La imagen es la siguiente: el CEO de Orange, Stéphane Richard, frente a un vaso. El agua está justo por la mitad. Turno del directivo francés de querer ver ese vaso medio lleno o medio vacío. La fusión con el operador Bouygues está en ese punto, aunque tienen un mes para decidir si sale adelante la operación o no.

Las palabras del CEO de Orange parecen haber enfriado, de nuevo, el proceso de fusión con Bouygues Telecom. Según publica Reuters, Stéphane Richard ha manifestado que el proceso debe estar concluido a principios de marzo, y ha precisado que está habiendo una dinámica positiva, pese a lo cual ha vuelto ha matizar que las posibilidades de éxito son del 50%.

Fue a principios de enero cuando se dio a conocer el interés de Orange por adquirir Bouygues a un precio que rondaría los 10.000 millones de euros. Sobre el valor final todavía no se ha hablado, pero se prevé que la oferta esté en línea con la que presentó el responsable de SFR-Numericable, Patrick Drahi, cuando se interesó por la compañía en 2015. Aunque algunas estimaciones de mercado ponen más valor sobre Bouygues por sus últimos resultados financieros.

Por lo que respecta a la operación, Bouygues recibiría una participación del 15% en Orange por valor de 8.000 millones de euros, y el resto, hasta llegar a esos supuestos 10.000 millones, sería en efectivo, según Reuters.

Una operación con muchas aristas

El problema para Orange no es solo la negociación. Hay múltiples aristas dentro de la operación que no dejan que el proceso sea tan sencillo como por ejemplo lo ha sido en España con Jazztel.

Una cuestión que se debe resolver es la participación del Gobierno francés dentro de Orange. Según Bloomberg, el Estado galo habría aceptado disolver su poder accionarial dentro de la compañía y dejarla por debajo del 20%, aunque el presidente Francois Hollande ha manifestado que deben seguir siendo los accionistas mayoritarios.

Con 98.000 empleados, el antiguo monopolio francés tiene intereses vitales para el Estado. Por eso la operación se estudia con detalle ante el impacto que tiene sobre empleo indirecto, inversiones anexas y futuras acciones corporativas que lleve a cabo Orange. A todo esto hay añadir los más de 7.000 empleados que sumaría Bouygues y cómo afrontarían esas duplicidades con los consecuentes despidos. Aquí en España, por ejemplo, Orange ha presentado un ERE para 550 empleados tras la compra de Jazztel. En Francia el número sería mucho mayor; y el impacto social, también.

Problemas de competencia

Por último, y no menos importante, está el problema de la competencia. A mediados de octubre de 2015 el vicepresidente de la Comisión Europea para el Mercado Único Digital, Andrus Ansip, manifestó durante un encuentro europeo organizado por el diario ‘Financial Times’ y la ETNO (Asociación de Operadores de Telecomunicaciones Europeos) que la “relajación” en las normas de competencia no es la solución para alcanzar los objetivos que se propone la Unión Europea en cuanto a la conectividad de banda ancha. Es más, el mensaje que lanzó resulta muy similar al argumento de las organizaciones de consumidores: cuantas menos compañías haya, menos opciones hay para los usuarios y el precio se puede elevar.

De hecho, hay procesos que se están mirando con lupa. Es el caso de la compra de la filial en Reino Unido de Telefónica, O2, por parte de Hutchison, para fusionarla con su filial Three. Aquí hasta el propio regulador británico lo ve con malos ojos, por lo que la Comisión Europea puede que lo tenga sencillo para vetar la adquisición. O bien puede volver a poner una serie de exigencias que finalmente provoque que no sigan adelante.

Así pues, en el caso francés habrá que ver cómo se implica Bruselas en el proceso de fusión, y cuáles son los condicionantes que pone para que la operación se lleve a cabo. Se trata del punto más delicado. La prensa francesa ha avanzado que se estudia la cesión de activos por unos 5.000 millones de euros. Eso significaría que los otros dos operadores que compiten por el mercado francés (Altice-SFR y Free) se quedarían con algunas de las antenas, frecuencias, tiendas y clientes actuales de Orange o, sobre todo, de Bouygues Telecom.