• Rivera aparca el contrato único y la bajada de impuestos para facilitar el acuerdo con Sánchez.
• Su documento de mínimos incluye otros gestos al socialismo, como reivindicar una sanidad sin copagos y proponer un pacto contra la violencia de género.
• Los equipos negociadores de ambos partidos ven buen clima para el pacto y volverán a reunirse el lunes.
• El entendimiento no servirá de nada si Rajoy o Iglesias no rectifican sus vetos, pues contaría con no más de 143 votos a favor y 188 ‘noes’.

“Hay voluntad real y sincera de llegar a un acuerdo”. PSOE y Ciudadanos caminan a buen ritmo por la senda que lleva al pacto de gobierno, ajenos a las presiones de Podemos. Lo expresan los líderes de los equipos negociadores, Antonio Hernando y José Manuel Villegas, y lo evidencian las múltiples muestras de sintonía sucedidas los últimos días, también -e incluso con más vigor- tras el enroque de Pablo Iglesias.

Los socialistas no se han inmutado y, lejos de ceder a la exigencia de no negociar con C’s, avanzan hacia un pacto global de legislatura con la formación naranja al que pretenden sumar a PNV, IU y Compromís. El objetivo es claro: forjar un pacto plural que haga inexplicable la intransigencia de Podemos.

Sánchez busca un acuerdo plural y progresista que deje en evidencia a Podemos

En caso de que Iglesias no se enmiende, esa obstinación se visualizaría en una votación de investidura donde el partido morado quedaría encuadrado en el bloque del ‘no’ junto al PP, abocando a la reedición de los comicios y provocando que Mariano Rajoy siga en La Moncloa al menos hasta julio. En el PSOE están convencidos de que, si las conversaciones avanzan y se va fraguando un programa progresista y reformista, Podemos no tendrá más remedio que rectificar.

Mientras ese momento llega, están entregados a su empresa. Que no es fácil. Ciudadanos consideró ayer “prácticamente imposible” un pacto que les contente a ellos al tiempo que a fuerzas nacionalistas o de izquierda radical, aunque no pondrán vetos a los movimientos de Sánchez. Tienen las cartas sobre la mesa –un documento de 29 “prioridades” ya entregado al equipo socialista– y esperan que su interlocutor haga lo propio el lunes.

El PSOE difundirá ese día “a las diez de la mañana” un escrito con las medidas que desarrollaría el Gobierno que quieren presidir. La “génesis” será su programa electoral, pero incluirá sugerencias de los partidos con los que se han reunido esta semana. Todos ellos recibirán una copia, incluido Podemos.

Citas con PNV, Compromís e IU

El equipo que dirige Hernando y que integra a Jordi Sevilla, Rodolfo Ares, José Enrique Serrano, Meritxell Batet y Luisa Carcedo mantendrá encuentros la semana que viene con C’s, PNV, IU y Compromís. Al margen queda el PP -con quien Sánchez se reunirá pero no buscará un entendimiento- y los independentistas catalanes y EH Bildu, por motivos obvios.

Los equipos de PSOE y C’s volverán a reunirse el lunes a las 16h

Los socialistas buscan el aval de 143 parlamentarios (89 propios, 40 de Rivera, seis de PNV, cuatro de Compromís, dos de IU, uno de Coalición Canaria y otro de Nueva Canarias) para redoblar la presión sobre Iglesias. Los equipos negociadores de PSOE y C’s se reunieron ayer por primera vez y mantendrán una nueva cita el lunes a las 16h. Los contactos seguirán a un ritmo de “dos o tres encuentros por semana”, explicó Villegas, sin perjuicio de que responsables sectoriales de ambas formaciones puedan ir avanzando por su cuenta.

De momento ya coinciden en los bloques temáticos a abordar -modelo económico; política social; lucha contra la corrupción; reformas institucionales; Europa-, en los tiempos -defienden que la investidura sea en un mes y no en dos semanas, como piden PP y Podemos- y en que se negocie solo el “programa” y no el Ejecutivo que lo desarrollaría. Hernando reconoció “grandes coincidencias” en las prioridades de ambos partidos y se mostró seguro de que los obstáculos que llegarán serán “superables”.

Negociación “ágil y rápida”

La química es absoluta también para Villegas, mano derecha de Rivera. Ciudadanos quiere una negociación “ágil y rápida” y ve los mimbres para que así sea. No en vano ha relegado el contrato único, la medida económico-laboral que más rechazo despertaba en el PSOE y que fue duramente criticada en campaña por Sánchez. Aunque el partido naranja asegura que sigue siendo su propuesta para acabar con la dualidad y la precariedad laboral, no aparece en el documento de mínimos y también ha desaparecido del discurso de sus líderes, que ya solo lo reivindican cuando son preguntados directamente por ello.

La bajada de impuestos tampoco es una línea roja para Ciudadanos. Mantienen su apuesta por ello, aseguró Villegas, pero en el escrito entregado al PSOE se limitan a pedir la modernización del sistema fiscal “sin subir los impuestos a los que cumplen”.

El partido de Rivera se conforma ya que con que no se suban “los impuestos a los que cumplen”

Otro gesto en la misma dirección es la apuesta por una sanidad universal que sea “sostenible económicamente sin copagos”. La puerta que el partido mantenía abierta para ese modelo de financiación del sistema sanitario se cierra después de que el PSOE lo criticara con insistencia. También tienen un claro tinte socialdemócrata otras medidas incluidas en el documento, como “incrementar la inversión en I+D”, impulsar un plan de choque contra el paro de larga duración o garantizar la “inembargabilidad de la vivienda habitual”.

Asimismo, C’s pide un pacto nacional contra la violencia de género que no cita la eliminación del agravante penal masculino, medida que iba en el programa electoral y que despertó airadas críticas de la izquierda. Hace unas semanas, Rivera ya había abierto la puerta a olvidar ese asunto en aras de un consenso.

Las mayores discrepancias estarían en propuestas como el cierre del Senado y la eliminación de las diputaciones, que solo podrían aplicarse a través de una reforma de la Constitución imposible sin el concurso del PP. C’s podría renunciar fácilmente a ello si Rajoy queda fuera de todo acuerdo. La sintonía entre Rivera y Sánchez es total también en asuntos como la reforma electoral, la apuesta europeísta o la eliminación de privilegios a los políticos. El pacto podría ser, pues, cuestión de días. Otra cosa es si servirá para algo.