El líder socialista pretende que su liderazgo no se someta a juicio hasta dentro de cinco meses, fórmula que le despejaría el camino para ser candidato en caso de nuevas elecciones. Parte del partido, con Susana Díaz a la cabeza, se opone. El Comité Federal toma hoy la decisión definitiva.

Pedro Sánchez encara hoy el test interno definitivo y va a aprobar la asignatura más importante. El Comité Federal, máximo órgano del PSOE entre congresos, se reúne un mes después de su último e intenso encuentro con la situación bastante más controlada por el secretario general.

Tras superar los conatos de rebelión que siguieron al 20-D y lograr consenso sobre la política de pactos, Sánchez aspira a salir de la cita de hoy con dos logros finales: que no haya una gran discusión sobre nuevas líneas rojas a las negociaciones con otros partidos y que se fije una fecha lejana para el próximo congreso federal, donde debe revalidar mandato. Esta última es una manera de blindarse por si se repiten las elecciones y la que más contestación despierta en filas socialistas. La otra, a la sazón mucho más determinante políticamente, la tiene en su mano.

Los barones críticos pidieron después de los comicios que el cónclave, previsto para febrero-marzo, no se retrasara. Querían aprovecharlo para tumbar a un Sánchez cuestionado por su pobre resultado en las generales. Pero descabalgar a un secretario general no es nada fácil y Ferraz maniobró con inteligencia, midiendo oportunamente los tiempos.

Sánchez quiere que el congreso sea en junio para tener fácil ser el candidato en caso de nuevas elecciones

Logró un mes de tregua, consenso en torno al “no” al PP y vía libre a intentar gobernar siempre que eso no conllevara entenderse con partidarios del derecho a decidir. A raíz de eso, fue calando el argumento oficialista de que si se iba a tratar de formar Gobierno era improcedente convocar el congreso antes de que hubiera resolución a dicha tentativa. Y así se aceptó la “primavera” como horizonte de consenso.

Ahora, con Sánchez cerca de ser propuesto por el Rey candidato a la Moncloa, la intención de Ferraz es que el cónclave se celebre lo más lejos posible dentro de la horquilla pactada. El fin de semana del 17-19 de junio es la fecha propuesta a las federaciones, que este viernes la rechazaron en importante número. La presidenta andaluza, Susana Díaz, se situó a la cabeza de esa oposición. Su deseo es que el congreso tenga lugar un mes antes, fecha que dejaría margen para impulsar una alternativa al actual secretario general. De salirle el plan, Sánchez tendría todo a favor para repetir como candidato en caso de que el bloqueo institucional devenga en nuevas elecciones.

Y es que no habría tiempo material para aupar otro liderazgo. A los críticos solo les quedaría la bala de las primarias, obligatorias según los estatutos, pero difícilmente habría un referente de peso -desde luego no Susana Díaz- dispuesto a enfangarse en el proceso de recogida de avales y captación de apoyos federación a federación para enfrentarse al aparato de Ferraz. Sin embargo, si el congreso se celebrara en mayo -el plazo mínimo para convocarlo es de dos meses- sí se daría margen para impulsar a otro referente. La decisión final se votará este sábado.

‘No’ a la gran coalición

Ese es el gran objetivo de Sánchez hoy, sin descuidar el de mantener la unidad interna sobre la política de pactos. Ningún barón está por la labor de seguir la senda de Bono y su Fundación España Constitucional para apostar por la gran coalición. Hay cohesión en torno al “no” al PP y las palabras de Felipe González, que también rechaza esa opción, han supuesto un refuerzo para la actual dirección. En lo que ya no hay tanto consenso es en cómo tratar de articular una alternativa.

Los barones críticos no quieren Gobierno de coalición con Podemos ni aceptar votos independentistas

Los líderes territoriales más críticos -Díaz, Page, Lambán, Puig- rechazarían un Gobierno de coalición con Podemos, amén de hacerse con el poder gracias a los votos del independentismo. Los próximos a Sánchez -Armengol, Iceta, Hernández, Mendía- sí aceptarían que Iglesias y los suyos entraran en el Gabinete, previo rechazo al referéndum.

El secretario general se ha reunido a lo largo de la semana con todos ellos, trasladándoles el mensaje de que no gobernará a cualquier precio y de que no buscará la connivencia de ERC o DiL. Asimismo, coincide con los más poderosos en que la mejor opción es un acuerdo a dos bandas con Podemos y Ciudadanos, que centraría al partido y evitaría hipotecas soberanistas. El principal escollo estriba en que los hay que quieren dejar clara la determinación de que no se gobernará si es gracias a votos o abstenciones del independentismo, mientras Ferraz considera suficiente la resolución del 28 de diciembre y el compromiso ya manifestado en firme de que “nunca” se negociará por conseguir tal aval.