Por decisión personal, tomada al parecer el miércoles último, Albert Rivera planteó al núcleo dirigente de su partido la necesidad de estrechar los contactos con Mariano Rajoy y alguna otra instancia del PP con el fin de convencerlos de que solo un Gobierno PSOE-C´s, con su participación o, al menos, la garantía de su abstención, puede sacar al país del peligroso vacío de poder en que se encuentra.

Una fuente próxima señaló a SABEMOS que su decisión de telefonear sin dilación al Presidente en funciones para una nueva intentona la tomó cuando le llegó una confidencia de la encuesta que al día siguiente publicaría el CIS, en la que Podemos supera al PSOE en intención de voto.

UN CIS MUY “OPORTUNO”

Rivera desplegó con Pedro Sánchez sus mejores artes persuasorias en la entrevista que mantuvieron el jueves, con los datos ya en la mano de un CIS cuyos informes siempre percuten en la opinión pública. Aunque, como ocurre en este caso, sus datos (cerrados a fecha de 11 de enero), se queden a viejos por sobrepasados a causa de la aceleración de los acontecimientos y nadie explique por qué se ha publicado en medio de una negociación para formar Gobierno, con las inevitables interferencias.

En su charla telefónica, Rivera intentó que Rajoy considerara que en ellos el  PP no crecía sino que apuntaban a un completo estancamiento que no le serviría de nada en caso de nuevas elecciones. Y eso que la encuesta se realizó antes de que trascendieran los escándalos de Acuamed (cientos de millones esfumados en el área del Gobierno) y el derrumbe por corrupción de años del PP valenciano, sobre la que muchos esperan salpicará a no tardar a la senadora Rita Barberá, muy próxima al mandatario gallego,  por posibles cohechos.

UN SÁNCHEZ “TOCADO”

Las fuentes consultadas de Ciudadanos indicaron “cierta receptividad por parte de un Sánchez visiblemente tocado, aunque intentara disimularlo, por el pésimo dato del CIS” a la iniciativa del catalán de intentar un nuevo tanteo con Rajoy.

Siente Sánchez  que, después de trascender que ya hay “sorpasso” del PSOE por Podemos en vísperas de su encuentro con un Pablo Iglesias  inevitablemente crecido y probablemente deseoso de que el proceso desemboque en desacuerdo y nuevas elecciones, su posición es extremadamente débil para convencer a nadie de que controla la situación. Tanto a la opinión pública, al Rey y a los dirigentes de su propio partido. que aún esperan con los cuchillos afilados a que se salte las líneas rojas.  Sólo le ayuda que esas mismas jerarquías del poder regional socialista hayan recibido con pánico los datos demoscópicos.

Un colaborador del asturiano Javier Fernández subrayó sin embargo a este periódico que la tendencia entre ellas es a “apretar los dientes y tirar por la calle de en medio”. “Más vale –remachó– ponerse una vez colorados que ciento amarillos”. Dice que su jefe da por hecho que, bajo el liderazgo y  actual de Ferraz y la empecinada confusión que transmite, “las cosas sólo pueden ir a peor, y la única forma de cortar la sangría y optar a una recuperación en un tiempo razonable es cambiándolo”.

RAJOY ESPERA SU NUEVO TURNO

Sánchez,  aunque diciéndose “absolutamente escéptico” sobre cualquier resultado positivo incluso en una primera fase, dejó  la iniciativa en manos de Rivera. Una fuente muy cercana al líder de C´s señaló que éste “había encontrado a Rajoy de un talante razonable y dialogante”, pero que se negó de momento a comprometerse en nada entrando a hablar de detalles. Lo único positivo habría sido que esta vez no se cerró abiertamente en banda sobre lo innegociable de su continuidad en la Presidencia del Gobierno como vencedor del 20-D.

En círculos del PP sonríen cuando se menciona este hecho. Un miembro de la alta dirección comentó: “Se trata de apaciguar la campaña pública de acusaciones a Rajoy de que su pretendida intransigencia se debe a egoísmo personal y no a cuestión de principios. Así que ha decidido seguir con tranquilidad el intento de Sánchez, que considera abocado a un fracaso rotundo o a una rendición ante la extrema izquierda y los separatistas. Cuando se convenza, lo confiese y desista, llegará el segundo turno de Mariano ante el Rey. Y ahí no creemos que Sánchez esté ya en situación de negarse a todo e imponerse a los poderes fácticos de su Partido”