez’, pero ¿quién hará de Capitán John Miller?