Es creador, guionista y actor de Allí abajo (Antena 3 TV), nos ha hecho llorar de risa con la cuadrilla de Vaya semanita y la abuela de Al rescate (ETB), pero a él le gusta definirse como “antropólogo de barrio”. Óscar Terol se relame con el éxito de la serie que le ha dado la idea de su último libro, El ADÑ (Planeta), un recorrido por territorio español en el que nuestro ingenioso hidalgo echa mano del buen humor que le caracteriza para tratar de descifrar el origen de las peculiaridades de nuestra conducta. Un retrato desprejuiciado de lo que somos, al hilo de cómo nos comportamos, que mantiene viva la teoría de los polos opuestos. ¿Un cómico vasco hablando de identidad nacional? La cosa promete.

Acabas de volver de un viaje iniciático por la España profunda y con el humor por bandera. ¿Cómo te ha ido?

Por la España profunda y también por la superficial. EL ADÑ es un selfie con todos los que estamos, que surge de observar a la gente y el comportamiento humano para construir mis historias y mis personajes. Llevo unos años trabajando en Sevilla y viajando en coche desde San Sebastián porque no me gusta volar, y me he dado cuenta de que todas las historias que yo contaba en el universo vasco eran porque no había salido de allí. Esto me ha hecho ampliar mi mirada a un nuevo horizonte más extenso, y ahora me apetece seguir analizando cómo somos y cómo nos comportamos. Siempre desde el humor y el cariño. Suelo decir que soy un antropólogo de barrio, me gusta contar lo que veo poniendo todo el corazón.

En el libro hablas de España como un “accidente geográfico político”. ¿Cómo se come eso?

España es una palabra que depende de dónde la digas a la gente le escuece, le asusta, le da placer… Por eso digo que España es un accidente, algo que te pasa de forma inesperada; y geográfico porque es el paisaje (y su paisanaje) que te encuentras en el camino mientras vas avanzando. Lo difícil en España es definirla en una sola palabra que aúne todos los criterios y con la que todo el mundo esté de acuerdo. Eso no lo vamos a conseguir nunca.

Has querido dejar claro que hablas de España como término y no como principio, y que habrá lectores que se den por aludidos y otros por ‘agredidos’. ¿No estarás lanzando la piedra y escondiendo la mano?

No. Yo quiero hablar de España sin ideología. He procurado quitarme la mirada ideológica y política de encima y mirar a los ojos a la gente. Es un libro por y para la gente. España es una palabra que busca significado desde hace siglos pero también busca que se signifique por ella. El problema es que está asociada a la polémica y al conflicto. Yo no soy quién para quitarle todas esas connotaciones, pero sí para decir que además de todo eso están las personas.

España es una palabra que busca significado pero también que se signifique por ella, argumenta @teroloscar

¿Y qué abunda más en España, aludidos o agredidos? 

Aludidos. En su mayoría la gente es más consciente de que lo primero es vivir y disfrutar. Lo que pasa es que esa gente no está en las primeras líneas de los escaparates ni en los mítines. El agredido es el que cobra protagonismo, al que le dejan el altavoz para que hable porque es el que mete más ruido. La gente que vive, trabaja, construye, que planta alcachofas, recoge trigo o hace muebles, no habla, sin embargo el país funciona porque está esa gente, no por los que siempre están con la herida abierta.

Según esa definición, que los que hablen sean los ‘agredidos’ no parece dejarnos en buen lugar…

Nos deja en el lugar de que todo se solucionará un poquito más tarde, de que los conflictos durarán un poco más de lo que tendrían que durar, que vamos a estar siempre con una crispación añadida a la que deberíamos tener… Un lugar en el que el agredido no nos va a dejar disfrutar más de las cosas bonitas. Es una pena, pero son los tiempos en los que nos toca vivir, los del estímulo constante, del beneficio del que grita y no del que calla. Yo no puedo hacer nada para combatir eso, pero sí puedo plantearlo desde un humor integrador. No me interesa ser recordado como alguien que dijo unas frases bonitas sobre España, sino como alguien que un día te hizo reír un minuto.

No me interesa pasar a la historia como alguien que dijo algo bonito sobre España, sino como alguien que un día te hizo reír un minuto, @teroloscar

Al hilo de que “somos lo que somos según nos comportamos”, ¿has encontrado más cosas que unen o que nos separan en tu recorrido?

Que nos unen. Es más, que nos separen muy pocas. Tengo un idioma común con 47 millones de personas, un gusto por el disfrute de la vida, por la conversación, una admiración profunda por cualquier manifestación cultural y cualquier paisaje por variado que sea… y siempre encuentro una persona que presume de esto mismo y que disfruta como anfitriona compartiendo conmigo sus pasiones. Por lo general la gente está orgullosa de los montes de su tierra, del chorizo de su pueblo, del camino por donde paseaba con su abuelo… y te lo enseñan con lágrimas en los ojos. Si tú lo aprecias un poco te conviertes en un ser querido para ellos, y eso es un intercambio humano maravilloso. España es eso, la comida, paisaje, el sentido lúdico, las ganas de vivir o el apego a cosas etéreas como las tradiciones territoriales, independientemente de los problemas sociales y económicos que haya que solucionar.

Me explicabas que lo de ADÑ es un juego verbal que sirve para ilustrar las cosas que nos unen, a pesar de que usemos los tópicos para empeñarnos en todo lo contrario… 

Eso es cosa de los dirigentes, que no han sabido gestionar la diversidad que hay en España. Han intentada nublarla, unificarla y crear una única manera de entender, algo que es injusto y que no atiende a las necesidades reales de la gente. Muchas cosas de las que están pasando en Cataluña son porque no hay sensibilidad para entenderlas. Ahora, por ejemplo, que ya hemos votado y nos dicen que igual hay que repetir las elecciones. Piensas, si yo ya he votado y he cumplido con mi obligación, ¿por qué no se entienden ustedes y empiezan a trabajar para que esto siga avanzando?

Los dirigentes no han sabido gestionar la diversidad que hay en España, analiza @teroloscar

Es un libro de humor escrito muy en serio. ¿Es complicado hablar de España?

Sí. Sobre todo porque corres el riesgo de que tus palabras puedan ser malinterpretadas. Ante la duda yo hablo desde el corazón. Por eso el libro si peca de algo es de salvar a las personas, de positivismo. No me importa que sea un poco ñoño, azucarado, con final feliz… Prefiero pasar a la historia como un tío moñas que decía cosas simplonas antes que ser un tío que agitó el ambiente con frases que hicieron daño.

Hablar de España aún es complicado, corres el riego de que tus palabras se malinterpreten, asegura @teroloscar

¿Existe una dificultad añadida siendo de ‘allí arriba’?

De momento no. Ya te diré cuando se vaya leyendo [bromea]. Espero que se entienda que necesitaba ampliar mis propios horizontes y que el libro responde a mis propias inquietudes. Es una especie de psicoanálisis que quería compartir con la gente.

Óscar Terol es Antxón en 'Allí abajo'.

¿Qué es para ti el humor?

El humor es el amor en ropa de casa. El Humor, en mayúsculas, no es lo mismo que el humorismo. Este último, en forma de chiste desafortunado, puede hacer daño a muchas personas si no se tiene cuidado. El humor tiene que ser creado para aliviar el sufrimiento y unir a las personas, es un don que todos tenemos y podemos desarrollar y utilizar si nos lo proponemos.

El humor es el amor en ropa de casa, dibuja @teroloscar

Hay gente que piensa que la serie Allí abajo ha explotado demasiado la fórmula de Ocho apellidos vascos. ¿Tú que opinas?

Es respetable. Aunque lo cierto es que la serie la creamos en 2011 y el guión de Ocho apellidos vascos es posterior. Es pura casualidad, somos vascos y es normal que todos queramos contar esa historia. Quien piense que saturamos, tiene toda la razón. Que apague la tele. Mientras haya 4 millones de espectadores que quieran verla, seguiremos con la serie.

Ya habías explorado el tema de los polos opuestos en anteriores libros e incluso en Vaya semanita, aunque en Allí abajo ha adquirido otra dimensión. ¿Cuál ha sido el secreto del éxito?

Los problemas culturales son sólo el inicio de la serie. Estamos contando una historia de amor muy blanca, para toda la familia, con la que todos nos identificamos. Hay cómicos que hasta el momento no eran tan conocidos y que hacen un trabajo maravilloso, unos grandes guionistas… El éxito de la serie no es tanto ‘somos vascos o andaluces’ sino que se trata de una comedia tipo Disney, en la que las cosas pasan bonitas y reflejan un mundo que hemos olvidado, en el que tus amigos siempre aparecen cuando te pasa algo… Un mundo casi infantil y de ilusión pero que a todos en el fondo nos gustaría que fuese real. La revolución de la serie es precisamente que plantea el mundo que teníamos cuando éramos niños.

La revolución de @AlliAbajo es que plantea el mundo de cuando éramos niños, expone @teroloscar

Eres creador, guionista y actor de la serie. ¿Cómo se lleva ser tres personas en una?

Es algo muy bonito porque te permite vivirlo todo desde el principio, experimentar procesos que son realmente mágicos, pero también es mucho trabajo y no puedes ser un actor o un guionista entregado en cuerpo y alma porque tienes que abarcar todo; no puedes especializarte. Yo prefiero vivirlo así porque me gusta estar en todos los ambientes y no aspiro ni a ser el actor principal ni el guionista que más escribe. Me encanta estar donde se cuece todo y ver cómo se materializan las cosas. Es una adicción.

Habláme de tus próximos proyectos. ¿Quizás un Vaya semanita con acento madrileño?

No estaría mal. Me encantaría volver a los personajes que hacía en la ETB y no lo descarto, pero ahora me faltan días en la semana. La serie se lleva todo mi tiempo y lo cierto es que me llena a todos los niveles. Estamos grabando los últimos capítulos de la segunda temporada, si va bien habrá una tercera… Ha sido un milagro poder hacer el libro en verano.

Tres frases de ‘El ADÑ’ para tatuarse:

“Tendríamos que tener una bandera transparente y como himno, un zumbido afinado en sol”.
“En España, mata más la tradición que muchas enfermedades”.
“En lo único que estamos de acuerdo es en que somos incapaces de ponernos de acuerdo”.