Bruselas tiene entre manos una patata caliente de 14.000 millones de euros. Se trata del dinero que tiene pensado gastarse Hutchison en la compra de O2, la filial británica de Telefónica. Ahora debe tomar una decisión sobre aceptar o no la compra. Sobre la mesa tres promesas que buscan un sí .

Los problemas sobre esta compra empezaron el pasado mes de octubre cuando la Comisión Europea abrió una investigación sobre el proyecto de compra de la filial británica de Telefónica (O2) por parte de Three, en manos del grupo hongkonés Hutchison. Consideraban que la operación podría generar problemas de competencia en el segmento móvil y daría lugar a aumentos de precios para los clientes en Reino Unido.  

En un primer momento, la CE dejó claro que la apertura de una investigación en profundidad no prejuzga el resultado de la misma. De hecho, en operaciones similares, como por ejemplo la compra de E-Plus por parte de Telefónica en Alemania también fue analizada por la Comisión Europea, que aprobó finalmente en julio de 2014 esta operación con condiciones.

Ahora todo parece más complicado. En primer lugar porque Bruselas sigue creyendo que más operadores generan mayor competencia, cuando eso no se ha probado de ningún modo, pese a que Sharon White, la CEO de Ofcom (el regulador británico), siga manifestando que los países con cuatro operadores móviles tienen unas tarifas un 20% más baratas. La segunda traba ha llegado desde el propio regulador, que insiste en público y privado que esta operación no se debe llevar a cabo.

El regulador advierte de que esta compra dejaría un operador con más del 40% de cuota de mercado y que eso, lógicamente, traería una menor competencia y una subida de precios. Asimismo, estiman que eso provocaría una menor inversión, aunque en realidad los propios operadores, al menos en España, siempre han aludido a que un mercado menos atomizado supondría un mejor escenario para invertir.

Ante este escenario, adverso por momentos, el director general del Grupo Hutchison, Canning Fok, ha mandado un mensaje de respuesta a la CEO de Ofcom mediante el ‘Financial Times’, para hacer tres promesas (compromisos) que hagan reflexionar a Bruselas y dejen que la operación se lleve a cabo.

Las tres promesas de Hutchison

En primer lugar se ha comprometido a que la compañía resultante tras la compra mantendrá los precios de sus tarifas congelados durante los próximos cinco años. Esta medida afectará a los servicios de voz, SMS y datos móviles.

Su segunda promesa, y una de las que más preocupa al regulador británico, es que invertirá un total de 5.000 millones de libras, unos 6.500 millones de euros. Esto supondría, según palabras de Fok, un 20% más de lo que hubieran invertido ambas compañías por separado.

En tercer lugar, como respuesta a la falta de competencia, desde Hutchison aseguran que abrirán sus redes para ofrecer acceso a terceros operadores con el fin de dar uso a su red a “la competencia”.

Los mitos que avalan el proceso

Desde Bruselas tendrán sus motivos para dejar que la operación se cierre o no, pero lo que está claro es que hay mucha discrepancia. Por ejemplo, John Strand, analista de telecomunicaciones, mantiene que no hay una sola evidencia que argumente que una mayor competencia pueda generar mayores inversiones.

Pone el ejemplo de Estados Unidos, donde solo hay un puñado de operadores y sin embargo sus inversiones no dejan de crecer. En ese sentido se suma a la tesis antes mencionada: menos operadores en el mercado sí puede dar como consecuencia una mayor inversión.

Por otra parte, Strand señala que la postura de Bruselas frente a los procesos de compra y fusiones de los operadores se contrapone al que se lleva sobre las compañías de redes. Señala como ejemplo la unión de Alcatel y Nokia, donde no ha había tantas reticencias, y sin embargo también influyen de manera directa en el mercado móvil. Un doble rasero, añade, que sí dejará consecuencias de verdad en el despliegue de infraestructura.

(* Actualización) Según Reuters, la Comisión Europea habría remitido a Hutchison un pliego de objeciones que ahora serán la base para la negociación sobre la compra. En dichas negociaciones, de dar el Ok, se fijarían los remedios (medidas que debería adoptar Hutchison) para garantizar la comperencia.