Un año más me ha tocado visitar la feria de la industria turística patria por excelencia, Fitur 2016 que cerrará sus puertas el domingo 24 de enero.

Casi todos los profesionales dijimos adiós este viernes, algunos con lágrimas en los ojos, no sé bien si por la tristeza que les generaba abandonar el recinto ferial que tantas satisfacciones les ha dado, o por la alegría de no tener que seguir correteando por enmoquetados pasillos mientras una megafonía atronadora les taladra sus tímpanos. Yo me encontraba en el segundo grupo.

Para los que no saben qué pasa en Fitur los días dedicados a los profesionales, aquí va esta crónica:

Miércoles 20 de enero

El valiente expositor/periodista/profesional, se dirige a los arcos de seguridad, se huele la tensión en el ambiente, no es solo porque hoy es el primer día de feria y estamos todos expectantes ante lo que nos deparará el más inmediato destino durante estos días, no, es que además, su Majestad la Reina Letizia vendrá a inaugurar tan magno evento. Este año echaremos de menos a su regio marido, quien está ocupado reuniéndose con políticos de diferentes colores y tonalidades para ver si de una vez conseguimos darle un Gobierno a este país.

La primera en la frente: pito al pasar por el arco de seguridad y un señor muy grande se acerca con mirada amenazante a mí para ver el motivo de tan agudos pitidos. Falsa alarma, como no quieren que me quite el abrigo el señor de mirada amenazante decide que no soy una peligrosa terrorista; tal papel recae en el cinturón de mi abrigo. Paso. Respiro. Todavía no he entrado y ya estoy en tensión, buen momento para recordar que es solo el primer día y ya casi me ha dado un infarto. Me dirijo con pisada firme a los pabellones, todavía no ha abierto la feria y los pocos presentes se saludan y se sonríen. Por todo el recinto ferial se abren cajas de materiales y se dan los últimos toques a los stands para que todo esté perfecto y brillante cuando lleguen los visitantes más madrugadores.

Comienza la feria y con ella tienen lugar las primeras presentaciones; vislumbro a Norma Duval en el stand de Marbella, todo luces led de colores cual vanguardista árbol de Navidad (el stand, no la Duval) y abarrotado de algo que por la acreditación parecen periodistas pero que por el aspecto diría que son gente nocturna, de esos que hablan engolando la voz y se saludan lanzando besos a las orejas para no estropearse el maquillaje (ellos también). No me interesa, así que continúo mi paseo.

En Fiturtech nos cuentan cómo será el hotel del futuro, más leds, gafas de realidad virtual, y multitud de aparatejos que mi obtusa mente no termina de comprender por lo que terminan archivados en el apartado de mi cerebro dedicado a los “chismes varios”… Y yo pensando que con un buen WiFi gratuito y de alta velocidad, los hoteles ya estarían en el futuro. Bendita inocencia.

Y así todo el día, presentaciones, más presentaciones, cócteles, cafés en el stand de Colombia… A las 18:00 hrs, mis agotados piececitos no dan para más y se encaminan a su acogedor hogar en un abarrotado metro de Madrid. Eso sí, con un servicio reforzado para la ocasión. Nada malo que decir sobre el transporte público durante esta edición. Madrid ha estado a la altura.

Jueves 21 de enero

Me despierto al son de Born to Run. Me doy la vuelta. Lloro en silencio porque inmediatamente recuerdo que hoy, también tengo que ir a Fitur.

El segundo día de feria la agenda está repleta de cócteles. Si un periodista medio asistiese a todos esos cócteles, lo primero, tendría que dominar el intrincado arte de la bilocación, ya que muchos coinciden en el tiempo pero no en el espacio; y lo segundo, necesitaría varios meses de duro entrenamiento para bajar el nivel de grasas acumuladas en sus cuerpos. Elijo un cóctel al azar y allá que voy. Los responsables del stand hablan, diría que está teniendo lugar una presentación pero lamentablemente, la megafonía de la feria me impide escuchar nada. Hago como que tomo notas y ya le preguntaré al responsable de comunicación cuáles son las novedades del destino.

Siguiente reunión, más papeles, más notas, más preguntas. Todos tienen un destino perfecto para: playas, MICE, cultura, aventura, deporte, familias… Para todo. Decir que el destino que representas es ideal para cualquier cosa que desee el viajero, no me parece la mejor estrategia de promoción. Está bien que como expertos, sepamos las debilidades de nuestro producto y sus fortalezas y con esa información, elijamos los nichos óptimos en los que promocionarnos porque ya lo decía mi abuela: quién mucho abarca, poco aprieta.

Viernes 22 de enero

Suena el despertador. Llanto desolado frente al café. Metro de Madrid informa. Fitur. Vale, hoy es mi último día y me lo voy a tomar con calma.

Lo primero que observo es que el número de abueletes y familias con niños por metro cuadrado ha aumentado considerablemente, no es que los días anteriores no haya habido, es que hoy es ya prácticamente día para el público desde las 10 de la mañana, por mucho que nos digan que el público general entra solo a partir de la tarde del viernes. No, entran desde el primer día. Yo los llamo los walking deads por su vagar lento y sin rumbo fijo. Es difícil no chocarte con ellos cuando corres entre pabellones para llegar a tu siguiente reunión.

Me dirijo al pabellón 6, el dedicado a África, al entrar suenan tambores, tambores en lo profundo y no puedo más que pensar “No podemos salir. Ya vienen…” cual Compañía del Anillo en las Minas de Moria. Hoy los pasillos de los diferentes pabellones se ven bastante más vacíos a pesar de los walking deads. En los stands tienen lugar las últimas reuniones de este año y los rostros ya reflejan el agotamiento acumulado en los días y noches previos. Porque Fitur también te ocupa las noches: invitaciones a cenar por parte de oficinas de turismo o grupos hoteleros, el famoso y aclamado Birratour y eventos similares, hacen que pocas veces puedas salir de la feria con destino a tu hotel u hogar, lo habitual es que tengas algún sarao al que acudir, el cual con casi total seguridad, te ocupará hasta bajas o altas horas de la madrugada, lo que tú decidas.

A las 15:00h doy por finalizado Fitur 2016, lo clausuro con el corazón dando saltos de alegría en mi pecho, la sonrisa que me ha estado eludiendo desde que supe que tendría que acudir a la feria, por fin asoma a mis labios. Puede que esto que esté sintiendo ahora mismo, sea felicidad.

Hasta el año que viene, Fitur.