La multinacional china Wanda ha abierto la espita del descontento empresarial con la gestión de Ahora Madrid. El grupo asiático ha lanzado un órdago: estaría dispuesto a retirar la inversión que tenía prevista para el Edificio España y también habría perdido el interés por otra gran operación urbanística, la de Campamento. Mientras, en la “operación Chamartín” también cunde el descontento con la gestión del equipo de la alcaldesa Manuela Carmena y se han puesto el 31 de diciembre de 2016 como límite para desbloquear la situación.

El grupo Wanda, como ha podido confirmar SABEMOS, tiene la firme intención de salir del Edificio España por la puerta de atrás. Las dificultades que se está encontrando para sacar adelante su proyecto de rehabilitación del histórico inmueble habrían saturado la paciencia del magnate chino Wang Jianlin, harto de la negativa del Ayuntamiento a que se desmonte la fachada principal y se reconstruya en condiciones similares a las actuales.

Esta sería una “línea roja” para el consistorio, como ha reiterado el concejal responsable de Desarrollo Urbano Sostenible, José Manuel Calvo, dado el valor histórico del frontal, una catalogación confirmada por los técnicos del Ayuntamiento y de la Comunidad cuando ambos estaban gobernados por el PP.

Por el momento no hay confirmación oficial de esta postura y Wanda tilda de “rumores” las informaciones que han surgido hasta la fecha. Sin embargo, fuentes conocedoras de la operación con las que ha contactado SABEMOS asumen como ciertos estos datos.

“La decisión de Wanda de salir del Edificio España es firme, así que si es un farol se lo están tirando muy bien”

“La noticia que les ha llegado a los trabajadores es que la decisión es firme, así que si es un farol lo están jugando muy bien”, aseguran.

Mantener la fachada es una cuestión muy difícil y que plantea muchos problemas estructurales y de seguridad, según indican. Los informes técnicos recabados por el Ayuntamiento que avalan la posibilidad de mantener el frontal se centran en aspectos estructurales pero soslayan las dificultades para que se conserve la pared en condiciones de seguridad, añaden las fuentes consultadas. En este sentido, lo que más problemas genera son las plantas altas por la mala calidad de la construcción del muro.

“Nunca se ha conseguido en ninguna parte del mundo mantener una fachada tan larga y tan alta sin estructura detrás”, explican.

Tampoco se puede justificar la postura de Wanda, ya que no existen argumentos para desmontar absolutamente todos los pisos de la fachada, tal y como comentan estas fuentes del sector. Así pues, lo razonable sería un punto intermedio, algo que no se ha podido alcanzar debido a los planteamientos maximalistas de ambas partes.

“No han gestionado muy bien la negociación ni Wanda ni el Ayuntamiento; ninguno se ha movido de su posición inicial”, concluyen.

Pero la amenaza de Wanda no sólo se ha quedado en la retirada de la inversión prevista para el Edificio España; también corre peligro su participación en otra gran actuación urbanística, la “operación Campamento”.

Un proyecto encallado

La ambición del grupo Dailin Wanda era construir una pequeña ciudad en los 2,1 millones de metros cuadrados que tiene la parcela, aún por subastar por parte del Ministerio de Defensa.

Las fuentes consultadas por Sabemos han explicado que este tema está “parado desde antes del verano” en la oficina de la multinacional en Madrid. Probablemente estarían esperando que se desenredase la maraña del Edificio España para continuar con sus trabajos para quedarse con estos terrenos. “Si tienes una impresión negativa, no repites”, resumen.

No obstante, estas fuentes precisan que la de Campamento “tampoco era una operación fácil”. Por mucho que Wanda asegurara una inversión de 3.000 millones de euros en el desarrollo urbanístico del área, siempre ha estado previsto que la adjudicación se complete en igualdad de condiciones entre los interesados y Defensa no puede modificar de antemano el planeamiento vigente. El plan urbanístico que se presente después de la subasta se habrá de ajustar a lo que los técnicos y el equipo de gobierno del Ayuntamiento quieran aprobar. Así que el compromiso multimillonario no fue más que otro de los envites del empresario asiático.

“Lo que no va a hacer Wanda es comprar los terrenos de campamento sin tener claro que podrán hacer lo que ellos quieren. La posibilidad de modificar el planeamiento tiene que estar parcialmente pactada de antemano”, afirman.

En cualquier caso, no todos los órdagos que recibe la alcaldesa le llegan de Wanda. La empresa promotora de la “operación Chamartín”, Distrito Castellana Norte (DCN), también ha decidido que 2016 será el año clave para las grandes actuaciones urbanísticas de la ciudad.

La joya del norte de Madrid

La “operación Chamartín”, que incluye actuaciones en una superficie de 3,1 millones de metros cuadrados, continúa en la vía muerta.

DCN se ha marcado el 31 de diciembre de 2016 como límite para poner en marcha este megaproyecto. Ya llevan gastados más de 120 millones de euros desde la subasta que se adjudicó en 1993 y todavía siguen pendientes de los trámites administrativos, de que el pleno del Ayuntamiento dé la aprobación definitiva.

En un encuentro con los medios, la alcaldesa Manuela Carmena confirmó que el consistorio quiere replantear el proyecto pero no considera oportuno hacerlo antes de que se conforme el nuevo Gobierno de España. Por mucho que los terrenos del Ministerio de Fomento estén adjudicados desde 1993 al consorcio DCN, el departamento todavía tiene mucho que decir sobre la nueva estación y sobre el soterramiento de parte de las vías.

El proyecto, pese a las salvedades del nuevo equipo del Ayuntamiento, está “a las puertas de la autorización”, según explican fuentes conocedoras de la operación. Ha sido visto por 800 funcionarios y han colaborado 47 instituciones.

“El proyecto estaba con el lacito puesto para que fuera al pleno y se autorizara”

De hecho, antes del cambio de gobierno en el municipio el proyecto estaba “con el lacito puesto” para que fuera al pleno y se autorizara, cuentan. Sin embargo, el consistorio no está facilitando la ejecución del proyecto.

“Ha llegado Ahora Madrid y están dando muchas vueltas, no se están decidiendo. Se están primando los debates públicos a través de asambleas sobre los temas administrativos. Se están dilatando mucho las decisiones y, en consecuencia, también la evolución de los proyectos”, critican estas fuentes.

Se refieren a la creación de una mesa de seguimiento en la que se reúnen DCN, Ayuntamiento, Comunidad de Madrid, Ministerio de Fomento y asociaciones vecinales para debatir sobre la planificación urbanística de estos terrenos. Esta mesa tiene “un factor político muy determinante”, de acuerdo con la versión de estas fuentes del mercado, porque a ella “acude gente muy vinculada a las fuerzas políticas del entorno de Podemos y Ahora Madrid”.

Desde el consistorio ya han advertido en varias ocasiones de que quieren modificar la planificación actual de la operación. Ahora Madrid aspira a que se recorte la edificabilidad y aumente la partida de equipamientos.

Fuente: Distrito Castellana Norte

Mientras, la compañía informa de que más de un tercio de los 3,1 millones de metros cuadrados se van a destinar a equipamientos y servicios urbanos. Además, este proyecto conlleva una serie de inversiones en infraestructuras que serán financiadas con cargo a las arcas de DCN; en total -y siempre según sus planes- la empresa destinará 1.341 millones de los 6.000 millones de euros de inversión prevista a actuaciones en los nudos viarios de Manoteras y de Fuencarral, así como a la construcción de una línea de metro y varias estaciones, entre otras iniciativas.

Pero por el momento no hay más que palabras. “Words, words, words”, que escribió William Shakespeare. Lo único que está encima de la mesa son “unas declaraciones del concejal de urbanismo diciendo que la operación está muerta”, según las fuentes consultadas.

Estas hablan de un “clamor entre el resto de constructores”, que están molestos con la gestión municipal del urbanismo. “Aquí no se autoriza nada ni se hace nada”, comentan las fuentes del mercado: “Hay una hostilidad a la inversión increíble, una inseguridad jurídica permanente y un acoso al inversor”.

No obstante, apuntan que la compañía “tiene los recursos y las ganas de acometer el proyecto”; de hecho, ha ampliado su capital en 23 millones recientemente.

Los promotores de las grandes operaciones inmobiliarias quieren invertir, pero reclaman que el Ayuntamiento deje de marear la perdiz. El equipo de Ahora Madrid se juega mucho en 2016 y el mundo empresarial no va a dudar en moverle la silla a Camena.