Aunque las posiciones de partida de Pedro Sánchez, Albert Rivera y Pablo Iglesias auguran hoy como casi imposible una convergencia para que el primero consiga el placet en la investidura que ansía, SABEMOS ha conocido, de fuentes solventes próximas a la negociación, que hay en marcha todo un paripé destinado a hacer pensar que las dificultades para un acuerdo son enormes, y largo el camino a recorrer. También parecerán colosales y meritorias las concesiones mutuas para obtener un resultado final positivo. Pero lo cierto es que el fundamento del acuerdo a tres bandas está ya ultimado. Sólo un golpe táctico por cambio de línea estratégica de los podemitas , confiados en que unas nuevas elecciones les colocarían como cabeza de la izquierda, lo arruinaría.

El consenso básico recoge un Gobierno de Coalición PSOE-Podemos, con la posible y aún no decidida incorporación de Izquierda Unida (su eventual presencia es uno de los detalles que enfurecen a los barones y a la vieja guardia socialista). Saldría de una segunda votación en el Congreso, cuando les bastará una mayoría simple, garantizada en principio por la abstención de Ciudadanos y del PNV. Aunque las cuentas no terminen de salir si los demás grupos parlamentarios votan en contra. De ahí procede el recelo de una parte importante del socialismo de que Sánchez urda soto capa alguna ausencia independentista del hemiciclo.

En la fase iniciada este miércoles, unos primeros tanteos oficiales de cara a la galería, las tres formaciones concernidas se entregarán –con luz y taquígrafos, como prometieron, o en secreto, lo más probable-  al ritual amoroso de los pavos reales: extender cada uno la cola para convencer a la hembra, en este caso la sociedad española, de que sus plumas son las más brillantes y coloridas, y que cada uno defiende mejor que nadie el interés de todos, según lo expusieron en sus programas electorales. Piensan que sólo así las clientelas respectivas irán aceptando los intercambios de favores que estarán forzados a hacerse para terminar con el actual periodo de inestabilidad y desgobierno.

Una enfadada fuente del socialismo asturiano próxima a Javier Fernández puntualizó al autor de este trabajo: “esa metáfora de los pavos la dirás tú, porque hasta suena guapa; pero yo uso otra bastante menos angélica: esos tres son calamares soltando chorros de tinta para escamotear que ya tienen perfectamente acordado el papel de cada uno.”

Según esa fuente: “Tras los borbotones de tinta, Iglesias se hará el chulo unos cuantos días, repitiendo que no habrá pacto  si Pedro se empeña en incluir a Rivera en él, cuando lo que el catalán ha cerrado es una abstención condicionada, que le conviene perfectamente. Sánchez fingirá que sigue intentando convencerle de que se integre de lleno en el proceso, lo que facilitará los amagos del Coleta de provocar en cualquier momento una voladura en la mina. Se trata de silenciar a los líderes descontentos de mi partido e ir ilusionando a los cuadros medios y la militancia de base  con la zanahoria de chupar moqueta y, por tanto, que algo caerá a muchos. Así, Pedro irá preparándose a la vez el congreso para la confirmación de su Secretaría General. En cualquier caso, dejará  resuelto su futuro personal, que es lo que más le interesa…”

¿Y qué ganaría Rivera en ese reparto de tarta?, planteó también este periódico al afiliado ovetense… “Eso, sinceramente no lo sé –fue su respuesta-. Pero me barrunto que busca tiempo para que se arme el inevitable cristo en el PP, que llegará cuando se despierten chupando oposición, sólo porque el señorito Rajoy ha querido y todavía quiere atrincherarse en el escaño. Dispuesto a cualquier cosa, antes de permitir que le sucediera alguien limpio. Hasta el más tonto sabe que  Sánchez no hubiera tenido más remedio que pactar la abstención con un tipo de esas características, por imperativo de las más altas instancias de mi partido”.

CUÁNDO EL PSOE DECIDE VETAR UN GOBIERNO DEL PP

Una fuente del círculo histórico más cercano a Albert Rivera en Cataluña coincidió con ese análisis del socialista astur, aunque lo calificó de “incompleto e incluso simplista.  Las cosas son más complejas”.

Admitió como cierta la existencia de expectativas en C´s sobre que un sector cada vez mayor del PP “se rebotará contra Rajoy a no tardar mucho, por entregar el Gobierno para defender su seguridad personal, incluso atrincherándose en la jefatura de la Oposición si se llega a ello, y empecinándose en repetir como  candidato en caso de nuevos comicios.”

En sus filas consideran la salida comicial como “muy probable” porque estiman que el Comité Ejecutivo del PSOE opondrá su veto  a un acuerdo Sánchez-Iglesias en cuanto vulnere alguna de las líneas rojas que le habían marcado en el anterior, y confirmado en éste. Sobre todo, las que conciernen al respeto tajante a la unidad de España.

No hay que olvidar las grabaciones hechas por los jerarcas regionales durante el Comité Federal de  la pasada semana, filtradas por ellos mismos a El País,  según supo este medio. En ellas se incluían durísimos pronunciamientos hacia el diseño de Sánchez  y contra la persona de Iglesias. Significan para el Secretario General un ultimátum expuesto en público y pendiente sobre su cabeza.

De ahí vendría el deseo de Sánchez de disponer de uno o dos meses de margen para formar Gobierno, con el objetivo anunciado de negociar “a izquierda y derecha” y la finalidad encubierta de que las bases –siempre más ingenuas y propensas a la radicalización- se vayan ilusionando, mientras la jerarquía hostil pierde fuerza porque el aparato de Ferraz la machacará a base de identificarla con el sistema.

Dado que no basta para tapar una boñiga con echarle encima  otra, en la citada reunión los jerarcas reconocieron en paralelo que permitir gobernar a un PP comandado por la putrefacción que ahora representa Rajoy –apuntillado por el escándalo “Acuamed” y sus cientos de millones esfumados, más la fulminante disolución que vive el PP valenciano, cuyas cortadas cabezas, de las que aún quedarían algunas por asomar, los españoles identifican con una ristra interminable de golfos apandadores– es una imagen que también se les antoja insoportable.

Por eso aceptaron a regañadientes que Sánchez siga adelante con una idea que ellos desean ver finiquitada antes de que llegue a armarse. Pero  lo cierto es que la razón profunda, y no confesada,  de la luz ámbar que han puesto en el semáforo es su desconcierto acerca de cómo frenar la pujanza de Podemos, amenazadora para su misma subsistencia como referentes de la izquierda.

A RAJOY LE QUEDARÍAN DOS TELENOTICIAS

En Ciudadanos consideran que una revolución interna pepera llegará inevitablemente, porque salvo los diez o doce incondicionales que a Rajoy le quedan en Génova y La Moncloa, y que son los que todavía se empeñan en su defensa mediática, junto con los agradecidos de los aparatos regionales y municipales  por no haber reprimido hace mucho sus tropelías y desfalcos,  el resto acepta, expresa o tácitamente, lo imprescindible de una depuración.

Se decía, antes de que saltaran a la luz los reciente nuevos (¿?) cohechos y sobornos, que, si había nuevas elecciones, el PP subiría hasta los 140 O 150 diputados a costa de C´s  –lo que, dicho sea de paso, tampoco le permitiría formar Gobierno-. Pero la imagen penosa que ese partido ha consolidado con sus escándalos de estreno ante una patidifusa mayoría de la opinión pública nacional, incluidos votantes y militancia propios, cuestiona ya hasta esta posibilidad de crecer un poco. Más bien, se concluye lo contrario.

En C´s creen que cuando la derecha se convierta en un río revuelto, desbordado  e imposible de mantener en su cauce, habrá llegado la hora de los pescadores. Y piensan que ellos serán los únicos que pueden atrapar en esas aguas peces boqueando al sentir que su aire se ha convertido en miasmas.

Estarán dispuestos, dicen, a recoger lo más sano de ese centenar y pico de diputados huérfanos de liderazgo e ideología, y de convencer a cuantos puedan de los más de 450.000 militantes del PP que estén listos para entrar en una formación –C´s- que dice representar a un “centro liberal y socialmente avanzado, lo que hoy significa la modernidad basada en valores tradicionales intocables y en la revisión de los que se han quedado antiguos e inservibles”.  

LAS OPCIONES DE C´s

La pregunta a plantear sería ésta: ¿acaso la ambición de Albert Rivera por alcanzar la meta de encarnar un centro-derecha evolucionado puede arrastrarlo a ser cómplice de una maniobra tan turbia como parece el intento de Sánchez de llegar a Presidente a cualquier precio? Al fin y al cabo, el éxito de la misma  sólo garantizaría los privilegios que le lloverían a él y a su peña de confianza, incluso si sus cargos son flor de un día, porque, para el después, resulta bien conocido que el PSOE también es experto en `puertas giratorias´. En la respuesta a esa incógnita estaría la solución del enigma de si, en el fondo, Rivera representa un modo nuevo de hacer política o es más de lo mismo.

La verdad es que, parándose un poco a pensarlo, la cuestión se contesta sola: descartado cualquier posible y, por cierto, repetidamente ofrecido pacto con el PP,  dada la numantina decisión de que su candidato sea un Rajoy envuelto en su  pestilente tufo de corrupción, ¿qué otra salida tiene C´s  ante sí…? ¿Quizás alimentar el actual clima de inestabilidad política, que siembra alarmas en el mundo financiero-económico nacional e internacional hasta el punto de poner en riesgo nuestra recuperación? ¿Tal vez plantear nuevas elecciones, con el riesgo de que, por pura frustración, si el resultado es otra suma de minorías insuficientes,  la sociedad llegue a cuestionarse la vigencia misma de la democracia y vaya volcándose en apoyar el totalitarismo podemita alternado con algún otro que eventualmente surja por la derecha extrema, como ocurre ahora mismo en la mayor parte de Europa…?

La citada –y refugiada en un legítimo incógnito, puesto que no es un portavoz oficial- fuente catalana de C´s remachó: “Nuestro diagnóstico sólo podía ser el que es: ¿que Rajoy renuncia a la investidura por falta de apoyos…? Es problema de Rajoy y de quienes lo apoyan. ¿Qué Sánchez quiere intentarlo apoyándose en Podemos, IU y hasta el PNV, mientras no incorporen proyectos de referendos ni de leyes que vayan contra las vigentes en la Comunidad Europea…? ¡Adelante! Nosotros no vetaremos una fórmula que respete la España intacta que queremos y nos saque de la actual inestabilidad. ¿Qué si creemos que ese proyecto se consolidará…? Eso es otra cosa. Si no lo logran, que lo confiesen y soliciten entonces al Rey que corra el turno hasta llegar a otra convocatoria electoral. Nadie ha ofrecido a Ciudadanos que serene extremismos, pasiones y hostilidades personales durante una transición de un año o dos. Así que sólo podemos ponernos a disposición de cualquier fórmula que respete la igualdad entre los españoles…”  

EL AS EN LA MANGA

¿Y si se forma ese Gobierno gracias a la abstención de C´s y los dos socios, bien sea poniéndose de acuerdo, bien cada uno por su lado, materializan la frase, adjudicada a Hitler cuando decidió vulnerar la neutralidad de Bélgica, de que “yo cumplo los acuerdos mientras me conviene cumplirlos”. El autor de esta crónica estaba convencido, al plantear esta pregunta, de haber cogido al confidente en un cepo. Pero sólo obtuvo  esta frase, envuelta en una irónica sonrisa:

“Desde la oposición, Ciudadanos será implacable contra cualquier vulneración de los puntos pactados, y nos dará igual que sea por iniciativa socialista o de sus posible socios. Nuestro acuerdo versará sólo sobre la formación del Gobierno y la salida del caos actual. Se referirá, por tanto, a acciones puntuales de Gobierno. Si intentan romper cualquiera de las cosas que en España son intocables, así como las que afecten a su estatus y prestigio internacional, tendrán que plasmarlas en medidas legislativas. Ahí, nos encontrarán de frente y en contra como si fuéramos un solo hombre, junto con cuantos quieran sumarse en la protección del Estado. Suponemos que entre ellos estará el PP, o lo que quede del PP, parte al menos de lo que entonces sea el Grupo Mixto y ciertas jerarquías del PSOE que han impuesto a Sánchez las líneas rojas. No aceptaríamos goles, y menos en fuera de juego”.