Ha vuelto a suceder. No salgo de mi asombro. Lo inesperado de la noticia hace que por mis venas fluya la sangre a mayor presión de la normal mientras mis ojos se abren desmesuradamente con la sorpresa que me produce la noticia. Ha vuelto a suceder: Fitur 2016 ha batido su propio récord gracias a los casi 232.000 visitantes de su 36ª edición celebrada en Madrid del 20 al 24 de enero de este mismo año.

No puedo más que preguntarme cómo ha sido esto posible después de asistir a la feria y experimentar en primera persona la desolación y vacío de los pasillos de los diferentes pabellones, de caminar por el enmoquetado piso sin apenas nadie a mi alrededor más allá de los aburridos expositores, la mayor parte de ellos mirando al infinito con ojos vidriosos.

Cómo contabiliza la feria a sus asistentes sigue siendo uno de esos misterios que me gustaría resolver.

Las cifras que facilitan los responsables hablan de 231.872 visitantes de los cuales, 124.659 son profesionales. Del mismo baten las cifras de la representación internacional con un incremento del 2%, que se suma a los crecimientos del 7% y del 12% respectivamente, de las dos ediciones anteriores.

Pero sí, por lo visto, y siempre según sus responsables, han sido los mejores datos de la historia; quede claro que yo no me lo creo mucho, no pondría la mano en el fuego por estas cifras. ¿Pero quién soy yo para dudar de la información que me facilitan amablemente desde el cuartel general de Fitur? Poco más que una descreída y cínica profesional que sabe lo que ha visto. Una advenediza sin nombre y sin forma de probar mis sospechas.

A lo que vamos, que mi paranoico cerebro proclive a ideas sobre el maquillaje de cifras, pintarrajeadas cuales vulgares cabareteras, me lleva a divagar y me desvío del tema principal, esto es, lo bien que nos ha salido Fitur un año más.

En un nuevo e inesperado giro de los acontecimientos, los responsables también afirman que además del crecimiento en la cifra de profesionales, los datos informan de un crecimiento de más del 10% en la asistencia del público general, alcanzando los 107.213 visitantes. Esto no voy a entrar a discutirlo porque no he sido testigo directo de la vorágine de los días destinados a este tipo de asistente. No. Para mí Fitur muere el viernes, junto con los días de los profesionales; y siendo sincera, cierto es que este día los pasillos de la feria se veían más llenos y vivarachos gracias a los grupitos de abueletes y a las familias con carritos de bebé del tamaño de un camión de 12 ejes. Así pues, doy por válida esta cifra.

Otra afirmación poco o nada discutible es la que se hace desde la base de Fitur sobre el impacto del programa FESTITUR organizado por Noche Madrid. Con ese nombre, podemos imaginar de qué va el susodicho programa y también podemos aceptar el número de 170.660 salidas y los 12,1 millones de euros de gasto de los asistentes a la feria en locales de ocio, gastronomía y espectáculos.

Y seguimos con los récords, ya que también la participación empresarial, con un total de 9.605 empresas, ha alcanzado su máximo histórico. La participación internacional crece un 4% mientras que la nacional se queda en un jugoso 3,1%. El total de países presentes ha aumentado gracias a las 16 reincorporaciones y nuevas participaciones hasta alcanzar los 165. Del mismo modo, las citas han crecido en un porcentaje del 25% hasta las 6.200 reuniones (las gestionadas directamente por el sistema de agenda de Fitur, que siendo realistas, no es el sistema más utilizado por los asistentes).

Lo que es indiscutible es la presencia de Fitur en redes sociales, siendo Trending Topic en Twitter durante toda su primera jornada, y  con  otro récord de audiencias e impactos, muy por delante de las grandes ferias de referencia del sector. Más de 150.000 seguidores internacionales en las principales plataformas sociales, 64 millones de usuarios alcanzados en Twitter; más de 35.000 tuits con el hashtag #FITUR2016 y #FITUR, y más de 16.000 usuarios retuiteando sobre Fitur.

El pinchazo viene por el lado de los medios de comunicación. En 2015 Fitur contó con la presencia de 7.398 periodistas acreditados procedentes de 60 países, mientras que en su edición de 2016, esta cifra no es tan positiva: 6.692 profesionales de los medios procedentes de 48 países además de 492 bloggers. Sea como sea, siguen siendo cifras muy importantes y positivas.

Es un hecho que Fitur tiene un nombre en el mercado turístico internacional. Roza la estulticia el discutir esto, sin embargo, también son ciertas las carencias de la feria, sobre todo en lo que concierne al paso de público general los días destinados a los profesionales y en el sistema de agenda electrónica que hace que el expositor tenga que mover reuniones o celebrar encuentros con empresas que no son de su interés. También sería interesante poder contar con una conexión WiFi de carácter gratuito, pero esto es común a todas las ferias que conozco, no es un error exclusivo de Fitur.

Con las cifras presentadas, no es vano afirmar que Fitur contará con muchas más ediciones y esto no es malo considerando que además de los negocios que se generan dentro de la feria, ésta hace crecer el negocio en la ciudad. No solo los organizadores de Fitur y los hoteles se benefician de la alta asistencia de profesionales, también museos, restaurantes, bares de copas, espectáculos, tiendas de moda, grades almacenes, taxistas… Un largo etcétera saca beneficio de esta reunión anual, al que tenemos que añadir la imagen de la ciudad de Madrid. Fitur es un escaparate perfecto para Madrid que como es ya habitual, ha estado a la altura. Juntando lo positivo y lo negativo, solo puedo desearle un próspero futuro a la feria, por más que yo la odie.