Tras comprar Occidental y embarcarse en la primera socimi hotelera junto a Hispania, el grupo mantiene sus ganas de expansión y dice tener capacidad financiera para hacerlo con adquisiciones. “Toca crecer y ahora se pueden asumir riesgos adicionales”.

Barceló ha protagonizado en los últimos meses dos de las operaciones de mayor calado en el sector hotelero. Tras varios intentos fallidos y cuando ya empezada a descartarse cualquier movimiento, el grupo logró cerrar la adquisición de Occidental Hoteles con acuerdos por separado y en en serie con los socios (Amancio Ortega y BBVA).

Y los Barceló también han lanzado junto a Hispania la primera socimi de Europa dedicada exclusivamente a la inversión inmobiliaria hotelera. Barceló se ha conformado con tomar en la nueva socimi, denominada BAY, una participación del 24%.

Y decimos que se ha conformado porque los acuerdos con Hispania le daban la posibilidad de elevar su posición libremente hasta el 49% del capital, y la compañía decidió ser prudente para “tener capacidad financiera suficiente para poder desarrollar otros proyectos. Queríamos tener el grupo preparado para más operaciones”, explica Raúl González, consejero delegado de la zona EMEA de Barceló Hotels & Resorts.

Capacidad inversora, capacidad de endeudamiento

Y el grupo tiene esa capacidad financiera para seguir creciendo y para hacerlo con compras. Barceló se ha marcado como objetivo mantener su endeudamiento en una ratio entre las dos y tres veces el ebitda (beneficio bruto de explotación). Hoy está por debajo de esa horquilla: el ebitda del año pasado fue de 300 millones de euros y el grupo ha reducido su deuda hasta los 560 millones al cierre de 2015.

Con este corsé autoimpuesto, Barceló ya hoy podría elevar su endeudamiento hasta los 900 millones de euros y cumplir esa ratio máxima de tres veces ebitda, con lo que la capacidad financiera inmediata de la compañía sería de 340 millones para afrontar adquisiciones, tanto de activos hoteleros. Con el crecimiento del ebitda previsto para este año, esa capacidad de endeudamiento adicional se situará en la práctica por encima de los 400 millones de euros.

La compañía pretende tanto crecer con su división de viajes (con la que ha cerrado en los últimos meses las compras de Special Tours e Ilunion Viajes, y con la que prepara nuevas adquisiciones) y también impulsará la expansión de su división hotelera. Barceló tiene por objetivo sumar entre 15 y 20 nuevos proyectos a su cartera futura de establecimientos cada año durante los próximos ejercicios, según confirma Raúl González. El objetivo concreto para 2016 es firmar 17 nuevos hoteles.

“Toca crecer. En los últimos años tocaba sólo aguantar el chaparrón, pero ahora podemos asumir riesgos adicionales”, dice el ejecutivo. Riesgos adicionales que, fundamentalmente, pasan por crecer (también) con compras. Habrá contratos de gestión, habrá alquileres, pero también habrá adquisiciones de inmuebles. “Hay que aprovechar los tipos de interés en mínimos y buscamos las compras, siempre que salgan los números”, dice el consejero delegado. “Tenemos que aprovechar nuestra importante capacidad inversora”.

Reparto del trabajo con BAY

En principio, los planes pasan por concentrar las adquisiciones fundamentalmente (que no exclusivamente) en el mercado español. Y hacerlo repartiendo las tareas: la adquisición de los hoteles dedicados al negocio vacacional se realizarían a través de la socimi BAY (“El objetivo es que la socimi cotice en bolsa en 2018 y cuanto más tamaño, mejor”) y los establecimientos del segmento urbano los compraría directamente Barceló.

Tras la adquisición de Occidental, el grupo Barceló cuenta con un total de 104 hoteles, con más de 32.400 habitaciones, repartidos en 18 países. El grupo ha firmado durante el pasado año siete proyectos para incorporar dos hoteles en Madrid, dos en Barcelona y uno en Tenerife, Fuerteventura y Berlín.