La compra de Jazztel por parte de Orange traía dos noticias. Una buena para el desarrollo de la banda ancha y la inversión, y otra mala (obligatoria) para sus trabajadores. Esto último se ha traducido en un ERE que afecta a 550 puestos de trabajo.

Orange y Jazztel iniciarán a partir del próximo 8 de febrero, cuando se produzca la fusión legal de ambas empresas, un plan de ajuste de empleo que supondrá la supresión de un máximo de 250 puestos de trabajos netos, lo que equivale a un 3,5% de la plantilla.

En concreto, la operadora eliminará 550 empleos en aquellos centros donde hay duplicidades, pero creará 300 nuevos puestos de trabajo en las plataformas de atención al cliente propias que tiene en Oviedo y Guadalajara.

La compañía ha comunicado la decisión este jueves a los representantes de los trabajadores de las dos empresas en una reunión en la que también se les ha instado a constituir una comisión negociadora.

“Orange está abierta a valorar, junto con la representación legal de los trabajadores, la voluntariedad como uno de los posibles criterios de afectación al plan”, asegura la operadora.

El calendario que establece la ley es de un máximo de 15 días a partir de hoy para que la representación legal de los trabajadores designe a sus miembros en la Comisión Negociadora, plazo tras el cual se iniciará el periodo de consultas y que tendrá una duración máxima de 30 días. Por lo tanto, la finalización de la negociación se estima en la segunda semana de marzo.