El gigante catalán no está constipado; ni siquiera ha tosido. Los resultados financieros de CaixaBank incluyen un impacto negativo de 342 millones de euros tras las provisiones extraordinarias anunciadas por Repsol, consecuencia de la caída sostenida de los precios del petróleo. Esa cifra multimillonaria no ha conseguido enturbiar unas cuentas formidables de 2015, con un incremento de los beneficios del 31% hasta alcanzar los 814 millones.

“Tenemos plena confianza. Son nuestros socios también en Gas [Natural]”, ha zanjado el presidente de CaixaBank, Isidre Fainé, cuando ha sido preguntado en repetidas ocasiones por los periodistas en la presentación de los resultados de 2015.

La entidad tiene una posición en Repsol a largo plazo, ha explicado el consejero delegado de la entidad, Gonzalo Gortázar. Un mensaje de calma muy importante, ya que la financiera tiene más del 10% de las acciones de la petrolera.

Creemos que [Repsol] está haciendo un trabajo magnífico al afrontar la situación tan delicada en la que se encuentra el sector. Confiamos en la compañía”, ha añadido Gortázar, quien espera una recuperación de los precios del crudo y, en consonancia, un crecimiento de la valoración de los títulos de Repsol en el mercado.

El beneficio de CaixaBank en 2015 ha llegado a los 814 millones de euros, un 31,4% más

Aunque las cabezas visibles de CaixaBank hayan acudido a sofocar el fuego que ha generado Repsol en sus cuentas, lo cierto es que los extintores no les han hecho falta. El grupo ha superado los 800 millones de beneficio en 2015, lo que supone un incremento del 31,4% sobre las cuentas del ejercicio anterior.

Este crecimiento habría sido mucho mayor si no hubiera tenido que descontar las provisiones generadas por Repsol y por la cautela ante las causas judiciales de las cláusulas suelo.

Una vez restados estos impactos, lo que le queda a CaixaBank es su negocio, que le reporta unas jugosas ganancias. El banco ha continuado con su crecimiento en 2015 y ha logrado aumentar su cuota de mercado hasta el 28%.

El 24% de los consumidores españoles tienen en CaixaBank su cuenta principal y, como ha reiterado Fainé en varias ocasiones, el 25% de las nóminas españolas están domiciliadas en esta entidad. Es una apuesta decidida, a expensas del lema del presidente.

“Para mí hay dos cosas sagradas en la banca: los depósitos y el dividendo”, ha explicado. En las sucursales deben conocer el mantra, dado que en 2015 captaron 782.000 nóminas.

En este aumento de la cuota de mercado ha influido la integración de Barclays, que le ha ayudado a incrementar su perímetro.

En total, su cartera de crédito ha experimentado un crecimiento del 4,7%, hasta 9.252 millones. No obstante, su capital se ha mantenido por encima de los límites regulados: la ratio que refleja la mayor calidad de su colchón de dinero, denominada common equity tier 1 fully loaded –o fully loaded a secas-, se quedó en un 11,6% en diciembre, frente al mínimo del 9,5% exigido.

Preguntas en el aire

En la maratoniana rueda de prensa de 2 horas, Fainé ha tenido tiempo de tocar un amplio palo de asuntos, aunque algunos se han quedado en el aire.

El presidente de CaixaBank cree que los movimientos económicos “exagerados” que se están produciendo a escala global se irán corrigiendo poco a poco, al tiempo que ha vaticinado un “avance sustancial” en la Eurozona.

En cuanto a España, el ejecutivo se ha mostrado convencido de que las fuerzas políticas alcanzarán un acuerdo para formar un Gobierno.

Respecto a los rumores de una segunda oleada de fusiones bancarias, jaleada por Europa y por el Ejecutivo nacional actual, Fainé ha negado “ninguna operación estudiada ni ninguna negociación en marcha” con otras entidades como Bankia, Ibercaja y el Banco Popular. “No he visto al presidente del Popular en 4 años”, ha zanjado

También en clave patria, el presidente de CaixaBank ha descartado valorar las negociaciones entre los acreedores y la dirección de Abengoa. “Es una empresa a la que hemos ayudado mucho. Nuestra idea es ayudar siempre. Lo que buscamos es que la empresa pueda funcionar”, ha resumido.

Y en lo que a él respecta, no ha querido aclarar dónde está su futuro, si en CaixaBank o en la propietaria de las acciones del banco, Criteria. “Lo que más me gustaría es irme a casa”, ha bromeado.