El secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, ha anunciado este viernes que ha trasladado al Rey su voluntad de formar un “Gobierno del cambio” junto a PSOE e Izquierda Unida, un Ejecutivo “plural” que debería tener una composición “proporcional” a los resultados del pasado 20 de diciembre. Él ocuparía la vicepresidencia y aspira a seis carteras más.

“Hemos decidido tomar la iniciativa y dar un paso adelante. En este momento no caben medias tintas. O se está por el cambio o por el inmovilismo y el bloqueo”. Pablo Iglesias ha dado este viernes un golpe de efecto al anunciar, tras reunirse con el Rey, que su propuesta para gobernar España es formar un Gobierno de coalición entre PSOE, Podemos e IU con Pedro Sánchez como presidente y él mismo como vicepresidente. Iglesias considera que el mandato de la ciudadanía es construir esa alternativa y hacerlo de forma inmediata: “España no puede esperar”.

El líder del partido morado ha hecho el anuncio desde el Congreso de los Diputados, tras explicarle a Felipe VI la iniciativa. El jefe del Estado ha sido el primero en saberlo, ha dicho, porque Podemos “respeta la institucionalidad”. En las próximas horas hablará personalmente con Sánchez y con Alberto Garzón para detallarles su plan, un órdado que ha pillado a todo el mundo por sorpresa y que deja al PSOE en situación muy comprometida.

Iglesias tiene pensado ya hasta la composición que por su parte debe tener el hipotético gabinete “del cambio”. Junto a él han comparecido seis ministrables: Íñigo Errejón, Carolina Bescansa, Irene Montero, Victoria Rosell, José Julio Rodríguez y Xavier Domènech. Este último, candidato de la confluencia catalana, es quien según el líder de Podemos debe llevar la iniciativa en el que se antoja principal escollo de la negociación con el PSOE: el conflicto territorial catalán. Siguen defendiendo un referéndum como solución pero “no puede haber líneas rojas” y tampoco ese supuesto lo será.

Esta acción de Pablo Iglesias se contrapone a su discurso durante campaña en el que insistió que solo se planteaba acuerdos de gobierno con el socialismo en caso de quedar por delante en votos. Ahora sigue desconfiando de Sánchez y por eso su condición para pactar es entrar en el Ejecutivo, participar de las reuniones del Consejo de Ministros y asumir responsabilidades: “Porque, si no, ya sabemos lo que pasa”.

La negociación con sus hipotéticos socios, ha añadido, habrá de ser transparente e incluso “televisada” si es necesario. Considera que los ciudadanos deben saber a la vez que los políticos de qué se está hablando. En cuanto a sus líneas programáticas, Iglesias tiene claras dos cosas: habría de aplicarse un “plan de medidas urgentes” para los primeros cien días de Gobierno destinado a colectivos desfavorecidos; e impulsar “cambios constitucionales” para despolitizar la justicia, blindar derechos sociales, reforzar la lucha contra la corrupción o asumir “la plurinacionalidad”. “Es el momento del diálogo”, ha proclamado.

Una alianza PSOE-Podemos-IU sumaría 161 escaños, en caso de implicar a Compromís y a Nueva Canarias. Son dos menos de los que tienen PP y Ciudadanos, que con toda seguridad se opondrían a esa iniciativa. ¿Qué otros apoyos buscaría Iglesias para salvar la investidura? No ha citado a ningún partido concreto, pero se ha mostrado convencido de que obtendría los votos suficientes. 

El primero en hacerse eco de la propuesta del líder de Podemos ha sido el presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, que le ha afeado que piense en “sillones” antes que en “reformas”: