Según la R.A.E. viajar es “trasladarse de un lugar a otro, generalmente distante, por cualquier medio de locomoción”. Desde un punto de vista objetivo, podríamos afirmar que la definición es correcta, pero si añadimos el componente subjetivo, en esta definición echaríamos en falta el factor experiencial y emocional que supone todo viaje, desde su organización hasta el momento en el que vuelves a poner los pies en tu hogar.

Son las experiencias que vivimos durante nuestros viajes lo que hace que los lugares que visitamos sean especiales; y si hace unas décadas era el destino en sí lo que más recuerdos nos permitía atesorar, en la actualidad, muchos viajes giran en torno a un hotel que tiene alguna peculiaridad que lo caracteriza y lo diferencia de las más o menos lujosas estancias de otros establecimientos. Yo los llamo “hoteles curiosos”.

Tal vez seas una persona que siempre cumples la ley, ni siquiera cuentas con una multa por mal aparcamiento en tu haber. Con ese curriculum es bastante probable que nunca pases la noche en la celda de una cárcel, a no ser que quieras alojarte en el The Old Mount Gambier Gaol, una prisión situada en Australia que estuvo operativa como tal entre los años 1866 y 1995 y que en la actualidad funciona como hotel. Los huéspedes se alojan en las antiguas celdas de los presos y tienen acceso a las instalaciones (completamente renovadas) de la antigua prisión. Los muros siguen en pie, pero nada impide salir a los usuarios de este original alojamiento.

Si tu ilusión es sentirte un hobbit, aunque sea tan solo por una noche, también hay opciones disponibles. Desde alojarte en la Mine Suite del hotel Sala Silver Mine, en Suecia a pasar unas encantadoras vacaciones en Brochs of Coigach, auténticas casas excavadas en las laderas de unas colinas en las Highlands escocesas. La Mine Suite no es apta para claustrofóbicos ya que se encuentra a una profundidad de 155 metros. Los valientes que quieran pernoctar en este hotel recibirán en su pack de bienvenida un walkie talkie ya que a esa profundidad, los móviles no tienen cobertura. La opción escocesa es mucho más amable, los alojamientos cuentan con amplios ventanales de techo a suelo para poder admirar los hermosos y verdes paisajes de la zona.

Brochs of Coigach

Los aficionados a los deportes subacuáticos, pueden combinar buceo y alojamiento en el Jules’ Undersea Lodge situado en el parque marítimo de Cayo Largo, Florida. El nombre no es mero marketing, ya que para alcanzar la puerta de entrada a este curioso alojamiento, los huéspedes necesitarán bucear a una profundidad de más de 6 metros. Si pasar la noche allí nos resulta agobiante, es posible disfrutar tan solo de un almuerzo. Eso sí, todos los clientes necesitarán estar en posesión de una licencia válida para la práctica del submarinismo o realizar un bautizo submarino PADI.

Jules’ Undersea Lodge

Uno de mis hoteles favoritos se encuentra en Bélgica, se trata de La Balade des Gnomes, un auténtico mundo ficticio habitado por trolls, fantasmas, duendes y hadas, situado en un entorno natural que nos llevará a los escenarios de un cuento cualquiera. Todas las cabañas cuentan con una decoración única repleta de elementos naturales e imaginación sin límites.

La Balade des Gnomes

En España también tenemos nuestra dosis de alojamientos curiosos destacando Cabañas en los Árboles, disponibles en Cataluña y en el País Vasco. Encantadoras cabañas construidas en lo alto de los árboles con la naturaleza como telón de fondo. Las cabañas son perfectas para aquellas personas que desean desconectarse del mundo con solo los sonidos de la naturaleza como compañeros de viaje. Si queremos conocer estas cabañas en familia, los niños tendrán que tener un mínimo de 10 años cumplidos y si nuestros hijos son menores de esa edad, en el País Vasco podemos optar por alojarnos en un carro zíngaro situado en el mismo complejo que Cabañas en los Árboles. Los carros están pintados en alegres colores y cuentan con una decoración alegre que hará que los niños más pequeños estén encantados con la visita.

Otra posibilidad es pasar la noche en lo que antiguamente era considerado como los confines de la tierra, Finisterre. Aquí se sitúa un faro que en la actualidad funciona como hotel desde el que podremos comprobar la bravura de las aguas del Atlántico y disfrutar de las mejores puestas de sol y la gastronomía gallega. El hotel se encuentra en la actualidad cerrado por remodelación, pero hay que tenerlo en cuenta para futuras escapadas.

Finisterre

El mundo está lleno de rincones por descubrir, emplazamientos en los que la naturaleza ha creado los más diversos paisajes, ciudades levantadas a lo largo de la historia por diferentes generaciones, obras arquitectónicas impresionantes con miles de años de antigüedad, playas naturales o artificiales, Museos… Y ahora hoteles. La aventura ya no es ser el primero en llegar a un lugar nunca antes hollado por el pie del hombre. No, la aventura ahora es poder encontrar y conseguir alojarnos en ese hotel curioso que complementará el viaje a un destino que nunca hemos visitado. Estos son solo algunos de los hoteles curiosos que podemos encontrarnos por el mundo, existen muchos más. Cada persona tiene unos sueños e ilusiones, tal vez buscando, encuentres el hotel que se adapta a las tuyas.