¿Están ya en la mejor liga del mundo y por eso no se mueven? Lo que está claro es que son muy pocos los jugadores de la Premier que vienen a la Europa continental y en concreto a España. Mientras que los futbolistas españoles muy a menudo deciden probar suerte en otras ligas, casi podemos contar con los dedos de la mano a los ingleses que se deciden por nuestros equipos.

Según The Guardian, los futbolistas ingleses que se mudan al continente tienden a ser divas y chicos malos. Solo unos pocos son capaces de abandonar su prestigiosa Premier League para probarse a sí mismos en La Liga. ¿Por qué? Las causas de esta reticencia a chutar los esféricos españoles no están claras.

Muchos jugadores ingleses consideran que la Premier es la mejor liga del mundo, y por eso no les parece necesario salir a jugar a otras ligas. Si unimos eso a que han nacido en el país que dio a luz al fútbol, para qué buscar otros horizontes. Sin embargo, los futbolistas que se atreven a venir a La Liga acaban brillando en los campos de juego españoles. Basta con mencionar a Steve McManaman, Jonathan Woodgate, Michael Owen, Jermaine Pennant y, por supuesto, a la superestrella galáctica David Beckham, para escuchar los gritos cantando “gol” de los aficionados españoles.

El equipo español que sí consigue atraer a estrellas de la Premier es el Real Madrid, y detrás de estos fichajes casi siempre está la mano de Florentino Pérez. Gareth Bale es el fichaje más reciente, pues llegó en 2013 traspasado desde el Tottenham. Pero el caso más sonado de todos es el de Beckham, fichado en el año 2003 por 35 millones de euros. Tras abandonar el Manchester United, llegó a Madrid como uno de los grandes “galácticos” y consiguió una Supercopa de España y una Liga. Quizá más estrella que futbolista, con la llegada de Capello al banquillo en 2006, Beckham acabó desplazado y marchándose a Los Angeles Galaxy.

Mcmanaman fue otro de los grandes jugadores ingleses del Real Madrid, pues entre 1999 y 2003 consiguió dos Ligas, dos Supercopas, dos Champions, una Copa Intercontinental y una Supercopa de Europa. Sin embargo no todos triunfaron. Michael Owen, que costó 12 millones de euros en 2004, apenas duró un año y ocupó mucho banquillo. Similar fue Woodgate, que después de llegar en 2004 desde el Newcastle por 22 millones de euros estuvo dos temporadas, una de ellas entera en el banquillo por lesión y en la siguiente no consiguió ningún título.

Fuera ya del Real Madrid, Jermaine Pennant jugó en el Real Zaragoza en la temporada 2009/2010, pero se acabó marchando porque no se adaptaba al juego español. Y mucho antes, Michael Robinson jugó desde 1987 hasta 1989 en el Osasuna.

Después de todo este repaso, sigue sin haber una respuesta clara a por qué apenas vienen jugadores de la Premier a España. Hay quienes señalan a las diferencias de clima, idioma y de cultura. Incluso se apunta al hecho de que muchos futbolistas franceses tienen hijos muy jóvenes y prefieren quedarse en su tierra natal para poder darles una educación inglesa. Sea por lo que sea, muy pocos se atreven a jugar la Liga. Que se atrevan.