La gente va a los supermercados. La gente decide dejar de hacer lo que tuviese pensado hacer por ir al supermercado, cargar el carro, soportar una enorme fila para pagar y volver a casa hasta arriba de bolsas. Todo esto a pesar de que son muchos los establecimientos que permiten comprar online.

Ligar, consultar la cuenta bancaria, trabajar, comprar… son acciones que se realizan hoy en día desde casa gracias a internet. Y es que este modelo de negocio online presenta grandes ventajas como la comodidad de no tener que desplazarse ni abandonar el sofá, la rapidez con la que usamos sus servicios evitando así perder demasiado tiempo y el ahorro económico que se puede conseguir.

Sin embargo, a pesar de estas notables características, lo cierto es que a la hora de adquirir productos de alimentación o frescos, son muchos los que prefieren acercarse al supermercado. ¿La razón? Pues que quizás no sea tan cómodo, rápido y barato comprar por internet.

Empecemos por el precio. Un informe elaborado por Soysuper revela que los precios de los supermercados online en España se han elevado un 1,1% en 2015. Un dato que nos indica básicamente que al igual que ocurre en los establecimientos físicos, en internet los productos también se encarecen. Quien piense que le va a suponer un enorme ahorro comprar desde el sitio web del supermercado está muy equivocado, ya que los precios son exactamente los mismos tanto para los clientes que quieran acudir al sitio como para los que prefieran llenar la nevera a base de clicks.

Respecto a los productos, los que más han elevado su precio durante 2015 han sido los estacionales, con un incremento del 7,7%, seguidos por los internacionales (4,4%) y conservas, sopas y aceites (2,8%), mientras que las categorías que más bajan son los productos de perfumería y parafarmacia (-0,5%), cereales y galletas (-0,4%) y los lácteos y huevos (-0,3%). Mientras que si nos centramos de forma más concreta en las variaciones de precio de los artículos nos encontramos con importantes subidas en el aceite, que se elevó un 19,4%, al mismo tiempo que crecieron el menaje de cocina (8,3%) y las sémolas (8,3%). Por otra parte, los mayores descensos los protagonizaron las salsas refrigeradas (-2,7%), los productos solares (-2,4%) y la leche (-1,8%).

Estas subidas y bajadas en los precios no solo las han experimentado los productos que compramos por internet, en los propios supermercados nos encontramos con la misma situación. Pues como ya hemos dicho un artículo no varía su precio en función de si se encuentra en una plataforma web o en la estantería de la tienda.

El informe, elaborado a partir de los precios de 150.000 productos de los principales supermercados online en España (Mercadona, Carrefour, Alcampo, Eroski, El Corte Inglés, Dia y Condis) en el último año, demuestra además que, dependiendo de la provincia, llenar el carro de la compra costará más o menos dinero. Así, el análisis realizado muestra regiones donde los precios suben más del 2% de media como Cuenca y Guadalajara, y otras como Lugo y Ávila, donde los precios bajan por debajo de la media, mientras que sólo se mantienen en Palencia.

En cuanto a la comodidad y rapidez que supone comprar online, bien es cierto que son dos conceptos que podrían aplicarse a este modelo de negocio. Sobre todo aquí son el hecho de no tener que salir de casa y el poder acceder al supermercado sin importar la hora que sea lo que justifica la compra por internet. Aunque eso sí, recordar que esto también hay que pagarlo, pues a pesar de que los carburantes hayan bajado de precio, los supermercados siguen manteniendo sus precios de coste por gestión y entrega de los pedidos.